La desesperación por alquilar se ceba con los funcionarios en Cádiz: "Conozco a gente que va a dormir a Sevilla cada día"

La proliferación de apartamentos turísticos y la temporada veraniega provocan precios asfixiantes y dejan cada vez menos pisos disponibles para los arrendamientos por un año o por semestres

Desesperación por alquilar. Un turista rueda sus maletas en la plaza de la Catedral de Cádiz el último día de mayo.
Desesperación por alquilar. Un turista rueda sus maletas en la plaza de la Catedral de Cádiz el último día de mayo. REYNA

Las páginas web dedicadas al alquiler de viviendas (no apartamentos turísticos) y los medios de comunicación publican de forma regular, cada tres o seis meses, estadísticas sobre la evolución de los precios.

En los últimos cinco años, esos datos reflejan una subida constante. El pasado verano, por ejemplo, la ciudad de Cádiz marcó su máximo registro histórico. El metro cuadrado se alquilaba a 10,8 euros al mes, una cifra sólo superada en la provincia por dos zonas turísticas de lujo: Sotogrande y Zahara de los Atunes.

La subida de precios es constante. Por fijar un tramo temporal, en 2019 el precio era de 7,5 euros el metro en el año 2019. Sólo en 2023, la subida fue de un 9,5%, según el portal inmobiliario Fotocasa, el más utilizado junto a Idealista y Pisos.com

La tendencia no tiene freno. En enero de 2024, la cifra ya era de 11,70 euros al mes. Sólo dos ciudades andaluzas tienen el metro cuadrado de alquiler más caro: Málaga (14,36 euros) y Sevilla (11,93).

Los números pueden ser preocupantes pero la sensación es aún peor, es agobiante. Las quejas constantes en cualquier círculo cotidiano, de personas de cualquier edad y segmento laboral hacen prever que los próximos números serán aún peores.

Más de la mitad de la población de la ciudad de Cádiz tiene entre sus familiares, amigos personales o compañeros de trabajo a personas con serias dificultades para encontrar -o mantener- una vivienda en alquiler con un plazo de duración medio y a un precio razonable.

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Una visitante en el barrio del Pópulo toma fotografías con el móvil rodeada de carteles contra los pisos turísticos.  REYNA

La combinación de causas resulta demoledora para los intereses del inquilino: el número de pisos disponibles no deja de bajar por la expansión de los apartamentos turísticos, la demanda crece o se mantiene muy alta, los requisitos de los propietarios se endurecen y la avaricia eterna del mercado se activa.

"Partimos de una situación en la que el casero gana más con dos semanas de alquiler en verano que con tres meses en invierno", alerta Clara Solves, propietaria y arrendataria al mismo tiempo.

En ciudades como Cádiz, en la que convive un amplio sector turístico con un notable segmento de servicios (funcionarios), la situación aún se vuelve más complicada.

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Calle Villalobos, en el entorno de las plazas de la Catedral y Candelaria, con carteles de alquiler.  REYNA

El número de pisos que se alquilan durante el año completo o por periodos de seis meses -pero que incluyan el verano- no deja de bajar porque los dueños quieren rentabilizar la campaña estival a toda costa (si no han convertido el inmueble en apartamento turístico legal o ilegalmente) y eluden comprometerse. 

En el mejor de los casos, cientos de trabajadores públicos -especialmente de admnistración general, sanitarios y seguridad- se ven obligados a contratar alquileres a sabiendas de que tendrán que dejarlos en junio pese a necesitarlos también hasta septiembre.

"Los refuerzos de verano en centros de salud y hospitales lo sufren especialmente, por eso hay un pico de demanda de alquileres en mayo, cuando salen los contratos del SAS", añade Solves.

Juan Antonio Moreno, profesor de Educación Secundaria, asegura que no todos pueden permitirse dejar su vivienda alquilada en junio y retomarla en septiembre. Por cuestiones familiares o laborales, muchos deben permanecer el verano en Cádiz.

"Los que tienen que seguir en Cádiz se encuentran en una situación muy complicada. Tanto, que los profesores tienen su propio mercado, en redes sociales. Crean grupos exclusivamente sobre pisos para avisarse, cederse habitaciones, acogerse, ayudarse, se hacen favores".

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Anuncios de alquiler y venta en la calle Ancha de Cádiz, epicentro de su casco antiguo.  REYNA

El docente dice conocer incluso casos, "no tan raros", de compañeros "que se van todos los días a Sevilla, a dormir con sus padres, y vuelven, cada mañana, a trabajar. El tren sale gratis ahora pero son cuatro horas de vida cada día en el tren. No tienen alternativa, esos son los que no encuentran ni para compartir".

En el sector sanitario también es una práctica común "volver a casa de tus padres en julio y agosto, o a la de algún familiar que viva cerca de Cádiz. Al final es la única alternativa a no ser que alguien te avise o te haga un favor muy grande, muy raro", detalla Salvador Garcés Francia, enfermero en el Puerta del Mar.

Un agente y promotor inmobiliario, con empresa propia, que prefiere preservar su nombre para poder "hablar claro", centra el debate en la única cuestión: el precio, el dinero.

"La demanda no ha crecido tanto, creo. El problema es que la cantidad de pisos disponibles para alquileres de duración media, de un año, de unos meses, por ejemplo, ha bajado como nunca se ha visto. A mí me llega un piso así para alquilar y lo suelto en un día, en dos. La gente se pelea por él".

Este profesional trabaja en toda la provincia y asegura que "el problema de subida de precios se da en todas partes pero en la ciudad de Cádiz o en las que tengan costa, la demanda se mezcla con el turismo. Ahí ya es el caos".

Un agente inmobiliario: "Si me llega un piso para alquilar por un año, o unos meses, la gente se pelea por él. Lo suelto en un día"

"Los apartamentos turísticos reducen el parque disponible a cantidades mínimas y los pisos, digamos, normales también se alquilan ya por temporadas, por quincenas o meses. Lo que queda disponible para plazos de un año, de seis meses o de larga duración es nada. Es la selva. El que pueda, que pague".

"Los interesados se pelean por el piso y eso que no deja de subir el precio. En tres o cuatro años ha pasado de una media de 500 euros a no bajar de los 750, y hablamos de pisos en zonas nada lujosas. A veces, un bajo o un apartamento en mal estado".

La tendencia es tan aguda que ha visto "volver la tendencia de unos cinco o diez años atrás. La gente joven vuelve a comprar casi sin querer, sin tenerlo pensado porque el alquiler es demasiado alto respecto a la cuota de una hipoteca y hay más contratos indefinidos. El banco se la da".

Esperanza Freire, funcionaria gaditana, de 52 años y con dos hijas, es un caso particular. "Yo tuve vivienda en propiedad pero por cuestiones familiares la perdí. He pasado por tres pisos de alquiler desde 2018. He ido de uno malo a otro peor".

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Vecinas del casco antiguo y turistas coinciden en un paso de cebra del Campo del Sur.  REYNA

Ha vivido en carne propia la evolución de precios. "Al principio pagaba unos 500 euros. A los dos años pasó a 700 y ahora es imposible encontrar algo decente por menos de 900. Encima, cada vez están en peores condiciones aunque sean más caros. Y eso si te lo alquilan porque cada vez piden más requisitos".

"Recuerdo que uno de los pisos lo arreglé y lo puse estupendamente porque estaba fatal. La propietaria me lo pagó echándome con la excusa de siempre, la más conocida, que lo necesitaba para su hija. A los seis meses lo vi convertido en apartamento turístico".

"Para colmo", añade, "los alquileres no desgravan pero las hipotecas, sí. En casi todos los países de Europa hay ayudas, desgravaciones al menos, para los alquileres de larga duración".

"Puse un anuncio para alquilar mi piso por 800 euros y en 48 horas recibí más de 200 mensajes y llamadas. Lo tuve que quitar del agobio"

Alberto García es un profesional de Cádiz que alquilaba un piso de dos dormitorios hace dos meses. "Puse el anuncio en idealista pensando que tardarían en responder porque pedía 800 euros, en una finca antigua del barrio de Santa María, pero lo tuve que quitar del agobio a las 48 horas porque los mensajes y las llamadas eran más de 200. Me pasaba el día contestando".

Los funcionarios interesados eran muchos. "Me rompió el corazón una pareja de Málaga. A uno le trasladaban a Cádiz cuatro meses, en la Junta, y casi se me puso a llorar porque estaba desesperado. No encontraba nada y la fecha de incorporación se acercaba. Ni siquiera pagando mil euros, decía, que eran dos tercios de su sueldo".

"Otros te decían que estaban dispuestos a pagar más del precio que habías anunciado o te preguntaban qué te parece la opción de alquilar en Medina o Puerto Real, si está lejos para venir cada día a Cádiz. Yo les contaba lo que podía pero vi mucha desesperación".

Para Álvaro Gómez, funcionario y representante sindical, el problema monumental lo tienen "los trabajadores temporales. Están atrapados entre los turistas, que tienen toda la oferta que quieran, y los inquilinos de larga duración, que están tranquilos siempre que la propiedad no quiera sacarles para forrarse con las temporadas o el AirBnB".

"Ya no es la nómina, que es lógico, te hacen preguntas personales, si fumas o tienes macetas, hasta la forma de vestir decide. Parece un 'casting' de 'Gran Hermano"

Irene Chacón, funcionaria de Diputación, asegura haber visto a compañeros "llorar porque no aparece ningún piso para un año, para los meses que necesitan para cubrir una vacante.Y cuando aparece, los dueños tienen tantos candidatos que parecen hacer un casting para Gran Hermano".

Algunos caseros "reciben a diez o doce interesados al día, piden un alquiler cada vez más alto. Saben que se lo van a dar. Y exigen todo tipo de garantías y requisitos, no ya la nómina, que es lógico, hasta preguntas personales hacen. Tener o no hijos, que te gusten los perros, fumar o poner macetas, ser demasiado joven, tu forma de vestir, cualquier cosa puede decidir si te lo alquilan o no porque tienen veinte candidatos al día y pueden elegir".

Juan Carlos Armero, trabajador de la Junta de Andalucía, coincide en señalar que hay "desesperación" por encontrar un alquiler y que eso "también dispara la picaresca. Hay gente que infla el currículo que parece astronauta pero cuando le piden la nómina salen con que cobran una parte en negro, o que están de baja, o ganan la mitad de lo que decían. Al final, los candidatos casi se pelean entre ellos, es una situación muy difícil".

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Una de las calles más comerciales de Cádiz, Columela, el último viernes de mayo a primera hora de la tarde.  REYNA

Tantos los docentes como, especialmente, los sanitarios advierten de una tendencia a eludir Cádiz entre los trabajadores que llegan a suplir bajas, vacaciones o puestos vacantes por un plazo determinado: "La que puede elegir destino, o tiene alternativa, en Enfermería, por lo menos, coge otra ciudad para trabajar, algo más hacia el interior, en otra zona de Andalucía, porque sabe que va a ser un calvario encontrar piso en Cádiz. Ya se ha corrido la voz".

María V. M, profesora de Secundaria de 51 años, vivió una situación particular por necesitar un alquiler "para compartirlo con mi padre, dependiente, durante unos meses pero luego volver con mi marido y mis hijos". Se encontró con un mercado que no hace excepciones. "En junio te tienes que ir, estés como estés, con padre enfermo o no, como le pasa a mis compañeros de trabajo".

"Cuando le dices a la propiedad que tienes algún problema especial, algo de salud en la familia, ni te escuchan, que en verano tienes que salir y nada más. Además, como lo hacen todos los propietarios no puedes señalar a ninguno". El padre, fallecido hace pocas semanas, tuvo que ir a una residencia.

Sobre el autor:

Afot

José Landi

Nacido en Cádiz, en 1968. Inicia su trayectoria en 1990. Columnista, editorialista, redactor, colaborador, corresponsal o jefe de área en 'El Periódico de la Bahía de Cádiz', 'Cádiz Información', 'Marca', 'El Mundo' y 'La Voz de Cádiz'. Ha colaborado en magacines o integrado tertulias de Canal Sur Radio, Cadena SER, Canal Sur Televisión, Onda Cero y COPE. Premio Paco Navarro de la Asociación de la Prensa de Cádiz en 1997 y 2012 (a título colectivo). Premio Andalucía 2008 a la mejor labor en internet (colectivo). Ganador del I Premio de Relatos Café de Levante. Autor de la obra de autoficción ("no sabía que existiera ese género", dice) 'Ya vendrán tiempos peores' (Editorial Cazador, 2016). Puso en marcha el proyecto de periodismo gastronómico 'Gurmé Cádiz' y mantuvo durante diez años blog como 'El Obélix de San Félix' y 'L'Obeli'. Forma parte del equipo que realiza el 'podcast' de divagación cinematográfica 'A mitad de sala'.

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