La doctora Amalia, herida en Adamuz, pide el alta voluntaria: "No puedo moverme y dependo de mi madre"

"No necesito el perdón de nadie. Lo que necesito ahora es una tarjeta de movilidad reducida, que me han dicho que no me dan hasta dentro de seis meses o un año", ha apuntado la médico

Amalia, a su salida del hospital.
Amalia, a su salida del hospital.
23 de marzo de 2026 a las 23:40h

Amalia Montealegre, la médica de 31 años natural de Talavera de la Reina (Toledo) que resultó gravemente herida en el accidente ferroviario de Adamuz, ha abandonado este lunes el hospital Quirón de Huelva tras solicitar el alta voluntaria, poniendo fin a más de dos meses de ingreso hospitalario. La doctora había permanecido previamente en la UCI del Hospital de Córdoba, donde fue trasladada tras el siniestro.

Montealegre fue una de las supervivientes del tren Alvia accidentado el 18 de enero tras colisionar con un convoy de Iryo. Desde entonces, su evolución ha estado condicionada por la extrema gravedad de las lesiones, que han requerido dos intervenciones quirúrgicas y que seguirán necesitando nuevos procedimientos médicos en los próximos meses.

Antes de abandonar el centro hospitalario, la propia afectada trasladó su deseo de regresar a casa, pese a su delicado estado. "Soy totalmente dependiente y apenas puedo moverme, pero tenía ganas de irme a casa", afirmó, reflejando el desgaste físico y emocional acumulado tras semanas de hospitalización. Según explicó, el tiempo ingresada le ha resultado especialmente duro por la sensación de encierro, aludiendo a las "paredes del hospital".

El impacto del accidente ha dejado en ella importantes secuelas físicas y psíquicas. Tal y como detalló, sufre una triple fractura de fémur, lesiones en las vértebras dorsales, además de la clavícula y el omóplato fracturados. A pesar de ello, su salida del hospital supone un paso adelante en su recuperación, que continuará ahora en el ámbito doméstico, aunque bajo estricta dependencia.

Reivindicación de ayudas y apoyo institucional

La médica ha querido dirigir la atención hacia las dificultades administrativas que afronta tras recibir el alta. En este sentido, subrayó que no busca explicaciones ni disculpas, sino soluciones inmediatas: "Yo no necesito explicaciones por parte de nadie, no necesito el perdón de nadie. Lo que necesito es que ahora faciliten todos los trámites que quedan por delante". Entre sus principales demandas figura la obtención urgente de una tarjeta de movilidad reducida, imprescindible para su situación actual.

Montealegre advirtió de los retrasos burocráticos que, según le han trasladado, podrían prolongarse durante meses. "Necesito ahora una tarjeta de movilidad reducida, que me han dicho que no me dan hasta dentro de seis meses o un año", denunció, insistiendo en que su estado requiere medidas inmediatas. En la misma línea, recalcó la urgencia de esta ayuda: "La tarjeta la necesito ahora, que es cuando no puedo andar y cuando estoy peor en una silla de ruedas, porque no puedo casi estar sentada un rato porque el sacro y las lumbares me duelen mucho".

Su situación de dependencia es total, según sus propias palabras: "Dependo ahora de mi madre. No puedo moverme, ni siquiera ponerme de pie para ir al baño y, para todo, necesito pañales", lo que evidencia la magnitud de las secuelas que arrastra tras el accidente. Aun así, el regreso a su domicilio representa un alivio emocional dentro de un proceso de recuperación largo e incierto.

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Rubén Guerrero.

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