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Un abarrotado Jardín acogió el viernes el diálogo entre Jesús Vigorra y Francisco Reyero. A pesar de los años transcurridos, las figuras míticas del cine y la música siguen seduciendo como antaño. La verdadera colonización o expansión de los Estados Unidos, dijo Vigorra, no ha venido de la mano de guerras, siempre fallidas, sino del cine. O como afirma Reyero “Fue esa, y sigue siendo, una conquista espiritual y mercantil bajo los narcotizantes del technicolor y del estéreo”.

Los viajes de los grandes actores a nuestro país durante la dictadura representaban acontecimientos culturales y económicos de enorme envergadura. La prensa ya seguía entonces a las estrellas, tanto en los rodajes como en los hoteles y restaurantes, en los tablaos o en las plazas de toros. Eran tiempos difíciles para los españoles, apartados del mundo civilizado. Seis segundos de rodaje aportaban a un pescador de la costa andaluza las ganancias de todo un año en el mar

“Sinatra. Nunca volveré a ese maldito país” ha sido editado por la fundación José Manuel Lara, en 2015. Francisco Reyero (Sevilla, 1971) es periodista en La Razón, pero también colabora en Onda Cero, Antena 3 y Canal Sur Radio y Televisión. Este no es el primer libro de carácter biográfico que publica el autor. Recordemos su Rafael de Paula: Dicen de ti (2005). Su nuevo libro consta de una introducción titulada Sinatra: swing, sudor, seducción, sexo y soledad y seis capítulos que van describiendo los viajes de La Voz a nuestro país, los rodajes y sus enrevesadas relaciones con Ava Gardner: “Lo suyo en la España de Franco es una sucesión de desplantes, broncas, problemas de rodajes, exigencias de divo, enfrentamientos (soterrados o no) con las autoridades, noches, detención y desprecio”. Cada capítulo está dividido en notas que narran las peripecias, aventuras y desgracias de Sinatra y compañía. Al final del libro nos encontramos con una guía biográfica  muy útil para localizar, por años, los acontecimientos vitales más importantes del cantante americano. También dispone de la bibliografía y el apoyo documental pertinente, más un cuadernillo interno de curiosas fotografías sobre su estancia en España.

Francisco Reyero viajó en el verano de 2014 a Estados Unidos para documentarse, al pueblo natal de Sinatra, Hoboken, “enclave portuario de Nueva Jersey que compite estérilmente pos asaltar un costado del Hudson para llegar hasta Manhattan”. Cuenta que un policía les llevó en el coche patrulla hasta la casa del actor, sorprendentemente un simple parking con una cadena y un felpudo que dice “De aquí a la eternidad”. “De aquí, del vecindario, a la eternidad. En este trazado de calles hay un paseo nostálgico patrocinado por el Ayuntamiento: lugares donde él estudió, los viejos billares donde se escondía, los hornos propiedad de inmigrantes que traen olor a pan…”. Luego recorrió en coche lo que fue la Ruta 66 y visitó Hollywood para obtener la información necesaria.

La otra protagonista es Ava Gardner, “un cuerpo celeste desnortado que opinaba de sí misma que si fuera hombre nunca se casaría con una mujer como ella”, mujer de infinita vitalidad que cuando llega a Hollywood sólo ha leído un libro en su vida, “Lo que el viento se llevó”… Como dijo Jesús Vigorra, de este libro de Reyero sale una buena película. Los amores y desamores de Mario Cabré, Dominguín, Sinatra y Ava Gardner son suficientes para alimentar un entretenido argumento. En el texto hay escenas y anécdotas de todo tipo, para reír y para llorar, de pena o de vergüenza ajena. Dominguín, por ejemplo, en el Hotel Alfonso XIII toma copas, muchas, y convence a un amigo para que recoja la cuenta y le pida un autógrafo a Eva Gardner. Ella, plena de alcohol, firma, engañada, la jugosa factura… En el Hotel Felipe II, del Escorial,  Sinatra ve un piano al fondo del local. Ordena que se le acerque el teléfono, todo lo que da de sí el cable. Lo ponen sobre el piano, comienza a tocar y solicita una conferencia con Madrid, con Ava. Al poco tiempo ella aparece por la puerta… Desparecen juntos, abrazados…

El subtítulo del libro surge del problema que Sinatra tuvo en Málaga cuando vino a rodar El coronel Von Ryan.  Fue víctima de una encerrona que desembocó en un escándalo en el hotel Pez espada de Torremolinos. Incluso fue detenido por la policía. Se negó a declarar. Toda la película corría riesgos. La productora pacta con las autoridades: debe terminar rápido el rodaje y abandonar el país. A pesar de todo volvió… Por cierto, recomiendo leer este libro con Bob Dylan de fondo, con Shadows in the night.

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