Un equipo de investigadores de la Universidad de Cádiz ha desarrollado un innovador nanosensor químico capaz de detectar con alta precisión neurotransmisores vinculados a enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer y el párkinson. El proyecto, financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, supone un avance relevante en la detección de biomarcadores neurológicos, claves para el diagnóstico de este tipo de patologías.
El dispositivo, de tamaño nanométrico, permite medir en muestras de suero sanguíneo los niveles de dopamina y serotonina, dos compuestos fundamentales que actúan como indicadores en enfermedades neurológicas e incluso en algunos tipos de cáncer. Según ha informado la Junta, el sensor combina tecnología avanzada con procesos sostenibles, lo que lo convierte en una herramienta innovadora tanto desde el punto de vista científico como ambiental.
Un sensor preciso, sostenible y de bajo coste
El nanosensor integra nanopartículas de oro obtenidas a partir de hojas de pino mediante un proceso sostenible basado en ultrasonidos de alta energía. Estas partículas, de aproximadamente 50 nanómetros, permiten mejorar la sensibilidad del dispositivo y detectar de forma simultánea los neurotransmisores con gran precisión.
El funcionamiento del sensor es similar al de un glucómetro, aunque los resultados deben ser interpretados por personal sanitario especializado. Para su desarrollo, el equipo ha aplicado principios de economía circular, utilizando acículas de pino —conocidas como pinochas— para generar el extracto necesario en la síntesis de las nanopartículas.
Alta fiabilidad y nuevas aplicaciones
El investigador de la UCA, José María Palacios Santander, ha destacado que el dispositivo ha alcanzado en ensayos de laboratorio una precisión y fiabilidad cercanas al 100 % en muestras reales de suero humano. El nanosensor incorpora estas nanopartículas en un electrodo Sonogel-Carbono, que actúa como transductor y permite cuantificar con exactitud las concentraciones de dopamina y serotonina.
Entre sus principales ventajas destacan su alta sensibilidad, su bajo consumo energético —inferior al de una bombilla LED— y su coste reducido, estimado en unos 15 céntimos por unidad. Además, el dispositivo puede reutilizarse miles de veces mediante el pulido del electrodo y la reposición de las nanopartículas, lo que refuerza su potencial en entornos clínicos.
Hacia dispositivos portátiles y mediciones en tiempo real
El equipo de investigación, integrado en el grupo ‘Instrumentación y Ciencias Ambientales’ del Instituto de Investigación en Microscopía Electrónica y Materiales (IMEYMAT), trabaja ahora en la miniaturización del nanosensor. El objetivo es integrarlo en sistemas portátiles como parches o cápsulas que permitan realizar mediciones en tiempo real sin necesidad de extraer sangre.
El proyecto ha contado también con financiación de la Agencia Estatal de Investigación, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el Ministerio de Enseñanza Superior e Investigación Científica de Túnez y fondos Feder. Este avance sitúa a Andalucía en la vanguardia de la investigación biomédica, con una tecnología que podría mejorar el diagnóstico y seguimiento de enfermedades neurodegenerativas.
