Record Sevilla, porque la música se lo merece

La tienda de discos, que pronto cumplirá 40 años al servicio de la melomanía sevillana, resiste el contexto de pandemia gracias a la clientela del barrio

Juano tras el mostrador de su tienda de discos. MAURI BUHIGAS

Sin salir de la calle Amor de Dios, tomamos prestado el hoverboard de Marty McFly que Juano tiene colgado en la pared de su tienda para encontrar los orígenes de Record Sevilla. Nos situamos en los albores de la Transición. Juan Luis Azagra Pérez, padre de Juano, cambió los estudios de Medicina por los Sex Pistols y montó junto a Pepe Benavides, propietario del ya extinto Funclub, una tienda de discos en la calle San Eloy llamada ‘El siglo de plástico’. “Mi padre fue pionero en la venta de discos de segunda mano”, introduce Juano, que heredó el negocio en 2010 tras el fallecimiento de Juan. La melomanía unió y llevó a estos amigos por caminos paralelos. Pepe fundó en 1987, junto a otros colegas, el que sería templo y refugio para generaciones de músicos en esa vieja Alameda de Hércules de la que apenas queda rastro. Y Juan, por su parte, abrió en el número 7 de la calle Amor de Dios la tienda de discos ‘Nueva Música’, preludio de la actual Record Sevilla, que subió la baraja en el número 27 de la misma calle en 1982, aunque Juano prefiere decir que fue en el 84 por cuestiones puramente orwellianas. “Todavía me venden discos de los que compraba mi padre en Londres con la etiqueta de Nueva Música”, cuenta Juano.

Sin bajarnos del hoverboard y con Juano de acompañante, continuamos con la retrospectiva de aquella pasión que se convirtió en un modo de vida, sin necesidad de moverse de calle. “Hace cinco años se cumplió el contrato de renta antigua y querían vender el local, pero tuve suerte y pude mudarme al número 17”, explica entre risas por la coincidencia en los números de los locales. Para Juano, la tienda de su padre era una especie de museo espontáneo. “Las paredes tenían cuatro dedos de carteles grapados, te encontrabas desde promos de cuando Blur y Spiritualized estaban empezando, fotografías de festivales de jazz hechas por él, a posters de conciertos que traían los propios promotores”, recuerda. Padre e hijo eran los encargados de hacer los muebles de madera para cedés y vinilos, y tras el mostrador presidía una hermosa foto de Grace Jones tomada por Juan, que tenía un taller de revelado en la azotea de su casa.

Aquel 27 de la calle Amor de Dios vio nacer y crecer a bandas locales como Los Bombones, The Vagos, Wild Pajarracas o Sick Buzos, y vendió las primeras demos en cassettes con las portadas fotocopiadas de los SFDK. “Eran unos chavalitos cuando venían a la tienda a buscar los discos de oferta para samplear”, cuenta Juano, que por aquellos tiempos también lo era. Tras pegar los bandazos propios de la edad, y montar incluso un bar en Granada –La Válvula–, Juano volvió a Sevilla para tomar las riendas del negocio donde empezó a trabajar con 17 años. “No fue difícil, entre un bar o una tienda de discos, estaba claro. Para un músico esto también es un sueño”, expresa sincero. Del antiguo local se pudo salvar poca cosa, ya que nunca se le hizo reforma y tenía problemas de humedad, sin embargo, Juano cuenta que se encontró con una caja sin abrir que su padre había dejado con 200 singles del 'Love will tear us apart' de Joy Division, de los que todavía conserva alguna copia.

Interior del establecimiento situado en la céntrica calle Amor de Dios.  MAURI BUHIGAS

 

De Rocío Jurado a Big Star hay solo un pasillo

Juano afirma que su tienda es para todos los públicos, "como Steven Spielberg”. Dos pasillos repletos de cedés, camisetas de grupos y vinilos de los más diversos estilos conforman el espacio de Record Sevilla. “La persona que venga a la tienda puede encontrar empatía, libertad y sentirse mentalmente como en casa”, asegura su dueño, que lo único que quiere, dice, es que “cuando alguien salga de mi tienda, tenga ganas de volver”. El coronavirus cambió el paradigma de una ciudad que vivía en gran medida del turismo. “Antes hablaba la mitad del tiempo en inglés y gran parte de la caja se hacía gracias los guiris, pero ahora estoy lidiando con un público más tradicional de la Sevilla que todos conocemos”, admite. No obstante, se muestra agradecido con la concienciación que está tomando la clientela con el negocio de barrio. “Hubo gente a la vuelta del confinamiento que me dijo que menos mal que habíamos podido aguantar, porque no se imaginaban Record Sevilla cerrada”, comenta.

Este músico y vendedor de discos no cree que la música esté estereotipada, razón por la que se siente igual de feliz vendiendo un disco de Ryan Adams que de los Amigos de Gines. “Para mi no es una competición de haber cuántas novedades tengo, ya que trato con el mismo cariño a clientes de Semana Santa y sevillanas, que de rock clásico”, apunta. La clave para que su negocio funcione no es un secreto: “Tener mucho ojo para saber en qué gastar el dinero que tienes, a sabiendas del gusto de tu público”. Reconoce que las limitaciones de horarios están siendo “una putada”, ya que “muchos clientes de toda la vida trabajan hasta después de las seis o se han ido a vivir al Aljarafe, y con el cierre perimetral no han podido venir”. En este sentido critica la falta de apoyo con la limitación de horarios sin que esto afecte a los impuestos: “Lo único que han hecho es fraccionar los pagos, pero me cobran como si siguiera trabajando ocho horas al día”.

El formato físico resultó siempre un placer, a pesar de la era digital. "La cultura sigue resistiéndose a digitalizarse, si no estaríamos todos en nuestras casas con una pantalla y punto", comenta Juano. "Ese carácter coleccionista no se ha perdido nunca: de casette a CD, luego la vuelta al vinilo, ahora de nuevo al casette. La cultura sobrevive por sí sola en formato tangible porque a la gente le gusta tener sus discos y sus libros favoritos en casa y dotarla de personalidad". Aunque es innegable que los años 2000 trajeron el boom de las descargas, lo que provocó la caída del CD; y la aparición de Spotify y otras plataformas provocaron el cierre de muchas tierras y una bajada notable de las ventas del formato físico, para Juano la cultura "se resiste a ser ceros y unos".

Una de las mayores satisfacciones que tiene en la tienda es poder ser testigo de cómo se abren camino la cultura y la música. “Ver pasar generación tras generación es increíble... Los niños que venían con sus padres en el carrito, ahora compran discos con sus amigos o tocan por Jimi Hendrix de la ostia", comenta a la par que reconoce que antes "era un poco más pasota con los clientes", pero "ahora me doy cuenta del valor que tiene que un niño venga con su primer disco de Nirvana, por ejemplo, y cuando le dices que no veas con la batería de Dave Grohl, ponen una cara de ilusión que me resulta flipante". 

Record Sevilla, viva por fuera y viva por dentro. MAURI BUHIGAS
Vinilos en Record Sevilla. MAURI BUHIGAS

“Mi vocación es ser músico, pero no vivo de mi faceta artística. Además, si me dieran a elegir entre ser músico o dependiente de una tienda de discos, elijo también lo segundo. Prefiero estar detrás de un mostrador que echando kilómetros en la carretera", reconoce Juano, que forma parte de la banda sevillana All la Glory. Respecto a la situación de la cultura apela al apoyo institucional para evitar que esta muera. “Sería una pena que volviésemos al punto de partida con todo lo que se había luchado y conseguido en Sevilla, por ejemplo. Estábamos en un momento muy dulce y potente en cuanto a programación de salas, festivales y eventos”, lamenta. En este sentido, considera insuficiente el apoyo institucional tanto a grupos, como a los trabajadores y trabajadores que organizan los espectáculos o tienen negocios consolidados en el sector. “No puede ser es que cuando salgamos de esta situación se haya perdido toda la infraestructura cultural y tengamos que empezar de cero”, espeta.

Critica la falta de regularización y el carácter etéreo del sector musical. “Mientras la movida estaba bien nos ha ido bien a todos, pero como ahora no va, la falta de organización ha hecho que muchas personas se vean desamparadas”. En el caso de Sevilla, “había grupos y músicos con unas perspectivas para el año que se han esfumado, como Pájaro, Chencho Fernández o Alvaro Suite. Un año sin dar bolos y sin facturar es una ruina para los músicos”, expresa. “Yo he salido a las manifestaciones del sector, pero creo que es momento de dar un paso más y organizarnos como sindicato para exigir nuestros derechos como artistas y trabajadores de la cultura”, reitera. Por otro lado, el encarcelamiento de Pablo Hasél lo considera "una barrabasada", aunque no justifica la violencia, sostiene que la música "debería servir como canal de denuncia para las injusticias que ocurren en la propia música, porque además de arte es libertad".

Juano concluye con un deseo: concienciar a la gente de que ser músico es una profesión. Además defiende que la música no sea meramente un producto, sino una pasión de la que se hable, que se comparta. “Porque la música se lo merece”, dice. De la misma forma que esta merece que Sevilla Record resista, como mínimo, otros 40 años más.

Exterior del número 17 de la calle Amor de Dios. MAURI BUHIGAS

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