Vicente Soria, un xerecista y cadista de corazón al que le gusta "unir aficiones"

La foto del jerezano sacándose el carné del Xerez CD con la camiseta del Cádiz se viraliza en redes sociales. Después de sufrir un ataque cardiaco, empezó a seguir al conjunto amarillo. "Yo no me voy a alterar ni a enfadar si me insultan, perdono a todo el mundo"

Vicente Soria, con las camisetas del Xerez CD y del Cádiz CF. FOTO: MANU GARCÍA
Vicente Soria, con las camisetas del Xerez CD y del Cádiz CF. FOTO: MANU GARCÍA

No es habitual ver a alguien entrar en la sede del Xerez CD con la camiseta del Cádiz CF. Vicente Soria lo hizo y la foto no tardó en viralizarse en redes sociales. Este jerezano de 43 años sigue a los dos equipos y tiene sus motivos para ello. Es xerecista desde pequeño y comenzó a seguir al conjunto cadista hace unos cinco años, cuando volvió a nacer. La madrugada del 15 de octubre de 2015 todo cambió. Esa noche, Vicente se levantó temprano y llegó a la gasolinera donde trabajaba a las cinco de la mañana. Un rato después sufrió un fuerte dolor en el pecho, que se repitió más adelante. “No era un dolor normal”, cuenta. Era un ataque al corazón. Él mismo llamó a la ambulancia, que lo trasladó hasta el Hospital de Jerez, donde fue intervenido de urgencia, para luego ser operado a corazón abierto en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz.

Vicente Soria tenía entonces 39 años, no fumaba, no bebía, pero estaba sometido a un gran estrés, lo que se piensa que fue el motivo del ataque cardiaco que sufrió. A los doctores Jesús Oneto y Tomás Daroca, el primero como jefe de Cardiología del Hospital de Jerez y el segundo como jefe de cirugía cardiaca del Hospital Puerta del Mar, les debe la vida. Al jerezano le colocaron siete stents —una malla extensible que sirve para abrir las arterias—, pasó por quirófano y salió del percance. “Me salvé por diez minutos, si llega a tardar más la ambulancia no lo cuento”, relata cuando atiende a lavozdelsur.es.

A su salida del hospital, empezó a colaborar con la asociación Trébol de Corazones de Cádiz, que visita a pacientes que han sufrido un infarto para darles ánimos. Vicente es voluntario. “Voy al hospital a ver a personas que han pasado por un infarto, cojo el tren y me planto en Cádiz. Me cuesta el dinero, pero lo hago con mucho cariño, porque yo en su día no tuve a nadie”, expresa. Su labor en la organización le llevó a conocer a cadistas y llegó a visitar el estadio Carranza. Ahí nació su afición por unos colores que compagina con los del Xerez CD.

“De niño iba al estadio Domecq, sin dinero, y ponía cara de pena a los guardas a ver si me dejaban entrar”, rememora Vicente, que tuvo su primer abono del equipo xerecista con catorce años. Este año, tras etapas intermitentes como socio —“estuve un tiempo parado y no pude”— ha renovado su compromiso con el Xerez Deportivo, un trámite que realizó vistiendo la camiseta amarilla. “Soy pensionista y no puedo pagar el del Cádiz, que es más caro, pero ojalá pudiera”, apunta. Su foto provocó multitud de comentarios, la mayoría positivos, pero también hubo quien lo criticó. “Yo no me voy a alterar ni a enfadar, perdono a todo el mundo. Quién me conoce de verdad sabe lo que he pasado”, dice.

Vicente, posado con las camisetas del Cádiz y del Xerez CD. fOTO: MANU GARCÍA

“Nunca imaginaba que la foto iba a moverse tanto”, confiesa Vicente, quien considera que es “una pena que se haya dividido el Xerez en dos equipos” y que exista tanta “rivalidad” con el Cádiz CF, aunque “parece que ahora hay más entre Xerez CD y Xerez DFC”. “A mí me caen bien los equipos de las dos ciudades”, dice. “Iría con la camiseta del Xerez a Carranza, por qué no, es una manera de unir aficiones”, considera. Su situación económica le impide abonarse al conjunto amarillo, aunque no descarta acudir a algún partido en Primera.

La vida de Vicente cambió radicalmente aquella madrugada de octubre. El estrés pudo ser el causante del ataque al corazón que padeció, y por eso desde entonces se toma las cosas con más calma. “Tengo el corazón a un 40% de capacidad”, apunta, al tiempo que añade que apenas puede coger peso ni hacer deporte, como acostumbraba. “Era muy alegre, jugaba al fútbol, iba a correr, cogía a mi niña en brazos… ahora voy al supermercado y si mi mujer lleva tres bolsas yo solo puedo coger una”, dice a modo de ejemplo. “El año después de la operación siempre salía a la calle acompañado, creía que me iba a morir, coges ansiedad”, señala.

“Mi chip ha cambiado totalmente, ahora no me altero, vivo el presente y le digo a la gente que lo disfrute. Si quieres hacer algo, hazlo hoy que mañana será otro día y nunca se sabe”, expresa Vicente Soria, quien sabe muy bien qué es que la vida te cambie de un día para otro. “He vuelto a nacer, pero ahora estoy cogido con alambres”. “Si cojo el covid me voy antes que cualquiera”, añade, por eso mide sus salidas, solo para andar, “lo que puedo”, y para ver a su hija practicar su deporte favorito, el fútbol, con los colores del Pueblo Nuevo. El balón, desde luego, sigue rodando.

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