Un 'monumento' de la ciudad

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Jerez distingue como Hijo Predilecto al maestro del toque Manuel Morao, que dedica el honor a "mi familia que me falta" y aprovecha para enviar un mensaje de "esperanza" para que los jóvenes preserven esta música "grandiosa".

Por un problema congénito en los brazos no pudo trabajar como el resto de muchachos de bracero en el campo. Eso hizo que su padre le comprara una guitarra y lo lanzara a buscarse la vida con ella. Entonces tenía 12 años. Unos 75 años después de aquella decisión, Manuel Moreno Jiménez ha sido distinguido Hijo Predilecto de la tierra que le vio nacer y en la que fraguó gran parte de su fama y prestigio nacional e internacional en el flamenco —perdón, maestro, en el cante gitano andaluz—. En el Refectorio de los Claustros de Santo Domingo, Manuel Morao se abrazó y se palpó con sus manos cansadas pero satisfechas. Llenas de vida y orgullo, sobre todo, recordando a aquellos que ya no están con él. En medio de una enorme ovación que desembocó en palmas por bulerías, el patriarca de la dinastía de los Morao era condecorado entre familiares, amigos, artistas, aficionados, representantes civiles, eclesiásticos y políticos de todo signo de la ciudad. Como si su penúltimo servicio a su comunidad hubiese sido reunificar ideologías y carcomidos bandos para propiciar un aplauso común y conciliador. Emocionado y con un aspecto envidiable, tras el protocolo de un solemne acto de impecable organización, Morao intervino para no dejarse atrás ni un agradecimiento por "este inmenso honor", ni para desaprovechar la oportunidad de enviar un mensaje de esperanza a los jóvenes encargados de preservar el tesoro de una música que tildó de "grandiosa".

"Este nombramiento —confesó— lo llevo en el alma y en el corazón porque, primero, voy a dedicárselo a mi familia que me falta: mi hijo Juan, mi mujer, mi señora, mi compañera de toda la vida, también se lo dedico a mi padre, a mis abuelos, a mis hermanos, a mis primos; y, segundo, a esa generaciones de gitanos que lucharon e hicieron un gran sacrificio porque los gitanos tuviéramos el sitio que nos merecemos dentro de la sociedad". Como lo consideró su amigo y biógrafo Juan Manuel Suárez Japón, entre los asistentes al pleno extraordinario de nombramiento, Morao es "un monumento de la ciudad". Fue el teniente de alcaldesa de Cultura e instructor del expediente, Francisco Camas, el que rescató en su alocución esta definición que Suárez Japón hace en Sinelo Calorró, conversaciones con Manuel Morao. Una consideración merecida para un artista que creó escuela y proyectó al infinito la imagen de la ciudad y una de sus grandes singularidades en el mundo. "Traspasó todas las fronteras con la sinceridad y entrega de su arte, logrando expandir su jerezanía por los cinco continentes como sostén guitarrístico de las más importantes figuras del cante y el baile, como creador o como emprendedor de múltiples acontecimientos flamencos”, resumió el responsable político. Como él, la alcaldesa, Mamen Sánchez, también tuvo palabras de agradecimiento al artista y promotor porque "este reconocimiento es si acaso un poquito de lo mucho que nos has dado". “Manuel Morao ha regalado generosamente a esta ciudad, y al arte flamenco, una pasión, una fuerza y un genio tan importantes, que ha sido germen de grandísimos valores que se han enriquecido con sus enseñanzas", añadió la regidora socialista ante un repleto auditorio con muchas caras conocidas que no quisieron dejar de acompañar a Morao en un día tan especial a sus casi 87 años de vida.

En su breve pero vibrante intervención, el guitarrista, como buen patriarca, tuvo palabras para dejar asegurado el futuro. "No quisiera dejar de mirar al futuro", subrayó, y continuó: "Desde aquí transmitirles a los más jóvenes mi esperanza, mi fe, mi optimismo, en que está música, no perdiendo sus referentes esenciales, trascenderá y pervivirá con vigor y gallardía, engrandeciendo con vuestro esfuerzo el legado de los que nos antecedieron". "Debéis —reclamó el artista y promotor— preocuparos de que las claves arquitectónicas de este arte tan singular y extenso continúen y fructifiquen (…) para sin falseamientos ni imposturas cultivar los valores propios de esta música que dice tanto de nosotros, de nuestra identidad y de nuestra apertura a todos". Como colofón a su discurso, a punto de recoger el título enmarcado y de ser besado y abrazado por todos los presentes, Morao sostuvo que, "sin dejar de ser un arte singular, es también el arte de la convivencia, la confraternización y la solidaridad con los que sufren o se alegran. Es un arte grandioso que debemos preservar y transmitir a las generaciones venideras".

Acabado el acto, se sucedieron los brindis, las felicitaciones y las fotos para el recuerdo. Entre los presentes, artistas como Angelita Gómez, Antonio Malena, David Lagos...; periodistas como Paco y su hermano Fermín Lobatón, José Marín, José María Castaño; representantes de organizaciones vecinales y económicas como Solidaridad, Adecosur, Horeca; el presidente del Consejo Regulador del Brandy, Evaristo Babé; Álvaro Domecq; el obispo José Mazuelos; altos mandos de la Policía; y los cientos de impulsores de una designación promovida por la Fundación Secretariado Gitano y por la docena de peñas flamencas de la ciudad. Entre los presentes, también estuvo el flamencólogo y autor de la serie Rito y geografía del cante, José María Velázquez-Gaztelu, que consideró "absolutamente necesario, imprescindible y justísimo" el reconocimiento.

"Ya era hora de que se reconociera el trabajo de una persona que ha dedicado toda su vida a esto, que ahora tiene casi 87 años y está muy bien de salud y de ánimo, y sigue siendo tan artista y tan buena persona como siempre, y me parece estupendo que el Ayuntamiento haya llevado a cabo este reconocimiento a uno de los grandes artistas no solo jerezano, sino uno de los grandes artistas de toda la historia del flamenco", mantuvo en declaraciones a lavozdelsur.es. Para Velázquez-Gaztelu, Morao es "el creador de una música especial de la guitarra, una forma expresiva única y original que él ha creado. Se habla de la escuela guitarrística de Jerez y esa se llama Manuel Morao porque él la creó. Y después también destaco su labor de difusión del flamenco fuera de nuestras fronteras, en EEUU por ejemplo, donde es una gran estrella, y también en Francia". En última instancia, el homenaje de su ciudad natal es también merecido, a su juicio, por "su labor de ayuda generosísima y solidaria con los artistas más jóvenes. Hay una larga lista de personas a las que ayudó a dar los primeros pasos en el mundo de la escena flamenca y de este arte. Ahora son grandes figuras pero lo son porque Manuel los ayudó en el primer momento".

Suárez Japón: "Es un acto justísimo; Manuel es impensable fuera de su ligazón con Jerez"

Como el periodista, el catedrático Suárez Japón también valoró para este medio el reconocimiento: "Ha sido muy emocionante, es un acto justísimo por los méritos de Manuel pero sobre todo porque Manuel es impensable fuera de su ligazón con Jerez. Es una persona que su vida, su carrera, su música, no se pueden pensar fuera de este mundo y creo que hace muy bien este Ayuntamiento, como representante de la ciudadanía de Jerez, en reconocerle este título de Hijo Predilecto. Es cierto que más vale tarde que nunca". Si tuviera que destacar algo de su figura, él que tanto ha profundizado en ella se quedaría con la fundación de lo que su amigo y biógrafo llama el Sonido Jerez. "Manuel Morao, junto con Terremoto, creó una manera de cantar y de tocar que se debería de llamar Sonido Jerez, igual que hay un sonido Nueva Orleans o Chicago; creo que está codificado y es el modo en que complementaron la capacidad rítmica de Morao y una voz tan sobrecogedora como la de Terremoto. Solo con eso hubiera servido para que le dieran este título".

Por último, uno de los artistas presentes en la ceremonia fue David Lagos, Lámpara Minera en 2014, y un cantaor que entiende que Morao "nos ayuda a saber que ha habido un flamenco que ha tenido que luchar para sobresalir y sobrevivir, y que todo esto que tenemos hoy viene por parte de mucho esfuerzo de nuestros mayores; nos ayuda a que nunca se nos olvide lo que han hecho por nosotros y el respeto que le debemos por eso".