“Setenta años después de la explosión todavía no ha habido unas disculpas”

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Manuel Devesa es el autor de 'La noche que miramos al cielo', la primera novela ambientada en la explosión de un polvorín de la Marina en agosto de 1947.

A la hora indicada está en las puertas de la iglesia de San Severiano, frente al Instituto Hidrográfico –lugar de la tragedia- con una bolsa con dos libros. Muestra orgulloso uno de los ejemplares de su nueva novela y empieza una caminata por el barrio de Extramuros. Con una portada llena de lienzos de su hermano Fernando, Manuel Devesa ha escrito la primera novela que tiene como temática de fondo la fatídica explosión del año 1947. “A parte de la tragedia, aquellos años fueron unos años complicados, en plena posguerra, con una dictadura y la falta de información sobre el sucesos”, son argumentos suficientes para recrear una historia que “ya de por sí tiene todos los ingredientes para una novela”.

‘La noche que miramos hacia el cielo’ es una novela histórica, aunque se ha respetado con “todo el rigor posible” algunos acontecimientos, además de la propia explosión de los polvorines de la Marina. Es un texto coral, donde hay varios protagonistas, adoptando como línea principal la historia de una pareja que se reencuentran en el agosto del 47, “pero que la noche de la explosión desaparece el hijo que tienen en común”. Ahí empieza una búsqueda por la desaparición que no tiene nada que ver con la propia explosión, convirtiéndose en una novela de intriga y suspense.

Al suceso acaecido hay que sumarle, según apunta el autor, la “tremenda desinformación que existe en la época a nivel gubernamental”, intentando “restar importancia a lo acontecido”, quedando claro que fue una “negligencia”. Desde su punto de vista como investigador, entiende que las minas que explotaron nunca “debían de estar en medio de la población y encima con un arsenal en mal estado”, tal y como se habla en informes de años anteriores a la tragedia.  

Manuel Devesa busca con esta su segunda novela hacer justicia de alguna forma a todos aquellos que perecieron o fueron víctimas –más de 5.000 heridos-, así como la ciudad que quedó sumida en una profunda crisis, con una falta de culpabilidad por parte de las instituciones responsables. “Setenta años después no ha habido unas disculpas en firme”, por ello entiende que “sería un gran paso que al menos la Marina colgara un crespón negro en señal de duelo”. Todo ello, a pesar de entender que no se trata de aquella institución franquista, pero no deja de ser un acto simbólico al respecto.

El autor ha realizado todo un trabajo de documentación, tirando de estudios y hemeroteca, para poder alcanzar esa compenetración con el lector, creando un mundo que se identifique nostálgicamente. Así, escenarios como el Cádiz de posguerra, cafeterías, el ambiente, las músicas, la Velada de los Ángeles o la Fiesta de la Flor  –ambas extinguidas-, así como los cines de verano. “En el cine Delicias, por ejemplo, estaban proyectando ‘Tarzán y su hijo’ cuando aconteció el suceso”, algo que se recrea fielmente en la novela según el autor.

A la altura de la Casa Cuna sigue la caminata, mientras conversa el autor sobre uno de los acontecimientos reales que se narran en la novela, aunque con elementos ficticios, la llegada del almirante Pery Junquera. La explosión deja a Cádiz sin luz en la noche y solo se ve a través de los pequeños fuegos repartidos por la ciudad. El propio almirante pide mantas mojadas, pero tampoco había agua, por lo que tuvo que tirar piedras y arena para apagar el fuego que había en el polvorín y que estuvo a punto de provocar una segunda deflagración. “Recreo la acción, pero meto a uno de los personajes de manera ficticia para explicar pedagógicamente lo que pasó a partir de sus tramas”.  

Diversidad Literaria es la editorial que ha apostado por un escritor que autopublicó su primera obra, pero que ha contado con el apoyo de una firma madrileña “que pretende dar oportunidades a los escritores noveles”. A pesar de quererla sacarla años antes, al final ha sido ahora, justo cuando se cumple el 70 aniversario de la efemérides cuando ve la luz el libro “a modo de homenaje”.  Ya hay pocos supervivientes de aquella tragedia, pero sí los familiares por ello, el autor ha hilado fino para no dañar sensibilidades ya que “el tema está muy enquistado en la sociedad gaditana”.  El humor también está presente en el texto, como no podía ser otra cosa, habida cuenta de la idiosincrasia de los gaditanos, “es una característica de la ciudad que se utiliza como manera de afrontar la vida”.

El autor empezó a escribir con la novela ‘El regreso de Inés’, que contaba la historia de una mujer desaparecida por las inmediaciones de la Alameda. Se trata de una novela de misterio, distinta a la segunda obra que se recrea más en la historia. Este bagaje, amén del ya acumulado en otros ámbitos relacionados con el periodismo, le ha hecho a Devesa lanzarse a la aventura literaria y a realizar conferencias sobre los temas tratados. Cabe destacar que la pasada semana, el escritor presentó la novela de la mano de Juan Manzorro, ante un Café Pelícano lleno de público interesado por la temática.

La ficción juega un papel importante para llegar a aquellos lugares que no se pueden llegar con los relatos oficiales y oficiosos, realizando, de algún modo, un homenaje a todos aquellos que perecieron en el suceso más trágico vivido en Cádiz en su época moderna y que todavía hoy, no se han pedido disculpas los responsables. 

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