“No se puede entender el 28 de febrero sin el 4 de diciembre de 1977”

Dentro del ciclo “Territorio y compromiso. Más allá del 28F”, el Ateneo de Jerez acogió el jueves la presentación del libro colectivo: “¿Es preciso armarla? (40 años después del 4D?”

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Cuarenta años del 4 de diciembre, del 4D, un símbolo para los andaluces y el andalucismo, un día marcado por las reivindicaciones del pueblo andaluz y por la muerte de Manuel José García Caparrós… En la imagen de la portada, detalle de una obra de Juan de Loxa, aparecen las letras de Andalucía, pero desordenadas. Hay que armar la palabra, reconstruir Andalucía como si fuese un puzle; pero también hay que armarla, salir otra vez a la calle, para exigir lo que nos corresponde, como pueblo, como nación… El libro, explicó Pablo Alias Barrera, es una compilación de artículos que tratan de los orígenes sociales y políticos del 4D, cómo se forjó todo el proceso. Habla de las consecuencias de ese neoandalucismo surgido en la Transición, consecuencias que llegan hasta la actualidad. Colaboran en la obra Manuel Ruiz Romero, Manuel Hijano, Ana Martínez Serrano, José Manuel Betanzos, Luis Ocaña Escolar y Joaquín Recio Martínez.

Manuel Ruiz Romero colabora con el capítulo “Revisando el proceso andaluz al autogobierno 40 años después”. En su intervención, resaltó que el trabajo de la editorial Atrapasueños sobre este tema va más allá de este libro: hay un proyecto de vídeo sobre la muerte de Manuel José García Caparrós y lo que supuso para Andalucía. Manuel realizó un esbozo de los asuntos tratados en la obra: “No se puede entender el 28 de febrero sin el 4 de diciembre de 1977”. Las movilizaciones de ese día van a desembocar en las negociaciones parlamentarias que harán posible el Estatuto de Autonomía. Entre medias, un referéndum que se pierde en Almería y “un artículo 151 de la Constitución que fue una trampa”. ¿Por qué el 4 de diciembre? Desde finales del franquismo, en Andalucía va brotando una “conciencia singular”. Incluso viene de antes, porque ya las diputaciones franquistas promovieron un ente mancomunal andaluz, una especie de coordinadora de diputaciones para abordar los problemas de subdesarrollo de ciertas zonas. Era un primer paso en la construcción de esa conciencia territorial, aclaró Manuel Ruiz.

Otro de los factores destacados por Manuel es la existencia de un movimiento cultural andaluz disidente en los últimos años del franquismo. Frente a los tópicos españolistas, se recupera un flamenco y un teatro comprometidos, por ejemplo. Y se llevan a cabo los primeros congresos sobre cultura e historia de Andalucía. Este movimiento cultural viene acompañado por una recuperación de símbolos, como el himno, la bandera y el escudo, que ya existieron durante la Segunda República. También supuso el reconocimiento de las aportaciones de pensadores como Ramón de Cala o Blas Infante: “Todo ello contribuye a que los andaluces tomen conciencia de su personalidad diferenciada”. Según Manuel Ruiz, ese movimiento popular del 4 de diciembre no se explica solo por el agravio comparativo y la situación de subdesarrollo económico, como cuenta el discurso oficial. Estos dos ingredientes también se daban en otras zonas de España y no tuvo lugar un movimiento similar. Los partidos políticos de izquierda, con su estructura federal, tuvieron un papel fundamental. El 4 de diciembre sirvió para que el pueblo andaluz fuera consciente de su fuerza, de su identidad, para legitimar sus símbolos y para que los partidos centralistas tomaran nota a la hora de configurar la estructura del Estado español.

Pablo Arias Barrera realizó varias reflexiones sobre los problemas planteados en el libro y su conexión con la realidad actual. ¿Qué puede significar hoy el andalucismo para los jóvenes? ¿Qué papel deben representar las ideologías liberadoras en el contexto actual, marcado por la pérdida de derechos? Pablo distinguió entre conservadurismo y rupturismo. El discurso centralista de los medios de comunicación está teñido de conservadurismo, un discurso que está muy lejos de ese impulso rupturista que supuso el 4 de diciembre: “El andalucismo se está convirtiendo en una ideología conservadora”. Los nacionalismos reivindicativos, periféricos, como el nacionalismo andaluz, agrario, de los trabajadores, “con el tiempo se han convertido en socios del nacionalismo español, incluso del europeísmo”. Se han convertido en socios de un Estado centralista, subrayó. ¿Qué hacer? Es necesario ser conscientes de las condiciones en las que se ha producido esa alianza con el Estado central y recuperar el verdadero andalucismo liberador, el rupturista, el que apela a “dejarse la piel” para crear una sociedad más libre y justa: “El 4 de diciembre fue el grito del esclavo”. El movimiento revolucionario andaluz brotó de las clases trabajadoras, “una herencia que no pertenece ni a la iglesia, ni al ejército ni a los grandes apellidos”. El andalucismo debe fundamentarse, según Pablo, en dos pilares: la memoria sobre la represión y la simbología diferencial. La sesión concluyó con las intervenciones de los asistentes. Se debatió sobre las causas de la desaparición de ciertos partidos andalucistas, sobre la relación entre el nacionalismo y la izquierda, sobre el concepto de internacionalismo…

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