El 2 de julio de 2015, Paco Molina se despidió de un amigo en el centro de Córdoba y desapareció. Tenía 16 años. Había avisado a sus padres de que dormiría en casa de un amigo. El último rastro que dejó fue un mensaje a su mejor amiga diciéndole que se quedaba sin batería. Desde entonces, su padre Isidro Molina lleva más de una década buscándole sin respuesta.
Isidro ha contado su historia en el programa Herrera en COPE, y lo ha hecho con la crudeza de quien ha aprendido a hablar de un dolor que no tiene fondo. "No se aprende a vivir, se aprende a sobrevivir. La vida se te acaba ese día", ha dicho. La familia que conocían, tal y como la describe, "no existe". Siguen respirando, pero el sufrimiento, dice, "te va matando día a día".
El peso recae especialmente sobre su mujer, Rosa. "Las madres tienen un sentimiento, un vínculo con los hijos que es superior", ha explicado Isidro, que resume el estado de su esposa con una frase que lo dice todo: "Hay días que está mal y días que está peor".
Sin motivos aparentes para una huida voluntaria
Este verano se cumplirán once años y la familia sigue sin respuestas. Paco no tenía motivos para marcharse por voluntad propia, lo que alimenta la hipótesis que sus padres manejan desde el principio. "Barajamos la posibilidad de que a Paco le ofrecieron algo, algo que en un principio aceptó y eso se ha vuelto en su contra", afirma Isidro.
La única pista tangible que han tenido en todo este tiempo es el testimonio de un conductor de autobús que cree haber llevado a Madrid a un joven con su descripción aquella misma noche.
Errores iniciales y gratitud a los agentes
El caso sigue abierto, pero Isidro lamenta que no se visualizaron a tiempo las imágenes de las cámaras de la estación de autobuses de Córdoba. A pesar de ello, no tiene reproches hacia los agentes que han trabajado en el caso. "No les puedo poner ninguna pega; la única pega que les pongo es que no han encontrado a mi hijo, pero el trato, y a pesar de que han pasado años, siguen haciendo cosas", ha reconocido.
Isidro participó en la entrevista junto al periodista jerezano Paco Lobatón, director de la Fundación Europea de Personas Desaparecidas, que lleva acompañando a su familia desde 2015, cuando acudieron a la fundación "pensando que en unos meses quedaría resuelto el tema". Once años después, la búsqueda sigue abierta.
