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David Lagos completa la jornada inaugural con 'Clásico personal', su visión sobre lo viejo y lo nuevo en el cante.

El centro de la ciudad ya respira diferente. Empieza el trasiego en la plaza Romero Martínez y los alrededores del edificio de Correos. En el aire se oyen otras voces, otros idiomas. Muchos saludos y reencuentros, mucha expectación y nervios en la antesala del XX Festival de Jerez. Es tiempo de convivencia durante 16 días frenéticos e intensos de danza, jondura y disfrute. Serán inolvidables. La edición de 2016 quedará para la historia no solo por el hermoso cumpleaños de la muestra, sino también por la celebración de que sigue viva. El viernes 19 de febrero quedará alzado el telón de una edición inigualable en fondo y forma, la vigésima, y no arriará hasta el sábado 6 de marzo cuando queden atrás algo más de dos semanas de emociones imborrables.

Es la granadina Eva Yerbabuena la responsable de cortar la cinta de un edición amasada entre las incertidumbres que han acechado en los últimos meses al futuro del Villamarta y la fundación que lo gestiona. Por eso esta artista nacida en Francfort, Premio Nacional de Danza hace quince años, ha "implorado", nada más comparecer ante los medios para presentar el trabajo, que "entre todos hagamos lo posible para garantizar el futuro del Villamarta y del Festival. Parece que hay buenas noticias, según he visto en la prensa". Apariencias, que así se llama el estreno absoluto del nuevo montaje de la compañía de Eva Yerbabuena, no es el primer espectáculo que pone de largo en el Festival la bailaora. En 2009, Lluvia abría con éxito rotundo el certamen más prestigioso de baile flamenco y danza española del mundo. "Jerez me da suerte, con Lluvia tenía estas mismas sensaciones, hasta el día previo estaba igual que hoy -encapotado-", ha confesado en una entrevista concedida a lavozdelsur.es que se publicará durante la muestra.

En plena madurez artística, encara el décimo primer trabajo con compañía propia con "mucha ilusión" y como "un nuevo reto" en el que reflexiona sobre "la propia condición humana". "Un poemario de corte humanista sobre la realidad" en el que nuevamente cuenta con la dirección musical de su pareja, el guitarrista Paco Jarana. "Hace mucho que no vivía un trabajo con tanta intensidad", mantiene la coreógrafa, al tiempo que ha invitado a huir de las etiquetas para que “cada persona que se siente en el patio de butacas contextualice y descontextualice, piense y reflexione, afirme o niegue el mensaje”. Unas conclusiones propias que conduzcan, además, "hacia nuevos interrogantes vitales".

En rueda de prensa en el Villamarta, la coreógrafa ha estado acompañada por el otro protagonista de la jornada inaugural de la muestra, el cantaor David Lagos, que estrenará en La Compañía, a medianoche, Clásico personal, un nuevo espectáculo inserto en el ciclo De la raíz donde ofrece su visión sui generis de la fusión entre ortodoxia y vanguardia. Junto a ellos, la responsable de la muestra, Isamay Benavente, y la directora del Instituto Andaluz del Flamenco, María de los Ángeles Carrasco. “Me gusta buscar en las raíces para crear mi propio discurso y aportar mi personalidad artística”, ha comentado David Lagos al hilo de su propuesta netamente flamenca.

Volviendo a Apariencias, también podría definirse como “una amalgama de inspiración impresionista, fruto de una profunda reflexión donde nada es lo que parece ser o tal vez sí”. Este juego conceptual con doble sentido viene a reflejarse en un recorrido desde lo complejo hasta lo simple a través del flamenco porque, al igual que en un poema, “se trata de sentir, no de entender; afrontar, nos guste o no, lo que vemos, sentimos y vivimos. Afrontar, vivir, sentir sin apariencias”, declara Yerbabuena. Cuatro bailarines en escena (Christian Lozano, David Coria, Fernando Jiménez y Ángel Fariña) respaldarán a la siempre sorprendente bailaora, que además tendrá el respaldo del toque de Jarana; la percusión de Antonio Coronel, que recurre a ritmos africanos ancestrales; y las voces José Valencia, Alfredo Tejada y Alana Sinkëy, una cantante originaria de Guinea Bisau “con una voz muy especial que me lleva a tierra”.


Este nuevo desafío en la prolija carrera de la granadina, capaz de impresionar a la mismísima Pina Bausch, compartir tablas con Baryshnikov, representar a las santas de Zurbarán, o trabajar a las órdenes de cineastas como Mike Figgis, "tiene mucho de Eva y mucho de Yerbabuena”. Una nueva creación que ha contado con la coproducción del Festival de Jerez, Festival de Música y Danza de Granada y la Bienal de Flamenco de Sevilla. Un apoyo que la bailaora agradeció, puesto que “han creído en mí trabajo antes de verlo, sin preguntarme ni cómo ni por qué”.

"Lo que hoy es clásico en su momento no lo fue", asegura Lagos

David Lagos entiende que “lo que hoy consideramos clásico en su momento no lo fue” y que tomaron esta consideración “en el momento en que se grabaron y formaron parte de un legado. “Existe un círculo entre el pasado y el presente”, añade. Un trazo geométrico que engrandecen los intérpretes, “que son los que tiran del carro, no sólo en el flamenco, sino en todas las artes". De esta particular mirada surge Clásico personal, que toma como referencia su nuevo trabajo discográfico pero que, sobre el escenario, no se reproduce como una copia. La guitarra de Manolo Franco "da todo lo que es el flamenco", mientras que Emilio Caracafé es un "personaje sorprendente que muestra otra forma de entender el flamenco". A a la percusión de Perico Navarro y el violín de Salvador Molina, se suma la pincelada bailaora siempre personal de Belén Maya, "una artista que bebe de esas dos escuelas clásicas y más vanguardistas".

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