cádiz

El obispo de Málaga insta a las cofradías a acoger sin juzgar, "un espacio para todos donde sean respetados y amados tal y como son"

José Antonio Satué defiende en una conferencia en Cádiz que las cofradías sean espacios de acogida para personas de toda condición "gays, divorciados vueltos a casar y personas de toda condición" y alerta contra el "rigorismo y la hipocresía"

  • El prelado malagueño recibiendo recuerdos, tras la conferencia que pronunció en Cádiz, de manos del presidente del Consejo de Hermandades. -

En una conferencia ofrecida días atrás por el obispo de Málaga, José Antonio Satué, en Cádiz, con la que se abrió el curso cofrade del Consejo gaditano, el prelado abordó asuntos de especial sensibilidad y debate dentro de la Iglesia, trasladándolos al ámbito de las hermandades.

Fue una disertación clara y contundente, de esas que escasean y menos en la voz de un obispo que con valentía puso sobre el tapete cuestiones que se analizan casi de puntillas, pero que forman parte de la realidad del mundo cofrade más allá de legislaciones y censuras.

En esta línea, el prelado, cercano al carisma del papa Francisco, pidió “una Iglesia abierta a todos, todos”, desde la misión de las corporaciones cofrades y el papel que desempeñan “como puerta de entrada para personas de toda condición”.

“No nos toca a nosotros el juicio, que está reservado para Él”, reflexionó Satué, que insistió en que la hermandad debe ser “un espacio para todos, donde todos se sientan acogidos, respetados y amados tal y como son”.

Una convicción que llevó a expresar con claridad quiénes deben encontrar sitio en las corporaciones: “Debemos acoger con alegría a la pareja gay y al matrimonio con varios niños, al universitario y a la prostituta, al divorciado vuelto a casar y a esa beata que reza el rosario antes de misa. Todos, todos, todos, están llamados a ser en la hermandad piedras vivas de la Iglesia”.

La hermandad, un espacio que supera las diferencias sociales

José Antonio Satué abundó en la diversidad social que propician las hermandades y puso como ejemplo que “el camarero del barrio obrero es el capataz de una cuadrilla de cargadores, en las que puedes encontrar desde un grande de España hasta un actor de Hollywood”.

“No hay clases sociales, no hay izquierda ni derecha, no hay tradicionalistas o liberales. Hay una devoción que es la única que polariza los corazones y los saca de todas las diferencias creadas por la injusticia, el odio o el egoísmo”, señaló.

El obispo subrayó también que “la misión de las hermandades es recuperar las raíces de nuestra fe en Jesucristo”, aunque advirtió de la necesidad de mantenerse “siempre atentos con la levadura de los fariseos, con la hipocresía”. “La tentación del rigorismo, del mérito, de la pureza, puede hacer que invitemos a muchos a entrar, pero solo para luego cargar pesados fardos sobre sus hombros”, añadió.

Así se expresó el prelado malagueño con un lenguaje directo, desde la perspectiva del cofrade que vive la Iglesia en la hermandad y conoce la realidad social que comparte. Su intervención dejó poco espacio a la interpretación o la lectura entre líneas y abordó de frente cuestiones del día a día del mundo cofrade, con una forma de expresar su ministerio episcopal poco habitual entre los prelados de la Andalucía cofrade.

De Teruel a Málaga

José Antonio Satué Huerto llegó a la Diócesis de Málaga en septiembre de 2025, después de cuatro años al frente de la Diócesis de Teruel y Albarracín.

Antes de ser sacerdote, mantuvo una vinculación directa con una cofradía y, desde su llegada a Málaga, ha mostrado interés por conocer la realidad de las corporaciones de Semana Santa. En cuanto a su orientación ideológica, su perfil pastoral la situán más cerca de la sensibilidad del papa Francisco que de los sectores más tradicionalistas de la Iglesia.

Un dato especialmente relevante para las cofradías es que Satué fue presidente de la Archicofradía de la Vera Cruz de Huesca, una experiencia que le permitió conocer desde dentro el funcionamiento de una hermandad y el trabajo que hay detrás de una procesión.

En una conferencia ofrecida días atrás por el obispo de Málaga, José Antonio Satué, en Cádiz, con la que se abrió el curso cofrade del Consejo gaditano, el prelado abordó asuntos de especial sensibilidad y debate dentro de la Iglesia, trasladándolos al ámbito de las hermandades.

Fue una disertación clara y contundente, de esas que escasean y menos en la voz de un obispo que con valentía puso sobre el tapete cuestiones que se analizan casi de puntillas, pero que forman parte de la realidad del mundo cofrade más allá de legislaciones y censuras.

En esta línea, el prelado, cercano al carisma del papa Francisco, pidió “una Iglesia abierta a todos, todos”, desde la misión de las corporaciones cofrades y el papel que desempeñan “como puerta de entrada para personas de toda condición”.

“No nos toca a nosotros el juicio, que está reservado para Él”, reflexionó Satué, que insistió en que la hermandad debe ser “un espacio para todos, donde todos se sientan acogidos, respetados y amados tal y como son”.

Una convicción que llevó a expresar con claridad quiénes deben encontrar sitio en las corporaciones: “Debemos acoger con alegría a la pareja gay y al matrimonio con varios niños, al universitario y a la prostituta, al divorciado vuelto a casar y a esa beata que reza el rosario antes de misa. Todos, todos, todos, están llamados a ser en la hermandad piedras vivas de la Iglesia”.

La hermandad, un espacio que supera las diferencias sociales

José Antonio Satué abundó en la diversidad social que propician las hermandades y puso como ejemplo que “el camarero del barrio obrero es el capataz de una cuadrilla de cargadores, en las que puedes encontrar desde un grande de España hasta un actor de Hollywood”.

“No hay clases sociales, no hay izquierda ni derecha, no hay tradicionalistas o liberales. Hay una devoción que es la única que polariza los corazones y los saca de todas las diferencias creadas por la injusticia, el odio o el egoísmo”, señaló.

El obispo subrayó también que “la misión de las hermandades es recuperar las raíces de nuestra fe en Jesucristo”, aunque advirtió de la necesidad de mantenerse “siempre atentos con la levadura de los fariseos, con la hipocresía”. “La tentación del rigorismo, del mérito, de la pureza, puede hacer que invitemos a muchos a entrar, pero solo para luego cargar pesados fardos sobre sus hombros”, añadió.

Así se expresó el prelado malagueño con un lenguaje directo, desde la perspectiva del cofrade que vive la Iglesia en la hermandad y conoce la realidad social que comparte. Su intervención dejó poco espacio a la interpretación o la lectura entre líneas y abordó de frente cuestiones del día a día del mundo cofrade, con una forma de expresar su ministerio episcopal poco habitual entre los prelados de la Andalucía cofrade.

De Teruel a Málaga

José Antonio Satué Huerto llegó a la Diócesis de Málaga en septiembre de 2025, después de cuatro años al frente de la Diócesis de Teruel y Albarracín.

Antes de ser sacerdote, mantuvo una vinculación directa con una cofradía y, desde su llegada a Málaga, ha mostrado interés por conocer la realidad de las corporaciones de Semana Santa. En cuanto a su orientación ideológica, su perfil pastoral la situán más cerca de la sensibilidad del papa Francisco que de los sectores más tradicionalistas de la Iglesia.

Un dato especialmente relevante para las cofradías es que Satué fue presidente de la Archicofradía de la Vera Cruz de Huesca, una experiencia que le permitió conocer desde dentro el funcionamiento de una hermandad y el trabajo que hay detrás de una procesión.

COMENTARIOS