Aprovechan el estado de alarma para destrozar una placa en recuerdo de represaliados del franquismo

La Plataforma Memoria Histórica de Cádiz denuncia los actos vandálicos sufridos por el Lugar de Memoria de uno de uno de los arcos de las Puertas de Tierra

La placa de víctimas del franquismo, destrozada por el vandalismo.
La placa de víctimas del franquismo, destrozada por el vandalismo.

La Plataforma Memoria Histórica de Cádiz denuncia los actos vandálicos sufridos por el Lugar de Memoria de uno de uno de los arcos de las Puertas de Tierra. La organización recuerda que hace unos meses también destrozaron la placa instalada en la plaza de toros, hoy plaza de Asdrúbal, donde fueron asesinadas 190 personas, que sigue deteriorada ya que el estado de alarma ha impedido que se pueda colocar la placa nueva para reemplazar a la antigua.

La plataforma asegura que está dispuesta a seguir limpiando y sustituyendo los recordatorios todas las veces que haga falta. "Estamos seguros de que el equipo de gobierno municipal ayudará a que así sea. La zona de la Puerta de Tierra, así como la de la plaza de Asdrúbal, está lo suficientemente controlada por cámaras de seguridad de los distintos organismos allí instalados y los de tráfico para que, a través del juzgado, se pueda identificar a los autores de estos destrozos que atacan tanto, en el caso de la muralla, a un Bien de Interés Cultural como, sobre todo, a la higiene ciudadana. El virus del fascismo no puede infectarnos. Hay que aislarlo hasta que desaparezca", señala.

"Son los del odio y el rencor de quienes se sienten aludidos por el recordatorio de que en su foso fueron asesinadas casi 150 personas. Las que mataron los golpistas del verano de 1936", agregan desde la plataforma memorialista. "El miedo es su mejor aliado. La impunidad que da las calles desiertas y la efervescencia de la desmovilización ciudadana les llena el cráneo de burbujas efervescentes. El resultado es un bote o una bolsa de pintura contra la señal de memoria o un martillo, ¿o quizás un palo de golf?, contra la placa", recoge en un comunicado.

La Plataforma Memoria Histórica de Cádiz, tras los actos vandálicos, recuerda los nombres e historias de los inscritos en la placa. Gabino Egusquiza Abad, Cesáreo López Corredera, Heliodoro López Domínguez, Francisco López Peñaranda, Manuel Sánchez Ruiz y Francisco Vega González fueron asesinados en 1937. "Las víctimas no son anónimas, tiene nombre y una vida que les arrebataron", reseña.

Gabino Eguzquiza Abad, que tenía 61 años cuando fue asesinado en 1937, nació en Portugalete (Vizcaya) y trabajaba como maquinista naval en el astillero desde 1918. Estaba afiliado a la UGT de cuya Asociación de Maquinista Navales era vicepresidente. Fue detenido el 10 de octubre de 1936 y trasladado a la comisaría de policía de la calle Jesús del Gran Poder en Sevilla por unas denuncias que presentaron unos empleados del astillero de ideología falangista, por lo que fue acusado de participar en el encierro en la factoría que terminó con su incautación por el Gobierno republicano en mayo de 1936.

Cesáreo López Corredera era cabo de la Guardia de Asalto y considerado de izquierdas por algunos de sus compañeros. Le acusaron de haber organizado una lista de suscriptores a El Liberal, diario que iba a hacer una campaña pro-mejoras Guardia de Asalto; de no haber ayudado a la detención de una sirvientas huelguistas que iban detenidas por la plaza de Mina y de haber saludado al republicano de izquierda local Francisco Aguado una vez que fue a Madrid. Estuvo el 18 de julio en el Gobierno Civil por orden de sus jefes. Su grupo fue destinado a defender la puerta principal del Gobierno.

Heliodoro López Domínguez era un carabinero de 32 años, natural de Alcántara (Cáceres), que estaba destinado como escribiente en el puesto de El Chato. Afiliado a Izquierda Republicana. Fue detenido el 11 de enero de 1937 en la Comandancia de Carabineros de Cádiz por ser simpatizante de las izquierdas, amigo de socialistas y comunistas y de reunirse en la confitería de la esquina de la calle Sagasta con Moreno de Mora con un grupo de “indeseables”. Le acusaron de practicar cacheos de derechistas los días previos al golpe y de ser masón en la logia de la calle Virgili, “Hijos de Hiram”.

Francisco López Peñaranda tenía 21 años, natural de Cádiz y era mecánico. Fue el secretario sindical de las Juventudes Socialistas Unificadas y estaba afiliado a la CNT. Fue detenido el 8 de marzo de 1937 en su casa en donde ha estado oculto desde julio de 1936. La policía lo relacionaba en 1934 con publicaciones clandestinas comunistas como Joven Guardia y Bandera Roja.

Manuel Sánchez Ruiz tenía 50 años, era natural de Conil y vecino de Cádiz. Había trabajado de carbonero y de vendedor ambulante de pirulís. Estuvo afiliado tanto a la CNT como a la UGT. Fue detenido el 8 de febrero de 1937 en el café La Bella Sirena acusado de participar en las manifestaciones del FP, de haber levantado adoquines para formar una barricada en la calle Arbolí el 18 de julio y hablar mal del movimiento y negar la toma de Málaga.

Francisco Vega González tenía 25 años y había nacido en Las Palmas. Era un jornalero sin antecedentes político-sociales. Fue detenido el 26 de julio de 1936 por creerse que había participado en la resistencia el 18 de julio. Lo negó y dijo que el 18 de julio estuvo descargando el correo de Canarias en el muelle.

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