Aitor Palomeque, de casi perder la vida por un conductor drogado a campeón de España de fútbol para amputados

El joven jerezano, que perdió la pierna hace tres años tras ser arrollado por un conductor temerario, es una de las grandes promesas de su deporte. "Mi hijo tiene una vitalidad tremenda. Es impresionante su capacidad de superación", cuenta su padre

Aitor Palomeque, con la selección española.
Aitor Palomeque, con la selección española.

Dos días habían pasado de su Primera Comunión. Tras la mañana en el colegio, la tarde estaba dedicada a su gran pasión: el fútbol. A sus 10 años, apuntaba maneras con el balón en los pies. Rápido, vertical y de mucha calidad. Soñaba con llegar a Primera el día de mañana, pero un conductor temerario, que iba bajo los efectos del alcohol y las drogas, taladró las ilusiones del joven Aitor Palomeque

Aquella tarde del 3 de mayo de 2018 se acabó convirtiendo en una auténtica pesadilla. El ciclomotor en el que circulaba junto a su padre, que lo llevaba al entrenamiento del equipo benjamín del CD Marianistas, fue brutalmente arrollado. Los dos acabaron en el suelo entre un reguero de sangre. Andrés Palomeque, su progenitor, afortunadamente no perdió el conocimiento en la caída y, pese al estado de shock, pudo reaccionar para hacerle un torniquete a su hijo. Esto, posiblemente, le salvó la vida.  

Aitor Palomeque, con su equipo
Aitor, con el 23 a la espalda, contra rivales de más edad.

En los primeros días se llegó a temer lo peor, pero Aitor fue fuerte y le marcó un gol a la parca. Estuvo dos meses ingresado en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz, donde le tuvieron que amputar la pierna. Pero lejos de perder la ilusión por el fútbol, el joven dio su primera lección de pundonor al ponerse a dar pataditas a un balón a los pocos días de recibir el alta. 

Desde Messi a Cristiano mandaron mensajes de apoyo y regalaron camisetas a un Aitor que recibió el cariño del mundo del fútbol. Futbolistas de Primera y equipos de todas las categorías quisieron animar al joven jerezano. Pero, como suele pasar en este tipo de cosas, con el paso del tiempo el olvido hace regates a la memoria. Y, poco a poco, las ayudas y los buenos gestos fueron desapareciendo. 

Aitor ya es uno más dentro de la selección española

Lo que no se ha perdido en el camino han sido las ganas de triunfar en el deporte de Aitor, que ha tenido que adaptarse a las circunstancias y a un fútbol que se juega con balón y dos muletas. Pero aquí, como cuando jugaba antes del fatídico accidente, también está demostrando sus grandes cualidades y a sus 13 años ya es todo un campeón de España de fútbol para amputados con el CD Flamencos Amputados Sur. Y eso que se enfrenta a rivales que le llevan muchísimos años más. 

Aitor recoge, junto a sus compañeros de equipo, la copa de Campeón de España. 

Aitor no para de dar lecciones de superación y vida. "Es un logro más —cuenta su padre a lavozdelsur.es— en esta etapa suya que ha comenzado. Este chiquillo mío tiene una vitalidad tremenda, no sé de donde ha sacado la fuerza, el tesón y el pundonor. Es impresionante el modo en el que se ha superado".

Entre los retos del futbolista se encuentran participar con la selección española en un Europeo, Mundial o unos Juegos Paralímpicos. Aunque el fútbol para amputados todavía no está en el programa de los Juegos, se están dando pasos para intentar que pueda estar en futuras Paralimpiadas. Con España ya está participando en muchas concentraciones, pero no puede competir hasta que no tenga los 16 años. 

"Nos gustaría que todo fuera como antes del accidente. Aitor tenía una gran proyección"

Tres años y tres meses después de aquella horrible tarde, Andrés Palomeque todavía no ha logrado superar tan duro trance. No ha vuelto a pasar por el lugar en el que sufrieron el atropello y no deja de pensar en aquellas cosas que se truncaron. "Nos gustaría que todo fuera como antes del accidente. Aitor tenía una gran proyección, podía hacer su día a día normal y jugar al fútbol. Uno intenta olvidarse, pero eso sigue estando ahí. Queda ese mal recuerdo. Miro al futuro y pienso cómo le irá la vida cuando tenga 40 o 50 años". 

Aunque con las limitaciones, Aitor hace su vida normal. La prótesis que tiene le permite tener una mayor movilidad y su capacidad de esfuerzo hace el resto. Al margen de las secuelas físicas, no le ha quedado ningún problema psicológico. Según destaca su padre, "Aitor no está llorando ni está con psicólogos. No se esconde en un rincón y demuestra a diario que tiene un gran espíritu de superación". 

El ejemplo de este jerezano debe servir como inspiración para todos aquellos que se enfrentan a barreras en la vida. Un chaval que ha conseguido reinventarse a tan corta edad para seguir disfrutando de su pasión por el fútbol

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