La cultura popular gaditana y la política feminista se dieron cita en Cádiz durante la tertulia Del Congreso a Cádiz, un encuentro que reunió a las diputadas Esther Gil de Reboleño (Movimiento Sumar), Tesh Sidi (Más Madrid), Alda Recas (Más Madrid) y Etna Estrems (ERC), junto a Mar González, coportavoz del Partido Verde. El diálogo abordó el Carnaval y la política como espacios de poder capaces de construir discursos, disputar imaginarios y convertirse en herramientas de transformación social y feminista.
El encuentro sirvió también para visibilizar el papel del humor, la sátira y la cultura popular como vías de comunicación política. Las participantes defendieron la necesidad de acercar el debate institucional a espacios más abiertos y cercanos a la ciudadanía, en un contexto marcado por la polarización y la confrontación pública.


La diputada de Más Madrid en el Congreso, Tesh Sidi, atendió a lavozdelsur.es para hablar sobre las amenazas recibidas a través de redes sociales, hechos que ya ha denunciado ante la Policía Nacional. Entre los mensajes, según explicó, se encuentran frases como "acabarás siendo fusilada" o "te vamos a mandar a trocitos a Marruecos", que han motivado la apertura de diligencias y un debate sobre la violencia digital.
La parlamentaria explica que, tras denunciar amenazas y mensajes de odio, la situación no desaparece del todo. "El problema es que sigue, eso es lo peor. Una vez que has puesto la denuncia, no han cesado ese tipo de mensajes y de amenazas", afirma.
Sidi sostiene que el volumen de mensajes disminuye con el paso de los días, pero asegura que el acoso continúa. "Ahora la ola es mucho menor que la primera semana, pero se han envalentonado; ya no es tanto el te voy a matar, ahora es más racismo", señala, insistiendo en que el clima de hostilidad permanece aunque cambie la forma de los mensajes.
La diputada contextualiza el origen de la polémica en publicaciones realizadas durante el debate sobre la regularización migratoria. "Cuando aprobamos el reglamento empezamos una campaña de pedagogía para explicar qué tiene y cómo funciona", relata. Sidi defiende que utiliza el humor como herramienta comunicativa y asegura que esa estrategia genera reacciones intensas. "Cuando utilizas el humor como modo de pedagogía les hace rabiar mucho", explica.


Según su versión, una respuesta en forma de meme desencadena una reacción masiva en redes. "Se desata una locura inimaginable, miles y miles de mensajes", afirma. La diputada asegura que parte de esos ataques se organizan en canales de Telegram y que, a partir de ahí, numerosos usuarios llegan a sus perfiles. "Me dicen que saben dónde vivo o cómo me muevo; ahí es cuando ves que la cosa va más allá del insulto", relata.
Sidi insiste en que el foco del problema no debe centrarse únicamente en quienes escriben los mensajes, sino en las plataformas digitales. "Para mí lo importante no es una persona concreta en su casa; el problema está en las plataformas", sostiene. En ese sentido, cuestiona que no existan filtros eficaces para detectar amenazas: "¿Cómo puede ser que Instagram no detecte frases como te voy a pegar un tiro? Eso se puede codificar perfectamente", asegura.
La diputada explica que decide denunciar para visibilizar una realidad que, a su juicio, muchas personas asumen como normal. "La gente no denuncia porque tiene el odio normalizado", afirma, y considera que la presión social es necesaria para que las plataformas cooperen más con las autoridades. "Necesitamos una movilización social contra ellas", sostiene.
"Un acto de resistencia"
Preguntada por el componente político y social de estos ataques, Sidi señala que las mujeres en política reciben mensajes con un patrón común. "Primero van contra tu inteligencia y contra tu físico", explica, añadiendo que muchas representantes optan por limitar su exposición pública para evitar ese desgaste. "Estar en la institución como mujer ya es un acto de resistencia", afirma, defendiendo la necesidad de seguir ocupando esos espacios.
En relación con el humor y la cultura popular, la diputada defiende que la sátira es una herramienta política eficaz. "El meme y la ironía son la mejor forma de hacer pedagogía", sostiene, vinculando esta idea con el espíritu del Carnaval gaditano. A su juicio, la política necesita más contacto directo con la ciudadanía: "Hay que salir del Parlamento, escuchar y dejarse incomodar también".
La visita a Cádiz esponde precisamente a esa voluntad de diálogo y aprendizaje compartido. "Vengo a escuchar, a aprender y a dejarme llevar", señala, apostando por espacios donde mujeres de distintas sensibilidades políticas se encuentran fuera del marco institucional. Para Sidi, estos encuentros permiten poner el foco en lo que une frente a lo que separa y abrir nuevas formas de conversación pública.



