¿Será Sergio Ramos nuevo presidente del Sevilla FC? Martín Ink opera desde una matriz en Malta

Héroe para unos, villano para otros, el ex del Real Madrid emerge como la cara visible de una operación empresarial que pretende rescatar al Sevilla de una bancarrota latente y de una situación deportiva límite, tras dos temporadas coqueteando con el descenso y una guerra accionarial sin solución aparente.

Sergio Ramos, en su última etapa como sevillista.
Sergio Ramos, en su última etapa como sevillista.
27 de enero de 2026 a las 09:24h

El Sevilla FC se encuentra en uno de los momentos más delicados de su historia reciente. No es una novedad. A la debilidad deportiva, que ha colocado al equipo en el alambre durante dos temporadas consecutivas, se suma una situación económica comprometida y un bloqueo institucional que ha erosionado la confianza de la afición. Una afición que no para de protestar y pedir que los actuales dirigentes claudiquen. Oídos sordos.

En este contexto, la posibilidad de que Sergio Ramos asuma un papel central en el futuro del club ha dejado de ser una hipótesis lejana para convertirse en un escenario plausible. Una maniobra empresarial de gran calado, con implicaciones profundas para gobernar lo que hoy es ingobernable, cambiar el modelo deportivo sin perder la identidad del club.

El nombre de Ramos actúa como elemento catalizador. Aporta legitimidad social, visibilidad internacional y una cara conocida para la grada. Pero el movimiento va mucho más allá de su figura. Detrás aparece Five Eleven Capital, un holding que se define como plataforma global de inversión y gestión de activos futbolísticos, con una estrategia basada en sostenibilidad financiera, control de costes y profesionalización extrema.

Martin Ink y su fondo maltés

Según la información corporativa publicada en su propia web, Five Eleven Capital, donde presuntamente ha entrado en el capital el defensa de Camas, se concibe como un ecosistema integral del fútbol, no como un fondo oportunista. Su modelo combina participación en clubes, scouting internacional, análisis de datos, desarrollo de talento y explotación comercial de activos intangibles. El fútbol entendido como industria global.

La estructura societaria se apoya en una matriz registrada en Malta, con operativa y dirección ejecutiva en España, una arquitectura habitual en proyectos internacionales que buscan flexibilidad jurídica. En su discurso interno se repiten conceptos clave: crecimiento a largo plazo, gobernanza profesional, eficiencia financiera y creación de valor sostenible.

Al frente del proyecto figura Martín Ink, fundador y managing director de Five Eleven Capital. Ink se presenta como ejecutivo especializado en fútbol y entretenimiento, con experiencia en proyectos de alta exposición mediática y comercial. Su perfil encaja con una estrategia que entiende el fútbol como un activo transversal, donde marca, negocio y rendimiento deportivo forman parte del mismo engranaje.

Lejos de limitarse a una única operación, Five Eleven Capital ha explorado distintos mercados futbolísticos con una lógica clara de diversificación geográfica y estructural. Entre los proyectos conocidos se encuentran participaciones minoritarias en clubes europeos, procesos de entrada en el modelo SAF en Brasil y contactos con entidades históricas del fútbol español. El patrón es siempre el mismo: análisis previo, toma de posiciones y evaluación de viabilidad antes de dar el paso definitivo. Esta estrategia refuerza una idea clave para entender el posible desembarco en Nervión: el Sevilla FC no sería una apuesta aislada, sino una pieza central dentro de una red de activos con proyección internacional. Un salto cualitativo que elevaría al club a la categoría de buque insignia del proyecto.

¿Qué papel tendría Sergio Ramos?

Aquí conviene rebajar la épica y atender al análisis. Sergio Ramos no es, a día de hoy, presidente del Sevilla FC, ni existe una estructura cerrada que lo sitúe automáticamente en ese cargo. Así lo subraya Manolo Martín, periodista de Canal Sur Radio y presentador de La Jugada de Sevilla, cuya lectura introduce cautela en un debate dominado por titulares.

Martín explica que lo único firme en este momento es la apertura de "un periodo de análisis exhaustivo de las cuentas del club". Un tiempo clave para que el grupo liderado por Ramos pueda evaluar la dimensión real del problema financiero. Hasta que ese proceso concluya, insiste, "todo lo demás son conjeturas. No hay nadie que pueda asegurar que van a aceptar el estado de las cuentas del Sevilla ni que finalmente se queden con el club”, advierte el periodista, recordando que otros proyectos anteriores "han llegado, han visto y se han marchado".

En ese sentido, Martín es claro: Ramos actúa ahora como "líder visible de un grupo inversor, no como presidente". Su papel sería el de rostro reconocible de la operación, la figura que aporta confianza externa y simbolismo, pero no necesariamente el gestor directo del día a día. “Sergio Ramos no es presidente de nada. Es simplemente la cara amable de lo que luego se pueda concretar”.

Si la operación supera el filtro financiero, el escenario que se maneja pasa por colocar a Sergio Ramos en una especie de presidencia ejecutiva, una fórmula híbrida en la que Ramos tendría peso institucional y estratégico, apoyado por una estructura profesional con directores generales y responsables deportivos, con Monchi, por supuesto, en su equipo. Un modelo claramente corporativo, alejado de la presidencia clásica personalista: “Ahora mismo todo está patas arriba. Habrá que ver si Five Eleven sigue adelante o acaba yéndose como otros”, apunta Martín, dejando abierta la gran incógnita.

Sergio Ramos, en el videoclip de 'Cibeles'.
Sergio Ramos, en el videoclip de 'Cibeles'.

La afición ante el dilema

El sevillismo asiste al debate con una mezcla de esperanza, desconfianza y fatiga. Para unos, Sergio Ramos representa la última oportunidad de evitar un colapso mayor. Para otros, el temor es claro: perder definitivamente la identidad del club en favor de una lógica empresarial ajena a su historia. La pregunta entre muchos aficionados no es, en realidad, si Sergio Ramos será el nuevo presidente del Sevilla FC, sino qué tipo de Sevilla nacería de esa presidencia amable. Un Sevilla más estable, quizá, pero también más corporativo. Más competitivo en el mercado global, pero menos reconocible para su grada. ¿Y el futuro del estadio Sánchez-Pizjuán?

El futuro inmediato del club se decide lejos del césped, en balances, auditorías y despachos. Y, por primera vez en mucho tiempo, con un apellido que divide, ilusiona y genera ruido a partes iguales. Porque tal vez el verdadero debate no es si Sergio Ramos puede salvar al Sevilla, sino si el Sevilla con sus actuales dirigentes a la cabeza, están dispuestos a salvarse de este modo.

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Ezequiel García Barreda

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