Samantha Ballentines vuelve tras triunfar: "Soy travesti, me gusta reivindicar esa palabra histórica"

La "entretenedora" y estelar 'drag queen' llena este sábado el teatro Villamarta de Jerez con su monólogo 'De Repente a Kagar', cumbre de 20 años de ascendente trayectoria en directo, redes sociales y televisión

Samantha Ballentines, en una foto reciente.
30 de enero de 2026 a las 15:41h

Un vuelo personal que aterriza en su tierra y con su gente

El sector de población que arrastra complejos, prejuicios y vicios machistas u homófobos -porcentaje desgraciadamente alto incluso en los jóvenes- suele esperar a que una persona se autodefina, en género y oficio, para así poder hablarle sin temor a ofender, sin miedo a transmitir clichés apulgarados en cada frase. Francisco José Sánchez Jiménez (Cádiz, 1986) habla de sí mismo, con la misma naturalidad, en femenino y en masculino, se declara "travesti" para detallar su identidad profesional que también es personal, el personaje —¿o la persona? ¿o son una sola?—, que le ha convertido en fenómeno: Samantha Ballentines.

Su conexión con la cultural popular es tan íntima que su alias mezcla el nombre de un personaje idolatrado (protagonista de la serie Sexo en Nueva York) y su bebida predilecta. Con ese sobrenombre desarrolla una carrera de 20 años que resulta éxito nacional en los últimos cinco. Afirmar que es la mayor estrella drag queen en España tiene poco de exageración. Llega al teatro Villamarta con su espectáculo De Repente a Kagar que la convierte en azafata de un vuelo lleno de risa, con mucho pildorazo social y laboral. Por algo la aerolínea es low cost. Nadie la acuse de escatológica. El título incluye "dos ciudades alemanas reales, que existen, cualquiera lo puede comprobar".

Este espectáculo aeronáutico es el punto de máxima altitud, por ahora, de una trayectoria que despegó en bares de Cádiz y Jerez, en Torremolinos, sobre todo, antes de combinar mucha televisión (Operación Triunfo, Top Chef, Drag Race...) con un honesto uso de las redes sociales. Más allá de cualquier plataforma, el talento se aprecia en directo. "El del Villamarta no es un espectáculo. Es el espectáculo. Hay casi mil entradas vendidas, vienen muchos amigos de toda la provincia, de la infancia, familia, seguidores de siempre, es el teatro más grande en el que he actuado. Tengo muchos nervios. Estoy emocionado, tengo hasta ganas de llorar de la alegría. Siento un respeto enorme, no quiero defraudar". Sólo esa frase final convierte en improbable que lo haga.

Pregunta: ¿Su trayectoria empieza en Cádiz por ser su ciudad natal?

Respuesta: Soy nacida en Cádiz capital, en un hospital de Cádiz que ya no existe, el Mora. Mi infancia, hasta bachillerato, la viví en Alcalá de los Gazules, que es el pueblo de mis abuelos. Después me mudé a San Fernando, que es donde sigo empadronada. Empecé hace ya casi 20 años. Tengo vídeos de 2006 actuando ya. Conozco un chico de Málaga que me lleva a Torremolinos. Bendito Torremolinos. Allí descubro el mundo, literalmente. Veo a la gente que viste como le da la gana, chicos de la mano, travestis, lesbianas, veo a gente del colectivo que no veía en mi pueblo. Y veo mi primer show de travesti. No sé qué es lo que vi que me fascinó. Y dije, quiero dedicarme a esto y creo que puedo dedicarme a esto. Lo malo fue cuando volví al pueblo y no había nada de eso. Me costó empezar. Fue todo autodidacta. No había tutoriales de YouTube, ni vídeos de maquillaje, ni referentes en quién fijarte por redes, nada. Yo recuerdo que mis primeros tacones los compré en un mercadillo y dije que eran para una amiga porque me daba vergüenza. Ahora voy a la tienda y digo que son para mí.

P: ¿Cómo inicia una trayectoria como drag queen en esas circunstancias tan difíciles?

R: Después de Bachillerato, cuando me mudé a San Fernando con mi madre, ya tenía cerca Cádiz, Jerez, había alguna discoteca, un par de bares de ambiente. Mi primer show fue en el pub El Poniente, que ya no existe, un bar mítico de Cádiz capital. Aquello fue un cuadro. Yo creía que con decir cuatro barbaridades iba a hacer gracia y no fue así. La primera vez fue una hostia. Pero yo seguía estudiando y en vacaciones, en verano o Semana Santa, intentaba cerrar algún show. Al principio no cobraba nada, luego 20 euros, o sea, una mierda. En esas, las cosas de la vida, actúo en el local de Torremolinos donde vi mi primer show y gusto. Al terminar me preguntaron que cuando podía volver. Yo dije cuando tú quieras y me dijeron que la próxima semana. Ahí empezó todo. Luego me verían y me llamaron de Sevilla. Ese verano, cada cosa llevaba a otra. Hasta hoy no he parado. Ahora es raro el fin de semana que no tengo actuación, raro es un fin de semana libre, Me va muy bien y no me puedo quejar.

Samantha Ballentines, en una imagen promocional.
P: ¿Su actividad inicial en su provincia de origen fue escasa, entonces?

R: No, no. Yo actuaba mucho en Cádiz por aquellos años. Estábamos La Bella Tatto, que es un poco mayor que yo, y pocos más. Estábamos en todos lados. En verano, hacía despedidas de solteros y solteras para una empresa de espectáculos. Luego una pool party en un hotel de El Palmar, los fines de noche empalmaba con discotecas, los orgullos de Chiclana, de Cádiz, Puerto Real, Jerez, La Isla, todos, verbenas. En Cádiz tampoco paraba nunca, discoteca que abría, discoteca que me llamaba. También, antes del boom, por llamarlo así, actuaba mucho en Sevilla, Granada, que la adoro, y por supuesto Torremolinos. La primera vez que actúo fuera de Andalucía es en Madrid, en el LL Show Bar. Estuve bastante tiempo, una vez al mes. He oficiado bodas, he actuado en chalés, en locales diminutos y enormes. Sólo me faltan las comuniones y los tanatorios. Me encantaría actuar en un entierro. Hay gente que me ha pedido que actúe en el suyo. Les contesto que me lo dejen por escrito y pagado. Cariño, si estás muerto ya no te puedo reclamar. Y ni siquiera te puedo matar por moroso porque ya estás muerto. Así que págamelo antes.

"Hay gente que me ha pedido que actúe en su entierro. Les contesto que me lo dejen por escrito y pagado. Cariño, si estás muerto ya no te puedo reclamar"

P: Como diría una madre antigua, una abuela ¿Usted de qué trabaja? ¿Cómo se gana la vida? ¿Cómo lo define?

R: En América hay un término muy chulo que engloba muchas cosas. Es el entertainment, que podríamos traducir como entretenedora. A mí me encanta entretener a la gente, hacerla reír, hacerla olvidar las mierdas que hay en el mundo o las que pueda haber en su vida, que se diviertan. Y que me perdonen todas las profesiones artísticas pero un travesti lo engloba todo. Una travesti cada noche improvisa para un público diferente. Puede presentar, puede actuar, somos actores, actrices, sin haber estudiado, sin haber dado clases. Sabemos hacer un playback, interpretarlo, sabemos mostrar sensaciones. Hay travestis que son humoristas, otras somos más dramáticas, capaces de emocionarte con una copla, por ejemplo. Algunas cantan, otras bailan, diseñamos nuestro vestuario. Actuamos de día, de noche, adaptamos el lenguaje, sabemos adaptarnos al público, a los horarios.

P: ¿Aún soporta ese colectivo artístico mucho prejuicio puritano u homófobo?

R: No solamente somos artistas de la noche, en un mundo oscuro, de droga. Nada de eso. La droga y la gente chunga está en todos lados. La travesti puede actuar tanto de noche como de día. De hecho, de un tiempo para acá, se está haciendo mucho show de tarde, tardeo, muchos eventos en los que incluso no hay alcohol. Cada vez son más. A muchos les sorprendería el público que va, uno que no sale de noche, que prefiere el día porque se cuida, se recoge antes y trabaja al día siguiente. Y van a ver los shows, expresamente.

P: ¿Su explosión artística llega con la televisión?

R: Ahora tengo mi propio programa en A3 Player, que ya llevo tres temporadas. Es una review de Drag Race, comento Drag Race. También surgió lo de Top Chef, en TVE, ya como personaje público, que me hace mucha gracia. Me veo como el mismo mariquita de siempre, con mis amigos de toda la vida, mi gente, que conservo muchos hasta de la infancia. Yo flipo todavía con las cosas que me pasan, con la gente que conozco. Hace poco también estuve en Cine de barrio, una fantasía porque lo veía de chico con mi abuela. He actuado para Pedro Almodóvar, otro sueño. He conocido gente que admiro mucho. Esta semana estuve en el estreno de la película Aída y vuelta. Me encuentro con gente mítica de la tele, que admiro, y de repente me abraza, habla conmigo, me trata como a una mamá. Para mí es un sueño. Ya era hora de que una travesti llegara a estos espacios, un photocall, una premiere, a la televisión. No somos menos que otras profesiones y llevamos muchos años trabajando.

Un retrato de Samantha Ballentines.
P: ¿No tiene inconveniente en autodenominarse travesti?

R: Ha habido muchas travestis en este país. Es un oficio que tiene una historia detrás, una historia de discriminación. En los años 60, los 70, en los 80, a las travestis se les perseguía, se les pegaba, actuaban con pantalón vaquero debajo del traje por si entraba la policía, para quitárselo de un jalón y decir que era un actor. Todo por la homofobia, la dictadura que había en este país. Todavía desde hoy se utiliza el término travesti como insulto. Por eso me gusta usar la palabra travesti, que es española. Me gusta reivindicarla porque tiene un trasfondo histórico.

P: ¿Entonces a qué parte debe más, tele o internet?

R: El inicio de todo es la pandemia. Fue una época chunguísima para todos pero saqué de ahí algo bueno. Hacía directos de Instagram y la gente se entretenía, me lo agradecía. La gente estaba en su casa amargada y la primera yo. Para mí hacer un directo de Instagram era como salir de fiesta. Me animaba. En casa me maquillaba sola, lo hacía por amor al arte. Eso me valió para que se pusieran en contacto conmigo para Drag race. No entré en la primera temporada, fue la segunda. No sé si es más tele o redes, una cosa llevó a la otra. A los que tengo que agradecer de verdad es a mis fans. Tengo una legión desde hace años y cada vez son más. Conocen mis chascarrillos, mis bromas, mis frases, mi forma de hablar. Me he dado cuenta que a la gente le gusta mi personalidad, porque luego ni canto ni bailo. Le gusta escucharme decir chorradas, contar anécdotas, monólogos y burradas. Situaciones que a todos nos pasan pero me encanta contarlas de manera más o menos escatológica, absurda o surrealista.

"El único referente que yo tenía de pequeño, como travesti, era la gala de Canarias. No había más. Y muy poquitos personajes LGTBI"

P: ¿Ha tenido usted una buena experiencia con las redes sociales, un demonio contemporáneo?

R: Creo que las he utilizado bien para llegar a donde estoy, porque ahora mismo son muy importantes. Si tú no estás ahí, desapareces, porque todo es muy efímero. Tú puedes tener un boom un tiempo, pero lo complicado es mantenerse. Las redes sociales me han ayudado a seguir vigente. Que la gente que no me ve, la gente que no va a verme a un bolo de una discoteca porque no puede o porque no voy a su ciudad, me vea por ahí. He llegado a más gente, de ahí que me llamen de coach para Operación triunfo, que me inviten a otros programas. Y aunque las redes me han dado mucho, la tele ayuda. Da una visibilidad enorme.

P: ¿Es usted ahora la referencia que no tuvo cuando era joven, un modelo para los que vienen?

R: El único referente que yo tenía de pequeño, como travesti, era la gala de Canarias. No había más. Y muy poquitos personajes LGTBI. Como mucho, la típica mariquita graciosa que salía en las pelis de Pajares y Esteso. Pero no todas las personas que se sientan atraídas por este mundo tienen que ser así. Las hay con pluma, sin pluma, que les gusta el humor, otras que prefieren el drama, o cantar, o bailar. Hay que darles sitio a todas, darles referencias. Ya he visto pasar muchas modas, muchas travestis han llegado, lo han petado y han desaparecido, fiestas que ya no están, cosas que se ponen de moda en el mundo travesti y se van, otras que vuelven. Mantenerse es lo complejo. Hay que tener ojo crítico y personalidad. Yo me he renovado, sobre todo mi lenguaje, hay cosas que ya no digo. He aprendido que hay cosas que pueden hacer daño a la gente. Adaptarse ayuda mucho a mantenerse.

Sobre el autor

José Landi

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