La Escuela de Cine de la Universidad de Cádiz pondrá en marcha del 19 de enero al 3 de febrero de 2026 el módulo El guion en la ficción televisiva. El curso estará dirigido por el guionista y productor ejecutivo Javier Olivares y se desarrollará a través de sesiones teóricas y prácticas que permitirán al alumnado conocer las claves del oficio y los procesos creativos de la ficción televisiva contemporánea.
La iniciativa está organizada por el Servicio de Extensión Universitaria del Vicerrectorado de Sostenibilidad y Cultura de la Universidad de Cádiz, bajo la coordinación técnica de Bruto Pomeroy, y cuenta con el patrocinio de la Diputación Provincial de Cádiz y la Fundación Unicaja, además de la colaboración del Ayuntamiento de Puerto Real. El programa propone un recorrido por la narrativa audiovisual desde sus orígenes hasta la actualidad, con especial atención a los cambios que han transformado la manera de concebir y producir series.
Olivares está considerado como uno de los guionistas mejor valorados en la industria española en los últimos años y su presencia debe ser una fuente de inspiración para todos los aspirantes a tener algo que decir en ese mundo tan llamativo.
En ese marco formativo, Olivares plantea una visión crítica sobre el momento que atraviesa el sector. "Estamos ahora mismo como industria, por mucho que la gente hable de que la cosa es fantástica y todo está maravilloso, en un momento de crisis creativa y de deterioro de narrativas que han sido magistrales y que se están perdiendo", afirma. A su juicio, aunque existe una industria potente que produce mucho y genera empleo, "a nivel de creatividad ha habido un bajón terrible en la última década".
"Veo mucho género, muchas series para jóvenes que son un calco unas de otras"
El creador sitúa el auge de la ficción televisiva a finales de los años noventa, cuando, con la BBC primero y con la llegada posterior de HBO, surgieron producciones como The Wire, The Soprano o Breaking Bad. "Ahí las series de televisión se convierten en cultura de vanguardia", señala, porque empezaron a reflejar lo que define como "el espíritu de los tiempos", es decir, la capacidad de una disciplina artística para hablar de la vida y de la sociedad de su propio tiempo desde la pantalla, ya fuera a través del género policíaco, la comedia o la ciencia ficción.
Frente a aquel periodo, Olivares observa una tendencia actual hacia la homogeneización. "Veo mucho género, muchas series para jóvenes que son un calco unas de otras, muchas series que están hechas de la misma manera, que estás viendo la serie y sabes qué va a pasar en la secuencia siguiente", explica. En su opinión, "veo más el alma de los ejecutivos que el alma de los creadores de la ficción actual", lo que se traduce en un predominio de fórmulas y algoritmos frente a una mirada autoral.
El guionista, con una trayectoria que incluye títulos como Isabel, El Ministerio del Tiempo, Víctor Ros, Malaka o Ena, sostiene que la ficción no puede reducirse a una lógica industrial. "La televisión, cuando es ficción, no es solo industria, es una señal de identidad, es la que te cuenta cómo fuimos y cómo somos, como la literatura, es cultura", afirma. Para Olivares, el auge de modelos basados en el éxito comercial recuerda al dominio del bestseller en el mundo editorial, donde "no todos escriben con la maestría de Stephen King".
De cara a los alumnos del módulo, subraya que escribir guiones es "un trabajo apasionante" y una forma de comunicar un punto de vista, tu visión de la vida, del mundo en el que vives. "Es difícil, pero hay que intentarlo porque de ellos dependerá en gran parte la cultura televisiva y la influencia que esta tiene en la cultura general", señala. Para él, contar historias es una necesidad humana constante y "un guionista es el que cuenta cuentos a los demás", una función que considera "impagable".
La diferencia entre una gran serie y otra flojita
En el terreno creativo, Olivares defiende que la diferencia entre un guion correcto y uno realmente bueno está en el punto de vista y en la construcción de los personajes. Inspirándose en Aristóteles y su Poética, recuerda la idea de "más personaje y menos peripecia" y sostiene que el espectador se identifica con la humanidad, los conflictos y las contradicciones de los personajes, no solo con giros o persecuciones. "Si eso no lo guía un personaje, es la diferencia entre una gran serie y una serie flojita", resume.
El Ministerio del Tiempo, reconoce, ha marcado su vida de manera especial, no solo por su impacto público sino por su dimensión personal, al haber sido creada junto a su hermano, fallecido durante el proceso. En la actualidad, Olivares continúa desarrollando proyectos y mantiene que lo esencial no es solo que se hagan series en España, sino que se hagan "series españolas, es decir, historias que hablen de nuestra Historia, nuestra sociedad y de quienes la integran, y no simples reproducciones de modelos ajenos. Historias que sean un espejo donde podamos reconocernos. Nos veamos guapos o feos".
