El empate del último partido de la jornada entre Rayo Vallecano y Real Betis dejó un análisis deportivo marcado por un episodio ajeno a lo futbolístico. A la conclusión del encuentro, Aitor Ruibal compareció para valorar el partido y, durante su intervención, recibió un insulto desde la grada que alteró el curso de sus declaraciones. El futbolista verdiblanco estaba atendiendo a Movistar LaLiga cuando se produjo el incidente.
Mientras respondía a las preguntas de Mónica Marchante, un aficionado le gritó: “Ruibal, píntate las uñas”. El comentario provocó que el jugador detuviera su análisis y reaccionara de inmediato: "¡Ale, homófobo! Bueno, da igual, esto me pasa en todos los partidos, no pasa nada…", contestó el futbolista.
En su respuesta posterior, el capitán del Betis insistió en que la mejor actitud frente a estos ataques es restarles importancia: "Lo que hay que hacer es no darle bola", una reflexión que enlazó con la frecuencia con la que asegura sufrir comentarios similares en distintos estadios.
Comentarios reiterados dentro y fuera del campo
Tal y como apuntó el propio futbolista, no se trata de un episodio aislado. Los comentarios homófobos han aparecido en otras ocasiones durante partidos y también se han trasladado a las redes sociales, donde Ruibal ha denunciado haber recibido insultos de forma constante. Unos ataques que se producen únicamente por su imagen pública, en ocasiones asociada a aparecer con bolsos o con las uñas pintadas.
Pese a lo sucedido, el jugador mantuvo el foco en el plano deportivo y analizó el resultado del partido con serenidad. En su valoración del empate, subrayó que “sacar un punto fuera de casa siempre es positivo, tenemos que estar contentos por cómo hemos competido”, destacando el esfuerzo colectivo del equipo.
Ruibal explicó que el objetivo era reaccionar tras la última derrota como local, aunque reconoció que no se logró el triunfo. “Queríamos recuperar tras una derrota en casa, pero no ha sido posible. Hay que seguir compitiendo”, afirmó,
