¿Merece la pena el paseo y el dinero de la entrada? Por supuesto que sí

Passengers. (2016, Estados Unidos) (116 min.) Director:Morten Tyldum. Guión: Jon Spaihts. Música: Thomas Newman. Fotografía: Rodrigo Prieto. Reparto: Cris Pratt, Jennifer Lawrence, Michael Sheen, Laurence Fishburne.

Si el lector de esta reseña, apresurado e impaciente, quiere que le digan sin preámbulos si esta película es buena o mala, no tendrá que leer hasta el final. Passengers no será incluida en ningún canon de la cinematografía de ciencia ficción. Es una película simplemente entretenida, no especialmente memorable y poco ambiciosa temáticamente. ¿Merece la pena el paseo hasta el centro comercial y el dinero de la entrada? Por supuesto que sí. La pantalla gigante y la sala oscura con su cómoda butaca vuelven a ser la barraca de feria donde la magia de la luz, al menos durante la primera parte de la película, aviva las expectativas del espectador.

Los aficionados al subgénero de las historias que tienen lugar en el interior claustrofóbico de una nave espacial rumbo a un planeta lejano, con seres humanos hibernados y robots, apreciarán la decoración, los gadgets y la ambientación revival de esos salones para ocio de los futuros colonos espaciales. Sin embargo echarán de menos algún alien baboso, unos tripulantes malsanos o un ente que amenace a la especie humana.Passengers no es una película de ciencia ficción propiamente, es un romance, una love story con dos jóvenes y guapos protagonistas que se enfadan, se reconcilian y deciden averiguar si el amor es para siempre. Como película romántica funciona bien siempre que no seamos muy exigentes y nos atengamos a la clásica y algo cursi fórmula chico encuentra chica.

El arranque promete: un náufrago de las estrellas que intenta resetear su mente para afrontar una existencia en soledad. Pero Dios decidió que no era bueno que el hombre estuviera solo, y le buscó compañera; a partir de ahí la historia cambia de registro. La cuestión es qué peso tienen en nuestra elección de compañía para la vida los sentimientos, las hormonas y el miedo a la soledad.

Los dos actores principales, Lawrence y Pratt, cumplen a la perfección sus papeles de jóvenes bellos y sin las cicatrices del desengaño y el tiempo

No conocemos en detalle los motivos por los que nuestros jóvenes deciden dejar su Tierra en busca de una nuevo comienzo en otra galaxia a bordo de la nave Avalon (la mítica isla de las manzanas y las hadas donde reposa Arturo): Jim es un mecánico, un trabajador manual, alguien que hace cosas y Aurora (así se llamaba la Bella Durmiente del bosque despertada por un beso) quiere narrar, ser la cronista del nuevo mundo.  Solo sabemos que son los peregrinos de un nuevo Mayflower en busca del nuevo Edén, empezar desde cero.

Los dos actores principales, Jennifer Lawrence y Chris Pratt, cumplen a la perfección sus papeles de jóvenes bellos y sin las cicatrices del desengaño y el tiempo. Ellos representan el amor romántico y autosuficiente, el esplendor en la hierba. Michael Sheen hace un gran trabajo, lleno de matices en su papel de barman biónico y confidente de los jóvenes. Laurence Fishburne tiene una intervención corta pero efectiva y útil para el desarrolllo del argumento.

El amor de Tristán e Iseo se desboca en el corazón del bosque del Morois, lejos de todo y de todos, sin necesidad de nadie, solo de bayas, miel y la charla ocasional de un ermitaño. Pero su amor no fue una elección del todo libre, sino efecto de un filtro mágico malintencionado.  Como ellos Jim y Aurora se enfrentan a la disyuntiva de vagar juntos por el bosque de meteoritos y polvo sideral o hacer el camino en solitario

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