El fotógrafo Ángel Hidalgo vuelve a tener un 'cara a cara' con el línce ibérico blanco: "Ha sido una experiencia increíble, de las que te marcan"

El jiennense asegura que ha podido vivir la 'muda estacional' en la que el animal ha recuperado poco a poco su tono de piel

El lince blanco fotografiado por Ángel Hidalgo.
17 de abril de 2026 a las 08:52h

Fue una imagen que dio la vuelta al país en octubre del año pasado. Ahora, el fotoperiodista jiennense Ángel Hidalgo ha logrado repetirla. El misterioso lince ibérico blanco ha reaparecido tras el invierno. Su localización provocó un debate que llevó a los expertos a aclarar que no era albino ni leucístico. De hecho, la Junta aseguró que ya conocía su existencia y que se estaba estudiando el motivo del cambio de pigmentación. 

Según ha comentado Hidalgo en sus redes, la observación prolongada de un ejemplar de lince ibérico ha permitido documentar con detalle uno de los procesos más relevantes de su ciclo biológico: la muda estacional. Durante varias semanas ha estado siguiéndolo en silencio y con mínima intervención para registrar la transformación de "Satureja". La hembra ha ido pasando de su pelaje invernal a la apariencia característica del verano mediterráneo.

El fotógrafo narra que el cambio físico ha sido progresivo. El manto blanco, denso y adaptado a las bajas temperaturas, ha ido desapareciendo para dar paso al patrón moteado habitual de la especie, clave para su camuflaje en entornos secos. Este proceso, difícil de observar en condiciones naturales, ofrece información valiosa sobre la adaptación del lince ibérico a las variaciones estacionales de su hábitat.

Comportamientos poco frecuentes

Más allá de la muda, el seguimiento ha permitido identificar comportamientos poco frecuentes. Según Hidalgo, "su forma de desplazarse, su capacidad para ocultarse en terrenos aparentemente expuestos y su técnica de caza" presentan variaciones sutiles respecto a otros individuos. Estas diferencias, apenas perceptibles sin una observación continuada, apuntan a la flexibilidad conductual de la especie como depredador especializado.

El trabajo de campo también ha implicado un aprendizaje profundo del entorno. "La búsqueda deja de ser azarosa", explica Hidalgo, aludiendo a la necesidad de interpretar señales del monte, sonidos y patrones de movimiento. Este proceso de lectura del medio ha sido clave para anticipar la presencia del animal y comprender su comportamiento en contexto.

En la actualidad, Satureja ha perdido casi por completo su pelaje blanco y su silueta vuelve a confundirse con el paisaje. Hidalgo describe al animal como un "fantasma del monte", destacando que, más allá de la transformación física, "lo verdaderamente relevante ha sido el proceso". El naturalista subraya el valor de una experiencia que califica como "uno de los mejores avistamientos" de su vida, tanto en el plano personal como emocional.

Sobre el autor

Emilio Cabrera

Ver biografía