La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Almería ha condenado a un hombre a cinco años y medio de prisión por someter a su exmujer a una situación continuada de malos tratos, coacciones y violencia física y psicológica. Entre los episodios recogidos en la sentencia destaca uno ocurrido durante un crucero de ocho días, en el que el acusado llegó a encerrar a la víctima en el camarote.
La resolución judicial, dictada de estricta conformidad tras un acuerdo entre las partes y ya declarada firme, establece las penas correspondientes por un delito de malos tratos habituales, un delito de coacciones y cinco delitos de maltrato en el ámbito familiar.
Además de la pena de prisión, el tribunal ha impuesto la pérdida de vigencia de la licencia de armas, así como la prohibición de acercarse o comunicarse con la víctima durante más de veinticinco años en total. El condenado también deberá indemnizar a la mujer con 20.000 euros. Los hechos probados se produjeron entre 2017 y julio de 2019, periodo en el que ambos convivían en una vivienda ubicada en El Ejido.
Un control constante y amenazas de muerte
Según recoge la sentencia, durante la relación el acusado mantuvo una “actitud controladora y celosa” hacia su entonces esposa. Entre otras conductas, llegó a instalar una mesa auxiliar en el despacho profesional de la víctima para vigilar su actividad diaria.
El hombre también asumió el control de las cuentas bancarias de la pareja, a pesar de que era ella quien generaba los ingresos del hogar. En algunas ocasiones incluso la dejaba encerrada en el despacho mientras acudía al banco a ingresar el dinero que ella cobraba de sus clientes. Esta situación generó en la víctima un “miedo insuperable”, intensificado por las amenazas de muerte que el agresor llegó a proferir. Según la resolución judicial, le advertía de que si dañaba su imagen la iba a matar y la haría “sudar sangre”.
Encierro en un crucero y múltiples agresiones
Uno de los episodios más graves ocurrió en agosto de 2017, durante un crucero de ocho días. Durante ese viaje, el acusado decidió encerrar a su pareja en el camarote, permitiéndole salir únicamente para realizar dos excursiones. En una ocasión, cuando la mujer intentó abandonar la habitación, el hombre la zarandeó y la empujó contra una pared, provocándole hematomas. Además, tiró su equipaje y le impidió entrar al camarote durante varias horas.
La sentencia también recoge otros episodios de violencia ocurridos durante la relación. En 2018, en el despacho de la víctima, el acusado destrozó mobiliario movido por los celos, la acorraló en la terraza, la empujó contra un muro y llegó a incitarla a tirarse a la calle. Ese mismo año, durante un viaje a otra provincia, el agresor golpeó con fuerza la cabeza de su esposa contra un vehículo, lo que le provocó aturdimiento y problemas de visión.
En otro episodio ocurrido antes de su viaje de novios, el acusado retiró una silla en la que la mujer estaba subida en la cocina, provocando que cayera al suelo y sufriera un esguince. Además, se opuso a que recibiera asistencia médica. La resolución judicial también relata otra discusión ocurrida entre 2018 y 2019, en la que el hombre la empujó contra una puerta de cristal, golpeándose la cabeza.
Como consecuencia de la violencia sufrida durante ese periodo, la víctima padece actualmente un “estrés postraumático crónico de carácter extremo”, según concluye la sentencia.
