Un grupo de profesionales sanitarios de Cádiz acude cada año a prestar su ayuda humanitaria en la complicada zona de Madagascar.

Adelantar la Navidad a octubre es algo que asumen con gusto los héroes anónimos de nuestra historia. Ese décimo mes del año es igual de significado para Charo Carreira, José María Herce y José María Calandria que las entrañables fiestas que se celebran 60 días después. Ese inicio del otoño marca destino a Madagascar. Tres semanas de cooperación, desarrollo y muchas cosas más. Una en el camino y dos durmiendo en una pequeña celda. Todo se supera por ayudar a los demás.

A Charo Carreira se le saltan las lágrimas cuando se pone a contar su experiencia y cuando adelanta que quizás en este 2017 no pueda ir. “Después de mi familia es lo más importante que tengo. Esto me da vida”. Y como muestra el botón de los 12 años que lleva acudiendo de forma ininterrumpida a una zona muy castigada por la podredumbre. Sus compañeros de viaje fueron sumándose años después. En el caso de Calandria lleva unos 10 años de asistencia altruista, mientras que Herce es más novel y apenas ha superado el lustro en auxilio de los que más lo necesitan. Y los que le quedan.

La historia de esta asociación, que también peregrina hasta el Chad, se remonta a algo más de una década. El traumatólogo, Julio Rodríguez de la Rúa tuvo la feliz idea de atender la llamada de las Hijas de la Caridad para que acudiera a una leprosería donde necesitaban ayuda. Él sembró la semilla de lo que hoy es algo reconfortante para otros tantos profesionales sanitarios. Junto con su cuñado, José Manuel Devesa, cirujano de gran prestigio internacional, se convirtieron en la avanzadilla de un reducido contingente integrado por cinco personas. Todo ello dio origen a la creación de la Asociación Andaluza de Cooperación Sanitaria que cada octubre inicia ese viaje para regalar ilusión y vida. En el equipo marchan anestesistas, enfermeros, pediatras, ginecólogos, cirujanos y hasta internistas.

La enfermera Charo Carreira no tiene “palabras para definir cada una de sus experiencias. Es algo espléndido, una cosa muy vocacional. Lo sientes muy dentro y lo haces porque lo tienes que hacer. Cuando fui la primera vez y vi todo aquello me quedé sin palabras. Fue como poder cumplir un sueño. Es imposible describirlo de forma gráfica, tienes que ir porque la realidad supera cualquier tipo de idea que te puedas hacer. Ambatoabo es parte de mi vida”.

El oftalmólogo José María Calandria relata que la “experiencia con los chicos te deja marcado. Le regalas un caramelo y se lo reparten para cinco o seis. Nosotros le aportamos todo lo que podemos como material fungible, ropa, alimentos y otros materiales donados por el Hospital Puerta del Mar, Multiópticas Iglesias y Ortopedia Valls. A mí nunca deja de sorprenderme y cuando regreso lo hago en estado de shock”.El oftalmólogo El óptico José María Herce confiesa que “cuando volvemos lo hacemos anestesiados. Eres una persona nueva. Las monjas son nuestro nexo de unión y las necesidades de los pacientes son las que marcan la agenda. Allí no solo curamos u operamos, sino que potenciamos el desarrollo de personas en una situación de extrema pobreza pero sobrados de valores humanos. Dentro de la leprosería contamos con una pequeña sala habilitada, se trata de un humilde y austero habitáculo, con agua fría, en el que pasamos las dos semanas que estamos allí”.

En todas estas expediciones han vivido multitud de situaciones complicadas. Como explica el propio Calandria “cuando estás allí le das valor a las cosas sencillas. Vuelves a poner a 0 el contador y recargas baterías. Hemos tenido historias tremendas como la de aquel ciego que salió corriendo asustado el día que le pusimos las gotas y al día siguiente regresó besando los pies de las monjas porque se sentía curado. Por oír hemos oído hasta tiros al lado nuestra”. Herce confiesa que “se crea una gran empatía y los cooperantes somos una gran familia. Apadrinar a un niño solo cuesta 50 euros y compensa mucho. Les estás dando vida. Los índices de analfabetismo son muy altos pero gracias a las monjas conseguimos más que curar, promover el desarrollo”.

Con la loable intención de ayudar en este proyecto de cooperación sanitaria y desarrollo en Madagascar, el Baluarte de la Candelaria acogerá el próximo sábado, día 17 de junio, una gala solidaria que contará como madrina de lujo con Pasión Vega. Arrancará a las 13:00 horas con atracciones infantiles y un mercadillo solidario y se instalará una barra con precios populares. Se degustarán productos de El Bosquero o aromas de Medina. Intervendrán La Buena mujer, The Mantra, The Crooked soul, La destilería, Gonzalo de Cos y Los Herederos, Pájaro Bellantig, The Darwins, 45 BMP, Last Drop, Pepe El Caja, Los Peraltos y la antología del coro de los niños. El precio de las entradas es de 7 euros en venta anticipada y diez euros en taquilla. Se pueden adquirir en el Arsenio Manila y en Multiópticas Iglesias. El evento está patrocinado por el Ayuntamiento de Cádiz, la Diputación Provincial, La Marea, El Patio de Benítez, Ríos y Sara Vélez destilerías en Conil. Se ha establecido una fila 0 con el siguiente número: ES53 0049 5709 61 2416033171

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