La Coordinadora Ecologista Almeriense, junto a Salvemos Mojácar y Salvemos Macenas, denuncia lo que considera un grave atentado ambiental promovido por Cosentino en la zona de Macenas, dentro del término municipal de Mojácar, en Almería.
Las organizaciones acusan a la compañía de intentar rematar la urbanización de un macroproyecto fallido que, según sostienen, ya habría provocado un impacto irreversible sobre el entorno. Entre las consecuencias más graves señalan la práctica extinción de una especie endémica, el limonium estevei, cuya desaparición vinculan al desarrollo urbanístico impulsado en la zona.
El conflicto se enmarca en el recurso presentado por Salvemos Mojácar contra la Declaración Ambiental Estratégica del PGOU de Mojácar, actualmente en curso. En dicho recurso, la asociación defiende que los sectores del municipio que todavía no se han desarrollado deberían ser desclasificados, especialmente el de Macenas, por estar ubicado en plena ZEC de Sierra Cabrera-Bédar y por constituir, a juicio de los colectivos, el mayor atentado ambiental cometido en la comarca en su día.
La asociación ha aportado a ese procedimiento un informe pericial de 50 páginas que, según explica, constata esta realidad y concluye también que los sectores no desarrollados de Macenas deberían ser desclasificados. El recurso se encuentra pendiente de sentencia, así como de la resolución de la recusación de la jueza Jiménez Morera solicitada por la propia asociación.
Un hotel y un doble campo de golf
En este contexto, los colectivos califican de “temeridad inaceptable” que el Ayuntamiento de Mojácar continúe dando aprobaciones a los planes de Cosentino para completar la macrourbanización, que incluye un hotel y un doble campo de golf. Según denuncian, ese campo está siendo restaurado estos días sin que conste, al menos para las organizaciones, consideración hacia la población de tortugas moras que habitaba en el espacio abandonado desde hacía años.
En los dos últimos meses, añaden, se han aprobado al menos 125 viviendas y un hotel de lujo, mientras las ruinas del hotel iniciado hace dos décadas continúan visibles e invadiendo la servidumbre de protección marítimo-terrestre.
Las organizaciones sostienen que, si Cosentino quiere presentarse como una empresa “sostenible”, la única actuación posible sería desclasificar los terrenos, desmantelar las obras inacabadas desde 2008 y poner en marcha un plan masivo y pionero de renaturalización y restauración de la zona.
Sin embargo, consideran que el único plan real es la "especulación inmobiliaria a costa de un atentado ambiental". Por ello, confían en que los tribunales den la razón al ecologismo y puedan declararse ilegales los actuales desarrollos que Cosentino anuncia con el beneplácito del Ayuntamiento de Mojácar.


