El hijo de Juana Rivas declara contra su padre en Italia: "Me sujetó por la boca y el cuello y empezó a decirme que era un hijo de puta"

Gabriel, el mayor de los dos hermanos, ha relatado que vivió "un infierno"

Juana Rivas, en el juicio, este jueves.
26 de febrero de 2026 a las 19:17h

El largo y complejo pulso judicial entre Juana Rivas y su expareja, Francesco Arcuri, ha vivido este jueves un nuevo capítulo en Italia. En el Tribunal de Cagliari, en el suroeste del país, el hijo mayor de ambos tomó la palabra y lanzó una acusación demoledora: aseguró que su padre le hizo vivir “un infierno”. Arcuri se enfrenta en esta sede judicial a un proceso por presunto maltrato psicológico y físico a sus dos hijos, en una causa independiente a la abierta en España y que se suma a un litigio que se prolonga ya cerca de una década. A la salida de la vista, el acusado se defendió ante los medios: “Escuchar ciertas cosas es terrible; por desgracia estoy acostumbrado”, dijo en palabras recogidas por EFE.

Durante los treinta minutos previos a la audiencia, Rivas y su hijo Gabriel permanecieron a escasa distancia de Arcuri. Él les miró de manera intermitente, pero finalmente no se produjo ningún contacto. Ya ante el juez, tanto Rivas como Gabriel declararon en italiano. Ella lo hizo durante dos horas. Ambos ratificaron que los dos hermanos —Gabriel, de 19 años, y Daniel, de 12— sufrieron golpes, insultos y escupitajos cuando residían con su padre. El mayor relató que llegó a temer por su vida. “Un infierno”, resumió. Rivas, por su parte, aseguró que “los dos (Gabriel y Daniel) me decían que iban a morir” y añadió que Arcuri les decía que eran “un pedazo de mierda” como ella y que eran “pequeños bastardos”.

Visiblemente afectada, la granadina declaró tras un biombo para evitar el contacto visual con el acusado. El juez tuvo que advertirle en varias ocasiones para que rebajara la intensidad y emotividad de su testimonio. “Ellos me decían que su padre ponía una cara inexpresiva, una cara que hacía parecer que no hubiera una persona. Me contaban que se volvía loco por cosas normales”, explicó. Y añadió: “Yo siempre traté de restar importancia a esos relatos hasta que empecé a ver las cosas por mí misma”.

Rivas defendió que no denunció antes por proteger a sus hijos. “¿Cómo hago para jugar con mis hijos, abrazarlos y quedarnos tranquilos? No quería ir a denunciar. Nadie me escuchaba y estábamos destrozados”, sostuvo tras fundirse en un abrazo con Gabriel al término de la sesión.

El testimonio del hijo mayor

Gabriel, que declaró como mayor de edad y sin barrera visual respecto a su padre, relató con serenidad distintos episodios, en su mayoría situados en 2019, en los que él y su hermano fueron golpeados, según el testimonio. “Una vez recuerdo que me llamó al salón, me senté con él y cerró la puerta con llave. Yo me asusté, enseguida me agarró del cuerpo y me lanzó contra su escritorio, me sujetó así por la boca y el cuello y empezó a decirme: 'eres un hijo de puta como tu madre, no puedes hablar con nadie, yo soy un buen padre'”, narró.

El joven lamentó no poder comunicarse con su hermano menor, que vive con Arcuri en Carloforte desde julio pasado, y aseguró que tras “el infierno” vivido allí no quiere regresar nunca. El abogado italiano de Rivas, Fabio Cannas, calificó la declaración como “muy eficaz” y subrayó que el joven logró reconstruir el contexto familiar con fechas y episodios concretos. Arcuri, por su parte, afirmó que solo le da pena que su hijo mayor esté involucrado “para complacer a las personas de su entorno”, mientras que su abogado, Enrico Marcello, señaló que ya esperaban escuchar ese tipo de acusaciones. El juicio continuará el próximo 12 de marzo con la declaración de nuevos testigos.

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Pablo Fdez. Quintanilla

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