Hay productos que van más allá de la temporada que los hizo famosos y el turrón es uno de ellos, al menos en manos de Pedro Ibáñez, conocido en redes sociales como Pedro 'El Turronero'. Este joven de 26 años, natural de Ugíjar (Granada), recorre cada año los pueblos de La Alpujarra granadina y almeriense con su puesto de dulces y ha demostrado que el turrón tiene hueco en cualquier mes del calendario. En agosto y septiembre, asegura, las ventas rozan las de diciembre.
El negocio no es nuevo. Su bisabuelo ya lo practicaba, su abuelo lo hacía con una mula y un arca de turrón, y su padre lo fue ampliando por las ferias de la comarca. Pedro se crió literalmente entre hornadas: la fábrica estaba bajo su casa, y con cinco años ya bajaba a ver trabajar a sus padres. Con nueve partía bloques de turrón, con doce acompañaba a su padre a las ferias y con dieciséis dejó los estudios para dedicarse al negocio.
A los dieciocho, tras el fallecimiento de su padre, asumió junto a su hermana Chari la responsabilidad del obrador familiar.
De Ugíjar a las redes sociales
Pedro abrió su cuenta de Instagram en abril de 2025, aunque no comenzó a subir contenido hasta junio por un virus que lo tuvo ingresado y por un accidente en una feria en el que un cohete explotó en el toldo de su puesto y le provocó quemaduras en el cuello, como relata en Telecinco. Algunos de sus vídeos superan el millón de visualizaciones y entre Instagram y TikTok acumula más de 100.000 seguidores. La clave de su éxito en redes está en la naturalidad.
Pedro muestra cómo parte bloques de turrón de 50 kilos a martillo y cuchilla, habla con la misma llaneza con la que atiende en el puesto y se despide siempre con la misma frase: "Nos vemos en la próxima feria". Sin filtros ni artificios, el contenido conecta con un público que agradece ver el trabajo real detrás de un producto artesano.
Un turrón para todo el año
El turrón de Pedro se elabora con almendra, almíbar, miel pura alpujarreña y clara de huevo. Además del turrón, en su puesto se pueden encontrar roscos de aceite, roscos de aguardiente, bizcochos escarchados, yemas, medias lunas y calabaza y boniatos confitados. La temporada de ferias va del 15 de abril al 5 de febrero, lo que deja apenas diez semanas de parón real al año.
De cara al futuro, Pedro y su hermana tienen en marcha un proyecto para trasladar la fábrica a un local de 300 metros cuadrados, el triple del obrador actual, que les permita aumentar producción y reducir las jornadas de hasta dieciséis horas que ahora requiere preparar cada feria.
