La historia de Carolina Marín regresa al lugar donde empezó todo. La jugadora española de bádminton, oro olímpico y triple campeona del mundo, recibirá el próximo martes 7 de abril un homenaje en su Huelva natal después de anunciar su retirada el pasado 26 de marzo. El acto se celebrará además en un contexto muy simbólico, ya que coincidirá con el Campeonato de Europa de bádminton, que tendrá lugar del 6 al 12 de abril en la capital onubense.
La volantista volverá así al escenario en el que dio sus primeros pasos en este deporte, el polideportivo Diego Lobato, situado en su barrio, La Orden, para participar en un encuentro "muy especial" con niños que están comenzando su camino en el bádminton. Así lo ha indicado Iberdrola, organizadora de la jornada junto al Ayuntamiento de Huelva y la Federación Andaluza de Bádminton.
El homenaje arrancará con un clinic junto a unos 60 escolares de 10 y 11 años, que jugarán al bádminton con la propia deportista y con otras monitoras de apoyo. Después, Carolina irá rotando por las pistas para interactuar con los participantes y jugar con ellos, antes de mantener una charla. Más tarde, ofrecerá una rueda de prensa en la que pronunciará sus primeras palabras desde que anunció su retirada del bádminton profesional.
Marín deja el deporte a los 32 años después de haber llevado a lo más alto una disciplina minoritaria y con escasa tradición en España. Lo hizo a base de éxitos, en una trayectoria que pudo haber sido aún más amplia de no haber estado marcada por tres graves lesiones de rodilla, la última cuando aspiraba en París a pelear por su segunda medalla de oro olímpica.
Una carrera brillante
Su relación con el bádminton comenzó muy pronto. Con apenas 8 años, descubrió este deporte gracias a una compañera de colegio en Huelva. Desde entonces empezó a construir una carrera excepcional en una disciplina dominada hasta entonces por las jugadoras asiáticas. Fue campeona de España a los 13 años y más adelante conoció a Fernando Rivas, el entrenador con el que desarrolló toda su carrera y con el que explotó al máximo su enorme competitividad. En casa, su madre la apodaba 'la McEnroe'.
Su dominio en Europa fue rotundo. Carolina conquistó siete títulos continentales en 2014, 2016, 2017, 2018, 2021, 2022 y 2023, dos de ellos además ante la afición española, en Huelva (2018) y Madrid (2022). Pero también extendió su reinado al escenario mundial, con tres campeonatos del mundo en 2014, 2015 y 2018. Fue la tercera europea en lograrlo y, en 2014, rompió con nueve ediciones seguidas de dominio asiático.
Aun así, el mayor momento de su carrera llegó en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Allí, Carolina Marín cumplió con el cartel de favorita y conquistó un oro histórico tras remontar a la india Sindhu V.Pusarla por 19-21, 21-12 y 21-15, convirtiéndose en la primera jugadora no asiática en lograrlo.
Pero su carrera también quedó atravesada por las lesiones. La primera gran rotura llegó el 27 de enero de 2019, en la final del Masters de Indonesia, cuando se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Se rehízo con un enorme esfuerzo físico y mental para intentar llegar en las mejores condiciones a los Juegos de Tokio, aunque la pandemia aplazó la cita y le dio más tiempo. Sin embargo, a poco más de un mes de esa competición volvió a lesionarse, esta vez en la otra rodilla, rompiéndose además los dos meniscos.
Pese a todo, volvió. Y volvió para seguir compitiendo al máximo nivel. En París 2024, después de haber sido subcampeona del mundo un año antes, llegaba con opciones reales de medalla. Tenía al menos la plata al alcance cuando dominaba a la china He Bingjao en semifinales por 21-14 y 10-7. Entonces, la onubense abandonó la pista entre lágrimas. Fue el principio del final de la carrera de una de las deportistas españolas más importantes de la historia, reconocida además con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes en 2024.
