La tarde del jueves las flores invadieron la librería La Luna Nueva. Vanessa Montfort, novelista y dramaturga, acudió a presentarnos Mujeres que compran flores, una obra editada por Plaza y Janés. Estuvo acompañada por su editor, Alberto Marcos, con el que dialogó de forma desenfadada y divertida sobre los aspectos más relevantes del libro. No dejaron ningún cabo suelto. Gracias al dominio de todas las técnicas de comunicación, y a la experiencia acumulada, lograron atrapar a los lectores presentes.

Alberto Marcos nos explicó que esta novela, la cuarta de la autora, lleva ya un año en las librerías, con gran éxito: 15 ediciones y 50.000 ejemplares vendidos. Han querido celebrarlo con los lectores realizando una gira con presentaciones especiales. Si las anteriores novelas de Vanessa recibieron galardones como el Premio Ateneo de Sevilla o el de Novela Histórica de la ciudad de Zaragoza, “este libro, no me canso de decirlo, ha tenido el premio de los lectores”, señaló Alberto.

El diálogo comenzó con la lectura de la primera página. Nos sitúa en el Barrio de las letras de Madrid, en la floristería El jardín del ángel. Cinco mujeres compran flores por razones diferentes, al principio ninguna lo hace para sí misma… El proyecto de esta novela se fraguó alrededor de una botella de Albariño en la casa de la escritora… En esa reunión, Vanessa le contó a Alberto que tenía en mente varios proyectos, uno de ellos el argumento de una novela sobre la mujer contemporánea. Y la idea le gustó al editor. Era la novela que Vanessa necesitaba escribir en ese momento. “Porque los libros que realmente llegan a los lectores son aquellos en los que el escritor ha puesto todo lo que sale de sí mismo… y son los libros que los lectores no olvidan”, subrayó Alberto Marcos. “Sin honestidad y emoción, no hay una buena novela… La técnica no debe sepultar la emoción, verdadero cordón umbilical entre el libro y el lector”, añadió Vanessa.Así que la escritora se puso manos a la obra y el relato comenzó a crecer. Al principio había sólo dos personajes, cada una con un síndrome. Según avanzaba la escritura se convirtieron en cinco mujeres, con sus respectivas formas de entender el mundo y de entenderse a sí mismas. “Los personajes son organismo vivos. El ideal es que cobren vida propia”, aclaró Vanessa. En este caso, la protagonista es Marina, y tiene el síndrome del copiloto. “Marina siempre se ha sentido como la coprotagonista de su propia vida. Ha priorizado los sueños del otro, el lugar adonde quería ir el otro”. Y cuando muere el otro, se siente desorientada. “Nunca se ha preguntado qué le hace a ella feliz, no a los otros, sino a ella”. Entonces acude al Jardín del ángel a comprar unas flores, y allí conoce a otras mujeres. Casandra es el polo opuesto a Marina. Tiene el síndrome de superwoman. Ha sido educada por mujeres feministas, su madre y su abuela. Tiene que ser independiente, autónoma, perfecta…  Vive bajo esa presión constante. Las otras mujeres que aparecen son variaciones, subespecies, de estos dos modelos extremos…

“Sin honestidad y emoción, no hay una buena novela… La técnica no debe sepultar la emoción"

Son cinco historias entrelazadas a través de la amistad que surge en una floristería que existe realmente, El jardín del ángel. Está situada en el Barrio de las Letras y su lema es “No dejes de soñar”. La escritora tuvo que documentarse sobre el mundo de las flores. Cada flor representa un carácter. Y la floristería es un oasis para las cinco mujeres. Vanessa extrae varias metáforas del mundo de las flores y los insectos: como la crisálida o el parásito. Las cinco sufren transformaciones traumáticas, pero de esos dolorosos conflictos saldrá algo nuevo y libre. Marina se va transformando a sí misma y a las demás. La mujeres empiezan comprando flores para otros y terminan comprándolas para sí mismas, ese es el símbolo de la liberación. Vanessa utiliza el lenguaje de las flores y de los insectos para retratar las vidas de las mujeres actuales…

Vanessa insiste en que no se trata de una novela para mujeres. No soporta este tipo de clasificaciones literarias. Trata el tema de la mujer contemporánea, pero es un asunto universal que nos atañe a todos: “Estamos ante un cambio social importante otra vez. Por eso hablo de de revolución femenina, no feminista. La revolución feminista ya fue, ahora tiene otros tintes. Las mujeres de mi generación estamos intentando hacer realidad todo ese sueño feminista. Nos ha tocado ejecutarlo a nosotras”. Cuando no entiende algo, Vanessa escribe un relato. Escribe para digerir un problema, para verlo desde fuera y comprenderlo. La siguiente novela se centrará en la capacidad de transformación y supervivencia que caracteriza al ser humano. Tiene que ver con las adicciones digitales, con la aceleración vital… Al terminar la presentación, los lectores se llevaron de recuerdo una flor.

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído