Las mujeres de la economía azul: "No podemos permitirnos esperar 171 años para alcanzar la igualdad"
El foro Blue Women, en el marco del Blue Zone Forum InnovAzul, reúne en Cádiz a tres profesionales de la ingeniería, las energías renovables y la investigación marina, que reivindican más referentes femeninos, apoyo institucional y oportunidades de liderazgo en sectores todavía masculinizados
Un momento del Foro Blue Women, en el que se trató el impacto del liderazgo femenino en la universidad y en la empresa. -
"No podemos permitirnos esperar 171 años". La frase de Carmen García Martínez, vicedirectora científica del Centro Oceanográfico de Málaga, ha puesto cifras a uno de los principales desafíos que afrontan las mujeres en la ciencia, la ingeniería y la economía azul. La investigadora ha advertido de que, al ritmo actual, la igualdad real tardaría más de un siglo y medio en llegar. Lo ha hecho durante el foro Blue Women, celebrado en la última jornada del Blue Zone Forum InnovAzul, en Cádiz, junto a otras dos profesionales que han compartido sus trayectorias y los obstáculos que aún persisten en sus respectivos ámbitos.
La mesa, organizada en colaboración con la Universidad de Cádiz, ha reunido a Sara Oliveira, responsable del Centro de Excelencia Green Energies de Navantia Seanergies; Ana Pilar Valerga, subdirectora de Relaciones con las Empresas y Sociedad de la Escuela Superior de Ingeniería de la UCA, y la propia García Martínez, vinculada al Instituto Español de Oceanografía. Tres carreras distintas con un punto en común: la necesidad de que las mujeres no solo accedan a los sectores tecnológicos y científicos, sino que también puedan asumir puestos de responsabilidad.
La intervención de García Martínez ha sido especialmente contundente al poner el foco en las cifras. Según el informe The Global Ocean Science Report 2020, citado por la científica, las mujeres representan el 37% de quienes trabajan en ciencias marinas en el mundo, frente al 33% del conjunto de la ciencia. Sin embargo, su presencia disminuye cuando se trata de dirigir campañas oceanográficas o liderar proyectos de mayor exigencia.
La investigadora también ha hecho mención a otro informe que sitúa en apenas un 6% la proporción de grandes empresas globales dirigidas por mujeres. A ello ha sumado otro factor que condiciona las carreras profesionales: las mujeres asumen 2,5 veces más trabajo doméstico que los hombres. "El dato mata al relato", ha resumido, antes de reclamar que se eliminen las barreras estructurales y se protejan los recursos destinados a las políticas de igualdad.
Sara Oliveira, en un momento de su intervención.
-
José María Reyna
García Martínez, que conoce de primera mano el camino hacia los puestos de responsabilidad, comenzó su carrera como técnica en el Instituto Español de Oceanografía y fue promocionando hasta convertirse en la primera mujer que dirigió el Centro Oceanográfico de Málaga. Posteriormente, fue también la primera mujer científica al frente del propio instituto. Más que presentar estos hitos como un mérito individual, se ha preguntado, dando un toque de atención, que "cómo es posible que, después de 114 ó 115 años de historia, tuviéramos que esperar todo ese tiempo hasta que llegara una mujer y lo dirigiera".
Abrir camino desde las aulas
La colaboración, la mentoría y la creación de referentes han sido otras de las ideas compartidas durante el encuentro. Ana Pilar Valerga ha explicado que la Red de Ingenieras impulsada desde la Universidad de Cádiz pretende conectar a empresas, universidad, investigadores y estudiantes, además de acercar las disciplinas técnicas a niñas y jóvenes para combatir los estereotipos que aparecen desde la infancia.
"La mejora en los últimos años es innegable, pero todavía es insuficiente", ha señalado Valerga, que ha reclamado financiación y respaldo institucional para que la iniciativa pueda crecer. Desde su responsabilidad en la Escuela Superior de Ingeniería, trabaja también para estrechar la relación entre la universidad y las empresas, facilitar prácticas y oportunidades laborales y promover proyectos con una aplicación social.
Entre ellos ha destacado iniciativas que aprovechan residuos plásticos para fabricar nuevos productos, así como propuestas que buscan reducir el impacto de la moda rápida. El objetivo es unir ingeniería, diseño y sostenibilidad, al tiempo que se implica a los estudiantes en soluciones concretas para su entorno.
Ana Pilar Valerga, en un momento del foro.
-
José María Reyna
La necesidad de que las jóvenes encuentren referentes también ha aparecido en el mensaje de García Martínez, que ha animado a quienes quieran dedicarse a la ciencia a no interpretar los tropiezos como fracasos, sino como "lecciones aprendidas". "No os pongáis ningún tipo de techo", ha aconsejado a los jóvenes universitarios presentes en el auditorio del Palacio de Congresos.
Innovación para el mar
Por su parte, Sara Oliveira ha reivindicado el valor de las trayectorias profesionales diversas. Llegó a España hace algo más de veinte años para cursar estudios de doctorado con la intención de regresar a su país, pero terminó construyendo aquí su vida y una carrera ligada a la ingeniería naval y energética. En Navantia pasó por distintas áreas, desde la ingeniería de submarinos hasta las pruebas y el montaje, antes de especializarse en hidrógeno y energías renovables.
Entre los proyectos en los que ha participado ha destacado el desarrollo de un sistema de propulsión basado en una pila de combustible de hidrógeno para el submarino S-80, que permite prolongar el tiempo de inmersión, y el diseño de subestaciones eléctricas flotantes para la energía eólica marina. Su trabajo actual incluye conectar a Navantia con universidades, centros tecnológicos y empresas emergentes para impulsar proyectos de investigación y desarrollo.
Carmen García, durante su intervención.
-
José María Reyna
La conversación también ha abordado la relación de la sociedad con el mar. García Martínez ha advertido de que buena parte de la ciudadanía vive "de espaldas" a ese entorno, pese a su papel esencial para la vida y el clima. Ha reivindicado, además, el trabajo de observación marina que permite estudiar la evolución de los ecosistemas, un programa iniciado en 1992 que toma mediciones periódicas desde Cádiz hasta Barcelona y los canales baleáricos.
La sesión ha servido también para dar visibilidad a Red Oceánicas, una iniciativa que pone en valor el papel de las mujeres en las ciencias marinas y que incluye no solo a investigadoras y divulgadoras, sino también a tecnólogas y profesionales de los barcos.
El mensaje final ha ido dirigido a destacar que, para aprovechar el potencial de la economía azul, hacen falta conocimiento, innovación y talento, pero también condiciones que permitan a las mujeres desarrollar sus capacidades y llegar a los puestos de decisión.
"No podemos permitirnos esperar 171 años". La frase de Carmen García Martínez, vicedirectora científica del Centro Oceanográfico de Málaga, ha puesto cifras a uno de los principales desafíos que afrontan las mujeres en la ciencia, la ingeniería y la economía azul. La investigadora ha advertido de que, al ritmo actual, la igualdad real tardaría más de un siglo y medio en llegar. Lo ha hecho durante el foro Blue Women, celebrado en la última jornada del Blue Zone Forum InnovAzul, en Cádiz, junto a otras dos profesionales que han compartido sus trayectorias y los obstáculos que aún persisten en sus respectivos ámbitos.
La mesa, organizada en colaboración con la Universidad de Cádiz, ha reunido a Sara Oliveira, responsable del Centro de Excelencia Green Energies de Navantia Seanergies; Ana Pilar Valerga, subdirectora de Relaciones con las Empresas y Sociedad de la Escuela Superior de Ingeniería de la UCA, y la propia García Martínez, vinculada al Instituto Español de Oceanografía. Tres carreras distintas con un punto en común: la necesidad de que las mujeres no solo accedan a los sectores tecnológicos y científicos, sino que también puedan asumir puestos de responsabilidad.
La intervención de García Martínez ha sido especialmente contundente al poner el foco en las cifras. Según el informe The Global Ocean Science Report 2020, citado por la científica, las mujeres representan el 37% de quienes trabajan en ciencias marinas en el mundo, frente al 33% del conjunto de la ciencia. Sin embargo, su presencia disminuye cuando se trata de dirigir campañas oceanográficas o liderar proyectos de mayor exigencia.
La investigadora también ha hecho mención a otro informe que sitúa en apenas un 6% la proporción de grandes empresas globales dirigidas por mujeres. A ello ha sumado otro factor que condiciona las carreras profesionales: las mujeres asumen 2,5 veces más trabajo doméstico que los hombres. "El dato mata al relato", ha resumido, antes de reclamar que se eliminen las barreras estructurales y se protejan los recursos destinados a las políticas de igualdad.
Sara Oliveira, en un momento de su intervención.
-
José María Reyna
García Martínez, que conoce de primera mano el camino hacia los puestos de responsabilidad, comenzó su carrera como técnica en el Instituto Español de Oceanografía y fue promocionando hasta convertirse en la primera mujer que dirigió el Centro Oceanográfico de Málaga. Posteriormente, fue también la primera mujer científica al frente del propio instituto. Más que presentar estos hitos como un mérito individual, se ha preguntado, dando un toque de atención, que "cómo es posible que, después de 114 ó 115 años de historia, tuviéramos que esperar todo ese tiempo hasta que llegara una mujer y lo dirigiera".
Abrir camino desde las aulas
La colaboración, la mentoría y la creación de referentes han sido otras de las ideas compartidas durante el encuentro. Ana Pilar Valerga ha explicado que la Red de Ingenieras impulsada desde la Universidad de Cádiz pretende conectar a empresas, universidad, investigadores y estudiantes, además de acercar las disciplinas técnicas a niñas y jóvenes para combatir los estereotipos que aparecen desde la infancia.
"La mejora en los últimos años es innegable, pero todavía es insuficiente", ha señalado Valerga, que ha reclamado financiación y respaldo institucional para que la iniciativa pueda crecer. Desde su responsabilidad en la Escuela Superior de Ingeniería, trabaja también para estrechar la relación entre la universidad y las empresas, facilitar prácticas y oportunidades laborales y promover proyectos con una aplicación social.
Entre ellos ha destacado iniciativas que aprovechan residuos plásticos para fabricar nuevos productos, así como propuestas que buscan reducir el impacto de la moda rápida. El objetivo es unir ingeniería, diseño y sostenibilidad, al tiempo que se implica a los estudiantes en soluciones concretas para su entorno.
Ana Pilar Valerga, en un momento del foro.
-
José María Reyna
La necesidad de que las jóvenes encuentren referentes también ha aparecido en el mensaje de García Martínez, que ha animado a quienes quieran dedicarse a la ciencia a no interpretar los tropiezos como fracasos, sino como "lecciones aprendidas". "No os pongáis ningún tipo de techo", ha aconsejado a los jóvenes universitarios presentes en el auditorio del Palacio de Congresos.
Innovación para el mar
Por su parte, Sara Oliveira ha reivindicado el valor de las trayectorias profesionales diversas. Llegó a España hace algo más de veinte años para cursar estudios de doctorado con la intención de regresar a su país, pero terminó construyendo aquí su vida y una carrera ligada a la ingeniería naval y energética. En Navantia pasó por distintas áreas, desde la ingeniería de submarinos hasta las pruebas y el montaje, antes de especializarse en hidrógeno y energías renovables.
Entre los proyectos en los que ha participado ha destacado el desarrollo de un sistema de propulsión basado en una pila de combustible de hidrógeno para el submarino S-80, que permite prolongar el tiempo de inmersión, y el diseño de subestaciones eléctricas flotantes para la energía eólica marina. Su trabajo actual incluye conectar a Navantia con universidades, centros tecnológicos y empresas emergentes para impulsar proyectos de investigación y desarrollo.
Carmen García, durante su intervención.
-
José María Reyna
La conversación también ha abordado la relación de la sociedad con el mar. García Martínez ha advertido de que buena parte de la ciudadanía vive "de espaldas" a ese entorno, pese a su papel esencial para la vida y el clima. Ha reivindicado, además, el trabajo de observación marina que permite estudiar la evolución de los ecosistemas, un programa iniciado en 1992 que toma mediciones periódicas desde Cádiz hasta Barcelona y los canales baleáricos.
La sesión ha servido también para dar visibilidad a Red Oceánicas, una iniciativa que pone en valor el papel de las mujeres en las ciencias marinas y que incluye no solo a investigadoras y divulgadoras, sino también a tecnólogas y profesionales de los barcos.
El mensaje final ha ido dirigido a destacar que, para aprovechar el potencial de la economía azul, hacen falta conocimiento, innovación y talento, pero también condiciones que permitan a las mujeres desarrollar sus capacidades y llegar a los puestos de decisión.
COMENTARIOS