Secretos del pecio hundido por Drake en Cádiz: cochinilla americana, cañones de bronce y un cráneo de mujer con herida de guerra

Investigadores del IAPH confirman que el pecio 'Delta II', hallado en 2012 durante las obras del Puerto de Cádiz, es el navío genovés 'San Giorgio e Sant'Elmo Buonaventura', hundido el 29 de abril de 1587

27 de abril de 2026 a las 16:42h
Secretos del pecio hundido por Drake en Cádiz: cochinilla americana, cañones de bronce y un cráneo de mujer con herida de guerra (en el detalle de la ilustración).
Secretos del pecio hundido por Drake en Cádiz: cochinilla americana, cañones de bronce y un cráneo de mujer con herida de guerra (en el detalle de la ilustración).

El fondo de la bahía de Cádiz guarda memoria. A varios metros de profundidad, protegidos durante siglos bajo una gruesa capa de fango compacto, los restos de un navío genovés del siglo XVI han permanecido intactos hasta que, en 2012, las obras de la nueva terminal de contenedores del Puerto de Cádiz los sacaron a la luz.

Ahora, un artículo científico firmado por once investigadores del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) y publicado en las actas del I Congreso Iberoamericano de Arqueología Náutica y Subacuática, celebrado en Cádiz en 2021, confirma definitivamente la identidad de aquel barco: se trata del San Giorgio e Sant'Elmo Buonaventura, el navío genovés hundido durante el célebre y devastador ataque de Francis Drake a Cádiz el 29 de abril de 1587.

El hallazgo no es solo una pieza más del rompecabezas histórico. Los investigadores del Centro de Arqueología Subacuática (CAS) y el Laboratorio de Paleobiología del IAPH han desarrollado sobre este yacimiento un estudio interdisciplinar de enorme alcance, combinando arqueología, documentación histórica, dendrocronología, paleobiología, análisis fisicoquímicos, microbiología y genética antigua.

El resultado es lo que la Junta de Andalucía ha calificado como "una fuente de conocimiento excepcional" sobre la navegación, el comercio, la guerra y la circulación de productos entre América y Europa en el siglo XVI, convirtiendo el pecio 'Delta II' en uno de los testimonios "más singulares" del patrimonio cultural subacuático andaluz.

El contexto histórico del naufragio no puede ser más relevante. La nave, propiedad de Pietro Paolo Vassallo y capitaneada por Clemente Vassallo, había llegado a Cádiz en el marco de una misión de Estado ordenada por el propio Felipe II: transportar pertrechos y cañones destinados a los preparativos de la Gran Armada que se estaba proveyendo en Lisboa. Mientras permanecía fondeada frente a la ciudad, fue alcanzada y hundida por la flota inglesa comandada por Drake, en un ataque que paralizó temporalmente las ambiciones navales de la monarquía hispánica y que pasó a la historia como uno de los episodios más audaces de la rivalidad angloespañola.

Un cargamento que conectaba tres continentes

Lo que los arqueólogos encontraron en la bodega del 'Delta II' supera cualquier expectativa. Entre los hallazgos más destacados figura un conjunto de cañones de bronce cuidadosamente estibados, coherentes con la misión militar que transportaba la nave. Pero el cargamento no era exclusivamente bélico: junto a las armas aparecieron barriles y contenedores con productos orgánicos de extraordinaria variedad, conservados gracias a la capa de fango que selló el yacimiento durante siglos.

El descubrimiento más llamativo desde el punto de vista histórico y comercial es la presencia de grana cochinilla, el valioso colorante rojo procedente de América conservado en zurrones de tela introducidos en barriles de madera. Los análisis efectuados confirmaron que se trataba de Dactylopius coccus, el insecto del que se obtiene el ácido carmínico, "muy apreciado" en la Edad Moderna por su uso como tinte y que se convirtió en el tercer producto más caro procedente de América tras el oro y la plata.

Su presencia a bordo de un navío militar en misión para la Corona es, por sí sola, un dato que ilumina la complejidad de los circuitos comerciales de la época. Junto a la cochinilla se documentaron también botijas cerámicas con aceitunas en salmuera, restos de madera de guayacán, cajas con jengibre americano y otros materiales que permiten reconstruir no solo la historia del naufragio, sino también la vida económica y marítima de la Cádiz del siglo XVI. Los estudios dendrocronológicos realizados sobre las duelas de los barriles identificaron la madera como de roble báltico, con una cronología plenamente compatible con la fecha del hundimiento.

El rostro humano de una batalla del siglo XVI

Más allá del cargamento, el 'Delta II' ha proporcionado algo todavía más impactante: una ventana directa a las personas que vivieron y murieron en aquel ataque. Entre los restos humanos recuperados destaca el cráneo de una mujer joven, de entre 25 y 35 años, cuyo estudio antropológico ha permitido identificar una lesión perimortem en la parte derecha de la frente, compatible con el impacto de un proyectil o de un elemento de sección triangular. Este hallazgo constituye una evidencia directa de la violencia del episodio bélico y permite, como han subrayado los investigadores, "poner rostro humano" a un acontecimiento histórico de gran alcance. La pregunta de quién era esta mujer, qué hacía a bordo de un navío militar genovés y cuál fue su suerte exacta en los minutos del ataque queda abierta, pero su presencia convierte la historia en algo mucho más cercano y tangible.

Los estudios paleobiológicos han completado este retrato de la vida a bordo con la identificación de restos óseos de animales —entre ellos vacas, cerdos, caprinos y gallináceas— relacionados con el abastecimiento alimentario de la embarcación. Estos hallazgos permiten aproximarse a la dieta de la tripulación y a las formas de aprovisionamiento de un navío del siglo XVI, aportando detalles concretos sobre la presencia de carne y aves como parte de la comida disponible durante la travesía.

El caso del 'Delta II' es, en definitiva, mucho más que el hallazgo de un barco antiguo. Es la confirmación de que el fondo del mar puede conservar, durante cuatro siglos y medio, una imagen casi perfecta de un momento histórico concreto: el Cádiz de 1587 como enclave estratégico de la monarquía hispánica, la colaboración entre comerciantes genoveses y la Corona española, la llegada de productos americanos a los circuitos europeos y el impacto brutal de los conflictos internacionales sobre la actividad portuaria y mercantil de una ciudad que ya entonces era uno de los puertos más importantes del mundo.

El pecio fue localizado gracias a los trabajos arqueológicos de la empresa Tanit Gestión Arqueológica, en colaboración con el IAPH y con el apoyo de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, en el marco de las cautelas arqueológicas impuestas por la Consejería de Cultura a las obras de la nueva terminal de contenedores, iniciadas en 2011. En total, aquellas prospecciones documentaron tres pecios: el 'Delta I', el 'Delta II' y el 'Delta III', todos ellos protegidos bajo esa capa de fango que resultó ser, paradójicamente, su mejor aliada frente al paso del tiempo.

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F. Jiménez

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