La academia de la zona Sur de Jerez que usa el kickboxing para combatir el bullying

La Academy Jerez, dirigida por Juan Rujano, combina formación en especialidades como el tatami sport y ring sport, y apoyo emocional a jóvenes en riesgo en el pabellón Antonio Vega

Dos alumnos se ejercitan, bajo la atenta mirada de Juan Rujano.
03 de mayo de 2026 a las 20:55h

En el pabellón Antonio Vega Veguita de Jerez, la actividad de la conocida como Academy Jerez —nombre coloquial del Centro Deportivo My Gym Artes Marciales— trasciende lo puramente deportivo. Aunque algunos de sus alumnos han participado recientemente en el Campeonato de Andalucía, el proyecto pone el foco en una labor diaria que combina formación en kickboxing con acompañamiento personal a menores.

Al frente se encuentra Juan Rujano, quien subraya el crecimiento de este deporte entre los jóvenes y el aumento de la participación en competiciones. Explica que la alta demanda ha obligado a dividir modalidades como tatami sport y ring sport, especialmente por la presencia de menores.

El detalle de un entrenamiento entre dos alumnos que han participado en el campeonato de Andalucía. JUAN CARLOS TORO

Sin embargo, insiste en que la academia no basa su trabajo en resultados inmediatos. Defiende un modelo en el que la progresión es gradual y donde la competición llega cuando el alumno está preparado. "Esto es una disciplina que requiere tiempo, esfuerzo y constancia; no se trata de apuntarse y competir a los dos días", explica, destacando la importancia de una base sólida.

Ese enfoque se traduce en lo que define como una "educación marcial", centrada en valores que van más allá del entrenamiento físico. "Los padres dan una educación en casa y nosotros damos una educación deportiva y marcial, basada en el respeto, el autocontrol y la disciplina", señala Rujano, quien entiende su papel también como una figura de referencia para muchos jóvenes.

Muchos de los alumnos de la Academy Jerez, con los profesores. JUAN CARLOS TORO

En esa línea, el segundo entrenador, Sergio Moreno, pone el acento en la dimensión humana del proyecto. Explica que gran parte del alumnado llega con dificultades personales. "Aquí no solo enseñamos a competir, aquí ayudamos a chavales que vienen con problemas, con situaciones complicadas, y tratamos de que encuentren un sitio donde sentirse bien", afirma, destacando la cercanía que mantienen con ellos.

Rujano incide en esa misma idea al describir el contexto en el que trabajan. "Estamos en la zona sur de Jerez, donde hay muchos chavales con problemas de bullying o situaciones familiares difíciles", explica. En este sentido, añade que la academia actúa como un espacio de apoyo: "Lo más importante no es que compitan, sino que estén motivados, que encuentren aquí una vía de escape y una estabilidad".

Sergio Moreno, profesor de la academia, controlando el entrenamiento de un alumno. JUAN CARLOS TORO

La filosofía del centro se basa en romper con la idea de la violencia asociada a los deportes de contacto. "Las artes marciales se aprenden para no pegar", insiste Moreno, quien recalca que el objetivo es que los alumnos desarrollen autocontrol. Según explica, muchos jóvenes terminan evitando conflictos precisamente porque adquieren confianza y capacidad para gestionarlos.

"No es para pelear, es para saber defenderte"

Los testimonios de los propios alumnos reflejan ese proceso. Juan de Dios, uno de los participantes en el campeonato de Andalucía, asegura que su experiencia va más allá de la competición. "El campeonato ha estado bien, pero para mí lo más importante es lo que aprendo aquí todos los días; vengo a entrenar, a mejorar y a sentirme mejor conmigo mismo", explica, destacando el valor del trabajo diario.

Por su parte, Juan Miguel señala que encontró en el kickboxing una herramienta útil para su desarrollo personal. “Me gusta porque siento que voy mejorando poco a poco, y además me sirve para tener más confianza; no es para pelear, es para saber defenderte y estar más seguro", afirma, subrayando el cambio que ha experimentado desde que comenzó a entrenar.

Las indicaciones de Rujano a dos de sus alumnos. JUAN CARLOS TORO

Izan, otro de los jóvenes que ha participado en el campeonato, pone el acento tanto en la evolución personal como en el ambiente que se genera dentro del grupo. "Lo que me motiva es venir a entrenar todos los días para ir mejorando poco a poco", explica, antes de añadir que el centro también cumple una función importante con otros chicos. "Aquí los que vienen con problemas pueden relajarse, controlar mejor la situación y aprender a defenderse del bullying", señala.

Otro alumno, José, relata su experiencia tras llegar al centro en un momento complicado. "Cuando vine tenía problemas y esto me está ayudando mucho; es como una terapia, me ayuda a desahogarme y a estar más tranquilo. Aquí hay mucho compañerismo y los entrenadores siempre te ayudan a centrarte y a no hacer daño, sino a controlarte".

A pesar de que algunos alumnos ya han comenzado a competir, los entrenadores insisten en que ese no es el objetivo principal. "Ganar o perder es lo de menos; lo importante es el proceso y todo lo que hay detrás", afirma Rujano. En este sentido, también señala las dificultades económicas que supone competir, especialmente en un entorno con recursos limitados, lo que obliga al club a buscar alternativas para apoyar a los jóvenes.

Sobre el autor

Francisco J. Jiménez

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