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El encuentro que el Cádiz disputó en Lorca se asemejs al partido que jugó en Vallecas la pasada temporada y que sirvió para despertar al cuadro amarillo, que encadenó siete jornadas consecutivas sin perder.

Una dura derrota y una imagen pobre. Son las conclusiones que cualquier aficionado sacó del encuentro que el Cádiz disputó el pasado sábado en Lorca. Un gol de Garrido en propia puerta cuando solo se habían disputado cuatro minutos del choque fue la premonición perfecta en una tarde en la que los amarillos apenas crearon ocasiones.

El rival, un recién ascendido que solo contaba con una victoria en las seis jornadas jugadas hasta entonces. Cinco partidos acumulaba sin ganar el Lorca de Curro Torres en su estreno en el fútbol profesional. Hasta que llegó el peor Cádiz del curso.

Sin Barral ni Alvarito, los dos únicos futbolistas amarillos que han marcado esta temporada, el cuadro de Cervera tiene un serio problema a la hora de hacer goles. Por si fuera poco, Salvi apenas pudo hacer lo que más le gusta: correr. Aitor, a pesar de trabajar y sudar, no tiene, ni por asomo, el impacto que tenía en los partidos de la temporada pasada, cuando salía de revulsivo y probaba su certero disparo.

La segunda derrota de la temporada llega precedida del partido en el Carlos Tartiere, con un empate por medio en Carranza ante el Numancia. Aquel choque, en Oviedo, el Cádiz volvió a dar una imagen pobre, continuando con la sensación de que la nueva bestia negra de los amarillos es el equipo carbayón, que desde que ascendiera a Segunda en Carranza siempre ha salido victorioso ante los gaditanos.

Tan solo dos partidos, de los 65 que ha dirigido, ha perdido Álvaro Cervera por 3-0 desde que llegó al banquillo amarillo. Y si echamos la vista atrás resultan derrotas muy parecidas.

La pasada temporada, el Cádiz llegaba a Vallecas con ciertas urgencias. Dos puntos separaban a los cadistas del descenso tras perder en Carranza por 0-2, de nuevo, ante el Real Oviedo (antes, casualmente, habían vencido en casa al Numancia). Contra el Rayo, en la octava jornada de la pasada temporada y al igual que en la séptima de este curso, Álvaro García estaba lesionado. El partido empezó, como en Lorca, con un gol relativamente tempranero: al cuarto de hora ya mandaban los jugadores entrenados, por aquel entonces, por José Ramón Sandoval.

En aquella ocasión debutó José Mari en partido oficial con el Cádiz. Lo hizo a falta de un cuarto de hora y con eso le bastó para demostrar que el único timón del conjunto amarillo era él. Hoy en día, el jugador roteño está lesionado pero sigue quedando claro que es el único futbolista capaz de poner orden en la medular.

Y es que el partido en Vallecas fue, con el resultado en la mano, el peor de la pasada temporada para los hombres de Álvaro Cervera, que inmediatamente después lograron encadenar siete jornadas consecutivas sin conocer la derrota, una racha que se vio truncada por el 1-0 cosechado en Tarragona ante el Nàstic.

Aunque la posición en la tabla clasificatoria no es ni mucho menos parecida a la del curso pasado, quién sabe si el segundo 3-0 que sufre Cervera desde que está en el Cádiz sirve, como el primero, para volver a espabilar a un equipo que acumula ya tres partidos consecutivos sin ver portería.

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