Centenares de vecinos se han concentrado este lunes en la Plaza de la Juventud, en el barrio cordobés de la Fuensanta, para condenar el asesinato machista de Tulia, una mujer de 64 años y nacionalidad colombiana que fue apuñalada presuntamente por su expareja. Sobre el agresor pesaba una orden de alejamiento en vigor en el momento de los hechos, lo que ha intensificado la indignación social ante un crimen que ha vuelto a poner el foco en los fallos del sistema de protección.
La convocatoria, impulsada por la Plataforma Cordobesa contra la Violencia Machista, reunió a familiares, amigos y vecinos en un acto marcado por el dolor. Entre los asistentes se encontraban los hijos de la víctima, Alejandro y Lili, quienes no pudieron contener la emoción ante un caso que, según relataron, llega tras años de acoso continuado pese a la separación. La víctima había denunciado apenas cuatro días antes del crimen, lo que derivó en su inclusión en el sistema Viogen con riesgo medio, aunque las medidas no evitaron el desenlace.
Durante la lectura del manifiesto, la portavoz Dulce Rodríguez expresó el sentir colectivo al señalar que "nada de esto debía haber pasado" y que "una vez más llegamos tarde", al tiempo que reconocía la "valentía" de los hijos por acudir al acto. Las palabras reflejaron la frustración de una sociedad que vuelve a enfrentarse a un caso en el que las herramientas institucionales no han logrado prevenir la violencia.
El testimonio de los hijos
El hijo de la víctima, Alejandro, intervino ante los asistentes para agradecer el respaldo ciudadano y advertir sobre la dimensión estructural del problema. En este sentido, sostuvo que su madre había sido la víctima en esta ocasión, pero que "otro día puede ser otra mujer de todas las que están aquí". Entre lágrimas, denunció la ineficacia del sistema al afirmar que "la Justicia no hace nada para frenar esto. No ayuda a las mujeres maltratadas, así que, por favor, vamos a apoyar más a las mujeres y que mi madre, al menos su asesinato, sirva para cambiar algo, que no sirva para una mujer más, ni un conteo más, por favor".
Por su parte, su hija Lili también tomó la palabra para recordar a su madre y cuestionar las circunstancias que permitieron el crimen. En su testimonio lamentó que "no es posible que una persona con la vitalidad que tenía mi madre haya muerto por culpa de que ese hombre salió a la calle después de ser arrestado", subrayando así las dudas sobre la efectividad de las medidas adoptadas.
El relato familiar incidió en el historial de violencia que había sufrido la víctima durante años. Según explicó la hermana de la víctima, "este desgraciado se le cruzó en su camino. Desde que estuvo con él ha sido una mujer maltratada. Siempre se la apoyó, pero volvía. Siempre estaba encima de ella".
