El pregón de Manu Sánchez el pasado sábado será uno de esos que se recuerden. Por su concepción artística, acompañado de todo un Riki Rivera y de carnavaleros de la talla de Ángel Subiela. Pero también por su mensaje, lleno de memoria histórica, y de memoria presente, al defender la libertad frente a quienes la quieren poner en duda.
Y entre las defensas al pregón está ya la de Alejandro Sanz. Quien fuera pregonero en 2005 no se quiso perder en la distancia el mensaje que Manu Sánchez tenía. "Aun estando a miles de kilómetros, he sentido al pregonero y su carnaval, tan cerca, que me siento en Cai", decía Alejandro Sanz.
"Y es que, quien no lo sepa… En Cádiz el año no empieza en enero, empieza cuando suena un tres por cuatro en febrero. El carnaval no es una fiesta: es una forma de respirar", señalaba Sanz en un poético mensaje en sus redes.
"Es la esquina que se convierte en escenario. Quien ama el carnaval ama la verdad disfrazada. Ama esa valentía que se canta en grupo, esa ironía que acaricia y pellizca a la vez. Allí las penas se vuelven estribillos y las injusticias, pasodobles que erizan la piel. El carnaval de Cádiz es un te quiero dicho en una comparsa, una risa envuelta en chirigota. Es el corazón latiendo al tres por cuatro, la pena hecha copla y la alegría compartida. Y cuando termina, no se va: se queda latiendo bajito, esperando otro febrero, para volver a recordarnos quiénes somos", remata el artista, residente en Estados Unidos, aunque muy cerca de su tierra.
Una defensa del pregón que llega cuando hay muchos que están criticando a Manu Sánchez por referirse a cuestiones de actualidad y por hablar sin pelos en la lengua del terrorífico auge de la extrema derecha y la amenaza que supone para las libertades. La defensa de Alejandro Sanz sobre la emoción que vivió con el pregón retira el argumento a más de uno que lo ha calificado en redes como el peor pregonero que ha habido. Por algo les molestará.
