El diseñador gaditano Adrián Marín se ha convertido en uno de los nombres emergentes de la moda flamenca tras encadenar varios reconocimientos en distintos certámenes especializados. En los últimos meses ha sumado premios en pasarelas dedicadas al traje regional y también en el ámbito nupcial, entre ellos el logrado en el Certamen Volantes de Cádiz celebrado dentro de la Pasarela Flamenca Tío Pepe de Jerez, donde se impuso con la colección Apodaca.
El joven creador, natural de Cádiz, combina actualmente su actividad como diseñador con su formación académica. "Todo empezó hace tres años que empecé el grado superior de Patronaje Industrial aquí en Sevilla, en el Instituto Pablo Picasso", explica.
En estos momentos se encuentra terminando esos estudios mientras continúa ampliando su formación en el sector. “Actualmente estoy terminando ese grado superior, que me queda el TFG, y aparte estoy estudiando un curso privado de la Escuela Metrópoli de moda flamenca. Entonces yo estoy haciendo los dos cursos a la par que estoy haciendo todo el tema de los desfiles”, señala.
Aunque ahora desarrolla gran parte de su actividad en Sevilla, su origen sigue muy presente en su trabajo creativo. "Yo soy de Cádiz capital, lo que pasa que estos estudios, como no están en Cádiz, me vine a Sevilla", comenta. A su juicio, la capital andaluza continúa siendo uno de los centros neurálgicos del sector, aunque la creación flamenca se reparte por distintos puntos de Andalucía. "La industria está un poco distribuida por toda Andalucía porque hay diseñadores en Granada, en Huelva, en Málaga… pero sobre todo los más fuertes son Sevilla y Andújar", explica.
Su paso por distintas pasarelas ha contribuido a situarlo en el mapa de la moda flamenca, algo que él mismo reconoce que aún le resulta sorprendente. "Todavía no me creo todo esto", afirma. La Pasarela Flamenca Tío Pepe Jerez ha sido uno de los escenarios importantes en ese recorrido reciente, donde presentó propuestas inspiradas en elementos característicos de su ciudad natal.
Uno de esos trabajos fue la colección Apodaca, que tomó como referencia la alameda gaditana del mismo nombre. En ella trasladó a los diseños detalles del entorno urbano del paseo, como la cerámica de los bancos, las columnas o las farolas. La paleta de colores, dominada por tonos azules, verdes y rosas, buscaba recrear la atmósfera del lugar y rendir homenaje a ese espacio emblemático de Cádiz.
Más allá del impacto de los desfiles o los premios, Marín recuerda que el trabajo diario del diseñador se sostiene principalmente en los encargos de clientas. "Todos los vestidos que están en la pasarela están en venta", explica. Además, las prendas se confeccionan pensando en adaptarse a distintas siluetas. "Todos llevan varias costuras para que se pueda agrandar el vestido, porque al final una clienta no suele tener las medidas de una modelo", detalla.
El taller tampoco se limita exclusivamente a la moda flamenca, ya que el calendario de trabajo se extiende a otros ámbitos de la costura. "Durante el año también se vive mucho de temas de Reyes Magos, de las cabalgatas, de las novias, de las invitadas o de las madres de comunión", explica. Incluso la Semana Santa forma parte de su actividad en determinados momentos. "Ahora estoy con túnicas de nazareno", comenta.
Entre sus trabajos más personales destaca la colección Tuya siempre, que nace de un recuerdo familiar muy íntimo. "Mis dos abuelas siempre han cosido. Una era bordadora y la otra costurera, así que siempre he estado viviendo entre bordados y telas", recuerda. En esa colección decidió incorporar un elemento muy especial: la propia letra de su abuela convertida en estampado.
Frases con mucho significado
La inspiración surgió al revisar fotografías antiguas junto a ella. "Mi abuela tiene Alzheimer y estuvimos viendo fotos antiguas. Detrás de esas fotos venían dedicatorias que eran para mi abuelo", explica. De ahí nacieron las frases que aparecen en los tejidos. "Por eso, Tuya siempre. Si te fijas en la letra de los vestidos, pone: "Con cariño, tuya siempre, con el amor que te profeso. Son frases de esas fotos", relata.
Mientras continúa acumulando encargos, el diseñador centra ahora sus esfuerzos en terminar su formación y preparar nuevos proyectos. "Mi día a día es terminar el curso de moda flamenca que dejé un poco aparcado con los desfiles y recuperar las horas que faltaban", explica. Al mismo tiempo trabaja en futuros desfiles. "Estoy preparando algún proyecto más a gran escala para el año que viene", señala.
Ese crecimiento también empieza a plantear nuevos retos para su taller. Por ahora trabaja prácticamente en solitario. "Actualmente coso yo solo", reconoce. Aunque en ocasiones recibe ayuda puntual de su entorno cercano. "Algunos días tiro de mi abuela para algunos detalles y tengo un amigo que de vez en cuando viene a ayudarme", comenta. Aun así, admite que el aumento de trabajo puede obligarle pronto a ampliar el equipo. "Eso es lo que estoy intentando, a ver si puedo abarcar más trabajo y empezar a meter alguna costurera que me vaya ayudando, porque cada vez el volumen va siendo mayor".
