"Creían que íbamos a romper la ciudad y se está demostrando que gobernamos mejor que antes"

José María González, alcalde de Cádiz. FOTO: JUAN CARLOS TORO.
José María González, alcalde de Cádiz. FOTO: JUAN CARLOS TORO.

En el ecuador de su mandato, José María González, alcalde de Cádiz, repasa su gestión y destaca el aprendizaje exprés de estos dos años y la necesidad de establecer alianzas con otras administraciones para hacer avanzar la ciudad.

Tiempo y confianza. Son las dos palabras sobre las que pivota el balance que el alcalde de Cádiz, José María González (Rotterdam, 1975), hace de su mandato en estos dos primeros años en una entrevista concedida a lavozdelsur.es. Reconoce la confianza que han ganado él y todo su equipo y la que, asegura, han ido generando entre los gaditanos. Y para ello, es imprescindible el tiempo: poco para ver resultados inmediatos en sus políticas; mucho, por la intensidad de la gestión.

Se cumplen dos años de su investidura, un momento que forma parte ya de la historia de Cádiz. ¿Cómo lo recuerda?

Ese día permanecerá indeleble en mi memoria para el resto de la vida. La imagen de portar el bastón de mando de la ciudad y salir al balcón y ofrecérselo a una plaza de San Juan de Dios llena de gente es una imagen mágica, casi mística. Es una de las cosas más grandes que te puede pasar: convertirte en el alcalde de la ciudad que amas, una tremenda responsabilidad pero también un tremendo orgullo.

Y lo siente ¿cómo algo lejano o que parece que fue ayer?

El tiempo se ha tornado muy elástico, se contrae y se expande. Hay días que parecen que son eternos y hay meses que se pasan en un pestañeo. No lo recuerdo con lejanía, soy consciente de que solamente han pasado dos años aunque a veces hay días que pesan como toneladas.

Y ahora con perspectiva, ¿no considera que fueron demasiado ingenuos en creer que en tan sólo dos años se podía cambiar la situación de Cádiz?

Nosotros llegamos a las elecciones municipales con un programa político que estamos cumpliendo cuando la tónica general de los partidos es hacer un programa y una vez que pasan las elecciones, meterlo en un cajón hasta las próximas. Nosotros lo utilizamos como hoja de ruta y hablábamos de remunicipalización y lo estamos cumpliendo, de garantías de suministros básicos y lo estamos cumpliendo… Claro, ocurre que ha pasado poco tiempo para cumplir el cien por cien de tu programa pero no creo que pecásemos de ingenuos. Lo que sucede es que muchas veces la gente confunde la cuarteta de Los mendas lerendas con el programa político de Por Cádiz sí se puede, y nosotros en ningún momento dijimos que fuésemos a agitar una varita mágica y fuésemos a solucionar todos los problemas. Nosotros éramos y somos conscientes de que era un desafío importante. Yo no me recuerdo en ningún momento diciendo “y vamos a eliminar el paro y vamos a eliminar la infravivienda”. Jamás se dijo eso, lo que dijimos es “...y vamos a poner los problemas de la gente en el centro de nuestras políticas”. Y eso es lo que estamos haciendo: con medidas concretas y con nuestras fórmulas —que la gente puede estar de acuerdo o no, puede ser acertadas o no pero son las que decíamos y son las que estamos consiguiendo—. Para muestra un botón: el tema de la remunicipalización que era una de las grandes novedades políticas que se incorporaba a la agenda política de la ciudad con nuestro programa.

"Mucha gente confunde la cuarteta de 'Los mendas lerendas' con el programa político de Por Cádiz sí se puede"

En todo caso, inexpertos.

Es verdad que cuando llegamos éramos inexpertos pero yo creo que el hecho de que no fuéramos profesionales de la política, es algo bueno. Renueva un poco lo que todo el mundo tiene en la cabeza de lo que debería ser un representante público: una persona honrada, que no viene a llenarse los bolsillos, que en un momento determinado asume una responsabilidad de su representación de sus vecinos por un tiempo limitado y que cuando termine se va a marchar a su casa o a su trabajo. Y es verdad que la inexperiencia con la que nos enfrentamos hace dos años al gobierno de esta ciudad, hoy ya no existe. Hoy hay un equipo muy experimentado que en muchas ocasiones ha tenido que aprender a golpes porque no se nos ha dejado en ningún momento aprender el oficio y siempre se nos ha exigido lo que al equipo de gobierno anterior no se le exigió en veinte años. Ese es un problema con el que nosotros nacimos y un desafío que asumimos. No es una queja. Creo que es una realidad y que todo el mundo es consciente de eso. Hay que mantenerse inocentes en determinadas cosas pero esa inexperiencia se ha transformado en un conocimiento muy a fondo, en un máster o en unas cuantas carreras, en muchos casos.El empleo y la vivienda son prioridades en cualquier proyecto municipalista. En uno gaditano, más aún, pero ¿cómo digieren que la última de las medidas que han puesto en marcha en materia de vivienda –la ordenanza de alquiler justo- no hayan dado resultados de momento? ¿Qué soluciones manejan?

La ordenanza de alquiler justo es una buena herramienta y la prueba es que el Ayuntamiento de Sevilla la ha replicado, pero sólo lleva en vigor cuatro meses. Es muy poco tiempo. Además, tenemos que contarla, explicarla a los propietarios porque hay que convencerles de que no solamente es beneficiosa para las personas que van a alquilar las casas sino también para ellos. Es una cuestión de confianza pero, por ejemplo, cuando llegamos al Ayuntamiento el periodo medio de pago a proveedores estaba en más de cuatro meses. El Ayuntamiento tiene una fama de moroso importante, el Ayuntamiento no paga, nadie quiere hacer negocios con el Ayuntamiento de Cádiz. Cambiar, revertir esa dinámica es difícil. Tú ahora puedes contar que estás a 31 días de pago a proveedores pero la gente no se fía y nosotros tenemos que hacer ese caminito de ir convenciendo poco a poco a la gente. Eso es difícil, es complicado, es lento. En todo caso, es una herramienta más y no es la solución total al problema de la infravivienda y de la vivienda. Aquí es necesaria una solución integral, simultanear distintos esfuerzos, de utilizar distintas herramientas llave con distinto número que te permitan al final arreglar este problema. Por eso, esperamos que la colaboración con la Junta de Andalucía se haga efectiva y realidad y que los proyectos que tenemos de colaboración conjunta llegasen a buen puerto.

"Hemos tenido que aprender a golpes porque se nos ha exigido lo que al anterior equipo de gobierno no se le reclamó en veinte años. No es una queja. Es una realidad"

Y qué pasó con ese proyecto de energías renovables para Cádiz. ¿Por qué seguimos igual en cuanto a la llegada de empresas se refiere?

El hecho de que a partir de enero de 2017 la energía que comercializa Eléctrica de Cádiz sea de origen cien por cien renovable creo que sí es hacer algo en materia de energías renovables, como el hecho de llevar un Plan Industrial al Congreso de los Diputados para Navantia que contemple entre otras alternativas el desarrollo de las energías renovables, no solamente el desarrollo de pedidos civiles y militares. Creo que eso es también hacer cosas por el desarrollo e implantación de las energías renovables, que para nosotros es el modelo de futuro. El problema es que hasta que no tumbemos las leyes del PP que son contrarias a la implantación y desarrollo de las energías renovables, no podemos implantar ese modelo. En cuanto a la llegada de empresas a la ciudad, incomprensiblemente, Cádiz no había sido un sitio atractivo para la actividad económica, a pesar de nuestra Zona Franca, nuestro puerto, de la propia ciudad. Pero creo que eso está empezando a cambiar, y no estoy diciendo que sea por nosotros pero quizá el hecho de poner a Cádiz en el centro del mapa por algo que no sea el paro, la necesidad, la precariedad, también contribuye. Ahora bien, en ese esfuerzo tenemos que remar todos; un ayuntamiento no puede hacerlo solo.

Otro de los pilares básicos de su programa ha sido la participación. ¿Por qué ha sido tan difícil la convivencia con las asociaciones de vecinos, sujetos tradicionales de participación activa?

Ha sido difícil porque, de alguna manera, ellas se contagiaron, igual que toda la sociedad, de la idea de que nosotros veníamos a romper la ciudad en mil pedazos. Y después se ha ido demostrando que no es así, incluso lo contrario en muchos aspectos: no solamente es que gobernamos la ciudad, sino que la gobernamos mejor que antes. Creo que hemos sido capaces de construir ese nivel de confianza con determinados sujetos de la sociedad de Cádiz, incluidas las asociaciones de vecinos. Nosotros no veníamos a acabar con nada, veníamos a aportar y estamos de acuerdo en que las asociaciones de vecinos tienen un papel fundamental. De hecho han formado parte de todos los procesos participativos que hemos puesto en marcha en la ciudad y han mostrado una disposición y una proactividad digna de elogio pero tenemos que entender que la participación, tal y como se entiende hoy en día, no se circunscribe a los márgenes del tejido asociativo. Existen ciudadanos que no perteneciendo a ninguna asociación vecinal, política o sectorial tienen también derecho a poder opinar y a participar en la toma de decisiones de su ciudad.Los servicios sociales han sido una de las señas diferenciadas de su programa y, dos años después, reconocen que siguen practicando el modelo anterior del PP. ¿Es tan difícil el cambio?

Es muy difícil. Reducir la brecha de desigualdad en Cádiz, actuar de forma contigente en situaciones de umbrales de exclusión social requiere un plan estratégico que marque el rumbo, la hoja de ruta que hay que seguir porque estas actuaciones no pueden guiarse por el designio, el antojo, el humor o el estado de ánimo de la concejala. Cuando llegamos a la Delegación de Asuntos Sociales nos dimos cuenta de que no había plan estratégico y teníamos que ponernos a hacerlo pero al mismo tiempo teníamos que dar respuesta a todo ese volumen de personas que requiere la asistencia de los servicios sociales. En esta ciudad tenemos usuarias de asuntos sociales desde los años 90, usuarias de tercera generación, algo que me parece alarmante. Por eso, entendemos que es necesario un plan estratégico, porque estamos convencidos de que si organizamos las actuaciones e implicamos al resto de administraciones podemos atender a más gente y mejor, acabando con este modelo asistencialista que como vemos, perpetúa estas situaciones de pobreza. En el transcurso de este proceso, entiendo la frustración de la gente, no puedo dejar de hacerlo porque cuando uno tiene un problema de ese orden, lo que quiere es solucionar su situación. Por eso es importante escuchar a la gente, contarle la verdad y no mentirle.

Lo que sí está reconocido es la reducción de la deuda que han conseguido pero ¿qué tiene que decir sobre las críticas de que no se invierte en la ciudad y se deteriora su patrimonio?

El Ayuntamiento de Cádiz está invirtiendo una cantidad importante de dinero en el mantenimiento de su patrimonio o en el mantenimiento del equipamiento deportivo, por ejemplo. Así, a finales de verano vamos a ver por fin cómo se reabre el Francisco Blanca o vamos a hacer una actuación importante en el complejo de Cortadura. No estoy de acuerdo en que no se esté invirtiendo. Lo que no se está es despilfarrando, que no es lo mismo. Lo que no estamos haciendo es utilizar proyectos europeos para hacer contenedores vacíos para la ciudad como la pérgola de Santa Bárbara o para construir mamotretos que cuestan un millón de euros a los gaditanos. Eso no lo estamos haciendo y no lo vamos a hacer nunca.

"No es que no estemos invirtiendo; lo que no estamos es despilfarrando para construir mamotretos que cuestan un millón de euros a los gaditanos"

En materia de Carnaval apostaban por una revolución casi absoluta del actual modelo del Patronato y del propio Concurso ¿No le da la impresión de que lo que parecía una quimera se ha conseguido demasiado rápido y sin muchos sobresaltos en un colectivo tan complicado de gestionar?

Una de nuestros mayores retos era conseguir una renovación del organismo y se ha conseguido gracias a que hemos favorecido la entrada de muchos colectivos. Hemos intentado adecuarlo a las necesidades y acercarlo más a los propios grupos participantes. Solo el futuro dirá si está fórmula es la mejor o habrá que volver a revisarla. Hay que seguir trabajando en ello pero desde la base de que más que sobrar gente faltaba.
En cuanto a la relación con las cofradías los había que casi creían que se acababa la Semana Santa y muchos hermanos mayores no ocultan en público que ahora cobran la subvención mucho antes. Incluso intentó mediar en el delicado asunto del Perdón. ¿Cómo ha gestionado la relación con un mundo al que le unen y le separan tantas cosas?

Con mucho respeto, sobre todo respeto, el que hay que tenerle a una tradición que forma parte de la vida de la ciudad y que está representada por un colectivo muy numeroso, a una buena parte de la ciudad de Cádiz. Soy alcalde de los que me votan y de los que no me votan.

"Soy alcalde de los que me votan y de los que no me votan"

La relación con la oposición ha sido bastante tensa siempre, pero qué lleva peor: la judicialización del PP, los encuentros y desencuentros con el PSOE o el cambio de actitud del portavoz de Ciudadanos después de su aparición, eso sí, en el tramabús gaditano?

Lo que más me duele de todo es que se antepongan los intereses de partido a los intereses de los gaditanos. Nosotros hemos dicho en muchísimas ocasiones que nuestra ciudad no se iba a convertir en moneda de cambio para nadie. Y no solamente aquí. En Diputación también lo veo: cómo determinadas peleas entre el PSOE y el PP son peleas entre la Junta y el Gobierno y los problemas de los gaditanos se quedan en segundo plano.

Y con sus socios de gobierno, con los que en algunos temas no coinciden.

Nuestra relación con Ganar Cádiz en común es óptima. Nosotros nos llevamos fantásticamente, no podíamos haber tenido mejores compañeros de viaje que ellos en esta experiencia. Lo que ocurre es que es verdad que a veces no estemos de acuerdo en todas las decisiones. ¿Acaso hay que estarlo? Tenemos que perderle el miedo a pensar diferente. A veces tenemos posiciones diferentes respetando por supuesto la posición del otro.

¿Mantiene su intención de presentarse a otro mandato? ¿Y para este, qué es lo que gustaría ver terminado?

Efectivamente, mi compromiso fue de dos legislaturas. Para esta, me gustaría ver cómo se van desarrollando los proyectos y las prioridades para el futuro que no se circunscriben sólo a un mandato electoral porque en cuatro años no da tiempo a poner en pie un proyecto político de calado. En cualquier caso, sí me gustaría ver cosas adelantadas, como el carril bici, la peatonalización del casco antiguo, la renovación del uso de espacios que están vacíos como las bóvedas de San Carlos, la misma pérgola de Santa Bárbara o el paseo de las Puertas de Tierra.

Me gustaría que las negociaciones con la Junta de Andalucía prosperasen para que el Balneario de la Palma fuese de gestión municipal y recuperarlo para la ciudad; ver convertido Valcárcel en la nueva facultad de Ciencias de la Educación dando un paso más en la consecución de ese Campus de Las Letras en la fachada norte de la ciudad; y que nuestras actuaciones en vivienda prosperasen. En materia de justicia social, una Delegación de Asuntos Sociales nueva, reinventada que abandone el asistencialismo para abrazar la consecución de derechos, con trabajadores sociales que puedan hacer trabajo social y que no sean administrativos; y en materia de empleo, que el turismo se convierta en un sector tractor de la economía que generase empleo de calidad y ver cumplida la promesa del Gobierno de implantar el Plan Industrial para Navantia.

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