La novela ilustrada cada vez gana más terreno entre los lectores y es una buena opción para llevar a la playa, a la piscina o debajo del aire acondicionado. Estas son las propuestas de Joaquín Sovilla:

Cómics existenciales, de Corey Mohler

¿Te imaginas tener a Buda, a Noam Chosmsky, a Aristóteles, a Simone de Beaovuir, a Albert Camus o a Averroes filosofeando en el mismo espacio, en un mismo tribunal, en una oficina en un campo de fútbol antes de jugar un partido? Corey Mohler convierte a los filósofos en superhéroes de la mano de la editorial Stirner con el objetivo de invitar a pensar y abrirle la puerta de la Filosofía a un público más amplios a través de 112 tiras cómicas escritas y dibujadas por el autor estadounidense. Es sin duda una opción ‘fresquita’ para llevarse a la playa, a la piscina o para leer en casa, si las circunstancias económicas no dan para salir de vacaciones.

Fun home, de Alison Bechdel

La ilustradora lesbiana estadounidense Alison Bechdel ha creado una historieta autobiográfica en la que retrata personajes que no saben enfrentarse a su homosexualidad y cómo ella misma descubre que es lesbiana con naturalidad, al contrario que su padre. Es sin duda una obra ilustrada muy recomendable para todas las personas del colectivo LGTB, pero no sólo, porque al final todos necesitamos salir de nuestros particulares armarios que nos atrapan en un mundo en el que sentimos que no cabemos pero para el que no encontramos la salida.

La revista Time incluyó esta historieta de Alison Bechdel en el primer puesto de su ranking de los diez mejores libros del año 2006. Desde entonces, Fun Home se ha convertido en un clásico que ha vendido cientos de ejemplares en todo el mundo y ha ayudado a descubrirse y a aceptarse a personas LGTB de varias generaciones.

Nos vemos allí arriba, de Christian de Metter

Esta historia, que antes ha sido novela y largometraje, narra la vida de dos amigos, Édouard y Albert, supervivientes de la Gran Guerra que tuvo lugar entre 1914 y 1918, que acabó con el Imperio Austrohúngaro, con la humillación alemana y creó el germen de la II Segunda Guerra Mundial.

Édouard ha perdido la parte inferior de su mandíbula salvando a su amigo Albert de una muerte más que segura en el frente de guerra. Ahora, tras haber sufrido esta mutilación, se niega a reencontrarse con familia. Albert le cuida y le prepara para que vuelva a la civilización, para la que ellos son un recuerdo incómodo a las puertas de los locos años 20. Son dos antihéroes en una Europa que busca héroes de guerra. Con su alma de perdedores, preparan una estafa ingeniosa y cínica, a partes iguales, con la que desafían el patriotismo de la Francia de Entreguerras. La novela original, escrita por Pierre Lemaitre, fue distinguida con el Premio Goncourt 2013, el máximo galardón literario del Estado Francés. Ahora, Cristina de Metter convierte en un cómic esta historia que cabe debajo de una sombrilla de playa o de un aire acondicionado.

 

Sobre el autor:

Raúl Solís

Periodista, europeísta, andalucista, de Mérida, con clase y el hijo de La Lola. Independiente, que no imparcial.

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