La Noche de Jesús de Jerez ha vuelto a dejar una imagen muy familiar. Después de una Madrugada intensa, marcada por la salida de seis hermandades y por horas de emoción en las calles, la alcaldesa, María José García-Pelayo, ha repetido un gesto que no ha pasado desapercibido. Ha puesto el broche final a la noche con una de las tradiciones más seguidas por quienes aguantan hasta el amanecer, desayunar churros con chocolate.
Para muchos vecinos y visitantes, ese momento final forma parte inseparable de una de las noches más especiales de la Semana Santa jerezana. Y la regidora, un año más, no ha querido faltar a esa cita ya habitual tras una Noche de Jesús en la que han procesionado el Santo Crucifijo de la Salud, El Nazareno, Las Cinco Llagas, La Buena Muerte, La Yedra y La Misión.
La escena, además, ha tenido un aire claramente reconocible. Igual que ya ocurrió en 2025, García-Pelayo ha terminado la noche en una cafetería, recuperando fuerzas tras la intensidad de la Madrugada. Ella misma lo ha compartido en sus redes sociales con un mensaje: “Las tradiciones se respetan, y la amanecía de la Noche de Jesús, debe terminar así. ¡Feliz Viernes Santo!”.
Una foto casi idéntica
La alcaldesa ha acompañado ese texto con una fotografía casi idéntica a la que publicó el Viernes Santo del año pasado. En aquella imagen, como en esta, aparecía sosteniendo un churro en la mano. La diferencia esta vez es que no sale con la boca llena.
La instantánea, con ese punto desenfadado, vuelve a reflejar una imagen cercana y divertida. También deja ver que García-Pelayo siente un especial apego por la Madrugada y que se mantiene fiel a una tradición que cada año repiten muchísimas personas en Jerez tras el paso de las hermandades.
Porque, cuando la noche termina y el cansancio aprieta, hay costumbres que es mejor no perderlas.


