Luis El Zambo: "Hoy aunque cantes malamente, te tocan las palmas; la gente se lo traga todo"

Con 70 años recién cumplidos, el cantaor de Santiago, uno de los grandes patriarcas vivos del flamenco de Jerez, repasa con lavozdelsur.es su trayectoria vital y artística, y reflexiona muy crítico sobre el estado del arte jondo: "Que le den mi pensión de 700 euros al mes a un político, a ver si hace algo"

Luis el Zambo, antes de la entrevista con lavozdelsur.es / FOTO: JUAN CARLOS TORO
Luis el Zambo, antes de la entrevista con lavozdelsur.es / FOTO: JUAN CARLOS TORO

"Mi padre era Joaquín El Zambo. Se lo puso su tío, el marido de la Priñaca, estando en el campo. Se le quedó Zambo para toda la vida, pero es que es verdad que metía las piernas un poquito. Y Zambo pa' to' la vida. Y se ha creado una estirpe. Cuando yo empecé, pues todo el mundo Zambo". Luis Fernández Soto cumplió el pasado 26 de septiembre 70 años, pero no fue hasta hace 21 cuando se volcó en el cante como profesional. Su padre, Joaquín El Zambo, nunca quiso que fuese artista. Quería que el mayor de sus hijos llevase los negocios de pescadería de la familia. Y eso hizo el bueno de Luis. Un hombre que lleva el flamenco en las venas, que nunca ha dejado de cantar y que fue testigo de las grandes fiestas de la edad dorada del barrio de Santiago.

 

Un hombre bonachón, puntual, formal y de carácter afable. Quedamos a mediodía en el tabanco El Pasaje y, en cambio, ni se moja los labios: "Me acabo de tomar el café y aparte, no bebo alcohol". Mira a su alrededor y dice: "Hacía lo menos 30 años que no entraba aquí, lo que cambian las cosas...". Ha participado en Flamenco, Flamenco, de Carlos Saura, y ha grabado el disco Gloria bendita (2005). Antes, fue parte del mítico disco coral Cayos Reales y de una grabación bajo el título Al compás de los Zambo (1999), en la que hace veinte años gran parte de su familia se reivindicaba ya como una de las grandes dinastías flamencas de la, según Lorca, ciudad de los gitanos.

 

Hace un mes cumplió 70 años. ¿Qué ve al echar la vista atrás?

 

Bueno, hombre, yo estoy conforme. Ahora estoy viviendo otra etapa. Me he llevado toda mi vida en el pescado y cuando tuve 49 años fue cuando grabé y ya empezó otra carrera. Las cosas de la vida.

 

¿Tiene nietos?

 

Uno.

 

¿Tiene tiempo de disfrutarlo?

 

Hombre, no me va a dar tiempo. Ahora viene a casa a comer...

 

¿Qué edad tiene?

 

Siete años.

 

¿Qué le dice cuando le escucha cantar?

 

Dice que me va a quitar el puesto. Abuelo, te voy a quitar el puesto. Es muy gracioso...

 

El flamenco, creo yo, no se va a acabar nunca. Aunque los tiempos van cambiando y es verdad que los jóvenes que salen no tienen las vivencias que teníamos antes

Las nuevas generaciones empujan fuerte...

 

Digo, digo, y eso es bueno, porque de nosotros ya vamos quedando pocos.

 

Uno repasa el disco VORS. Jerez al cante, con algunos de los grandes ecos del cante jerezano de las últimas dos décadas del siglo pasado, y se nos han ido ya Agujetas, Manuel Moneo, El Torta y más recientemente Fernando de la Morena. 

 

Quedamos Capullo y yo... (silencio) pero esto no se va a perder, al menos en Jerez, porque van saliendo jóvenes y las criaturitas van luchando y están ahí. El flamenco, creo yo, no se va a acabar nunca. Aunque los tiempos van cambiando y es verdad que los jóvenes que salen no tienen las vivencias que teníamos antes, donde raro era el día que no había una fiesta en Santiago. El oído se va enriqueciendo. Pero bueno, demasiado las criaturas que con 20 años siguen cantando. Porque lo llevan en los genes, si no, no podían cantar.

 

¿Vivirlo no es lo mismo que verlo en vídeos de internet?

 

Hombre... es muy distinto. Vivirlo es muy distinto a que te lo digan. Yo me juntaba con Terremoto, con tío Borrico, con El Guapo, La Paquera, mi compare El Mono... yo llevé a Camarón a escuchar a la Bolola, que se había enterado de esa flamenca y él no la había escuchado. Fuimos a su venta y allí la escuchó, con sus dos cantecitos por soleá y por bulerías que eran extraordinarios. Tenía muy poquito eco, pero cantaba con mucha gitanería. Echábamos ca' rato extraordinarios. Entonces tenía yo veintitantos años y claro... siempre me ha gustado mucho el cante, he estado liado con mi gente, a la Priñaca la escuchaba cantar cuando yo tenía seis años y todo eso son vivencias que uno tiene que las tienes en la mente y no se te olvidan. No puedo hacer el cante de ella, pero lo he mamado desde chico.

 

¿Esa convivencia antigua de los patios y las casas de vecinos se perdió para los restos?

 

Descartado total. Desde que pusieron los pisos, que unos se fueron para La Asunción y otros para otros sitios, ya no hay esas vivencias. Antes salía uno cantando al abrir la puerta y había una fiesta hasta por la mañana, con los chiquillos y las viejas. El flamenco es una cosa que viene de abuelos a hijos, y esas vivencias, esas cosas que uno escucha, se te van quedando.

 

Luis El Zambo posa antes de la entrevista con este medio. FOTO: JUAN CARLOS TORO

 

Por lo que me cuenta de su nieto, esa cadena de alguna manera sigue, ¿no?

 

Sí, hombre, yo creo que el problema es que los tiempos van cambiando mucho y muy rápido, y el flamenco no son tan rápidas las cosas. Uno tiene que tener una constancia desde chico y ahora, además, no hay fiestas todas las semanas. Pero es que además, la gente ahora quiere salir rapidísimo....

 

Hoy no se respeta nada. Hoy lo que impera es el dinero, lo demás no vale nada. Ni la cultura, ni nada. Todo es mentira

¿Cuánto pescado vendió usted antes de dedicarse al cante como profesional?

 

Desde chico vendiendo pescado, desde los siete años ayudándole a mi pare. Me casé con 19 años, cogí unos pocos de puestos cuando murió mi padre, que tenía uno en Santiago, otro en la barriada España, y dos o tres en el Polígono, seguí pa' lante, y a los 49 años se acabó el pescado de Marruecos, ya no había pescado, las cosas vinieron a mal, y di el salto. Pero yo he criado a mis niñas con mi trabajo, y el de mi mujer y una de mis hijas. Cuando salió esto, que me llamó Tere Peña por mediación del Morao, fue entonces cuando me convencieron y grabé.

 

El disco fue 'Cayos Reales', con los grandes de la peña Los Juncales, cuya sede de calle Nueva ha sido demolida recientemente. 

 

La han caído ya. Increíble. No sé a quién echarle la culpa, pero desde que se cayó el techo del bar... hablamos con el Ayuntamiento, no había dinero, nada. Se le entregó al Ayuntamiento y hasta hoy. Aquello eran 600 y pico de metros en la calle Santa María de la Merced con calle Nueva. Pero hoy no se respeta nada. Hoy lo que impera es el dinero, lo demás no vale nada. Ni la cultura, ni nada. Todo es mentira. Mentira todo. La cultura es la cultura, pero nunca hay dinero para la cultura. No sé los años que llevo escuchando lo de la Ciudad del Flamenco y el Museo en Jerez... Nada. Y cuando dijeron lo del flamenco Patrimonio de la Humanidad, dije: esto es peor pa' nosotros. Todo es mentira.

 

Al final suele ser bueno para unos cuantos y siempre son los mismos, ¿no?

 

Claro, es bueno para los políticos. Para colocarse ahí. Si hacen un museo del flamenco, no sé qué, no sé cuánto, necesitan gente para colocarse ahí del partido que esté gobernando en ese momento...

 

Todos miran para su bolsillo y colocan a su gente, y ya está. Pero es que ha sido siempre así desde que empezó la democracia

Sea el partido que sea...

 

Sea el que sea, no vamos a mentar a nadie, porque todos son iguales. Todos miran para su bolsillo y colocan a su gente, y ya está. Pero es que ha sido siempre así desde que empezó la democracia. Tengo 70 años y lo he vivido. Ellos van más que a eso.

 

¿Ha habido poca diferencia con la forma de dirigir el país del dictador que han exhumado del Valle de los Caídos? 

 

Andaaaa ya, si todo es mentira... Eso es una cosa que ha hecho éste (por Pedro Sánchez) para apuntarse un gol, pero después de 44 años, ¿qué vamos a hacer ahora? Hacer sufrir a sus hijos y a sus nietos, ¿no...?

 

El paro no lo quitan...

 

¿El paro van a quitar...? ¿El paro...? Tenemos paro pa' largo.

 

¿Los flamencos no se jubilan?

 

¿Cómo me voy a jubilar? ¿Quién me va a jubilar...? Mi cante no lo hace nadie y, por lo tanto, me llaman de algunos sitios, y voy, ¿para qué me voy a jubilar yo ahora? Yo estoy jubilado por el pescao, pero de artista no me voy a jubilar. Eso es imposible.

 

Luis Soto Fernández, el último gran cantaor de otro tiempo. FOTO: JUAN CARLOS TORO.

 

¿Usted podría vivir sin flamenco?

 

¿Yo cómo voy a vivir sin flamenco, si eso es lo que he mamado desde chico?

 

¿Alguna vez ha aborrecido el cante?

 

Nunca, nunca. Cuando estaba en el pescado, la gente venía a buscarme de tos laos. Me llevaban a la peña y estaba dos días cantando. Tenía callos en los nudillos (se señala), de dar en la mesa cantando. Aquello no era diario, pero terminaba en el pescado el sábado y ya hasta el domingo. He estado cantando toda mi vida, desde que tenía 12 o 13 años.

 

Otra cosa es el salto profesional. ¿Nunca es tarde...?

 

Exactamente. Si la dicha es buena. La verdad que no es que haga muchas cosas, porque ahora mismito como está esto..., no hay dinero y la cosa está muy cortita por muchos motivos. Los ayuntamientos te llaman y te pagan al año. Los flamencos estamos al día. Con una pensión que tengo de 700 euros dime tú qué hago yo cobrando por una cosa dentro de un año. Que le den mi pensión de 700 euros al mes a un político, a ver si hace algo con 700 euros...

 

Hay muchísimos chiquillos que quieren llegar y trabajan por 200 o 300 euros que no tienen ni para comer. El flamenco es pan para hoy y hambre para mañana. A no ser que pegues un salto y trabajes muchísimo

¿Usted conoce a mucha gente pasando fatigas en el flamenco?

 

Montones. Todo el mundo no es José Mercé o el chiquillo este de aquí que todos los veranos tiene un montón de cosas. Hay muchísimos chiquillos que quieren llegar y trabajan por 200 o 300 euros que no tienen ni para comer. El flamenco es pan para hoy y hambre para mañana. A no ser que pegues un salto y trabajes muchísimo, y te puedas aliviar. Pero ¿cómo vives con el dinero que te dan de pensión...? Esto es genético mío (se señalan la garganta) y si mi llaman para cantar, voy. Ya puede decir el que sea lo que diga.

 

¿No se protege ese patrimonio inmaterial, no?

 

Qué se va a proteger, hombre. El dinero es lo que vale, ya te lo he dicho antes. Tanto dinero tienes, tanto vales. Se acabó.

 

Y demos gracias a la pasión que despierta el flamenco en los extranjeros.

 

Hombre, si no fuera por los extranjeros olvídate. Hay festivales por todo el mundo entero y la juventud se va Japón para ganar veinte mil duros, con cuatro o cinco cositas que hacen allí se vienen aliviados. Antiguamente sí se ganaba dinero. Con la peseta, iban los flamencos a Japón y se traían un capital, pero ahora con el euro con 20.000 duros tienes que te sobra. Te pagan el billete, el hotel y la comida, y se acabó. Yo no voy porque yo tan lejos no voy, ya me pueden dar lo que me den. He tenido propuestas para ir, pero no me gusta. Lo más lejos que he estado ha sido Amsterdam, Amberes, Roma...

 

Eso hoy en día ya es cerquita...

 

Claro, te montas en el avión, vas trabajando, que no está mal pagado, y pa' casa. Pero esto de ir a Japón para cobrar 20.000 duros... La fatiga es la que te hace moverte y yo comprendo a los chavales. Están aquí, parados, pues hacen bien...

 

Hoy en día, por tanto, el cante también nace de la fatiga, ¿no? 

 

Mucha, joe. El Borrico pasó mucha fatigas para criar a sus hijos, pero hoy en día del cante no se puede vivir, salvo algunos privilegiados. Un aficionaíto cortito no puede vivir del cante, te lo digo yo. Comer hay que comer todos los días, la luz viene todos los meses, y si tienes hipoteca, todos los meses hay que pagarla... puedes tener otra cosa y el cante por hobby, así sí. ¿Vivir de esto? Es casi imposible como no seas un buen cantaor...

 

https://www.youtube.com/watch?v=BrL7dsii5MU

 

Pero hasta siéndolo, ¿no cree?

 

Claro, aquí entran muchos factores: la suerte, los contactos, las formas... todo no es cantar. Hay que ser una persona con una muleta muy buena para tratar a todo el mundo. Hay que tratar a la gente como personas y eso vale mucho. Tener esa manerita... a ver si me entiendes. Hay personas que no sirven. Si cantas bien y eres buena persona y cumples con todo el mundo, llevas dos vereas. Eso lo decía mi tío Sordera, que en gloria esté.

 

¿Usted supo retirarse de la juerga a tiempo, no?

 

Hombre, claro. Esto es un instrumento (se señala la garganta) y si no te cuidas, pues ya sabes. Antiguamente las cosas eran distintas, venían a buscarte los aficionados, te invitaban a una copita y ya entraba el cante. Hoy surge muy pocas veces entre otras cosas porque yo ya no voy a ningún sitio. Yo sé lo que pasa en los sitios y estoy cansado. No voy a buscar la guerra porque si vas a buscar la guerra ya sabes lo que hay: borrachera.

 

¿Se deja de aprender en algún momento en el cante?

 

Esto no se termina nunca. Lo que pasa que los cantaores de ahora lo que hacen es estudiar, que lo veo bien, pero se ponen metálicos.

 

Me juntaba con Camarón cuando tenía 15 o 16 años, y aunque hacía el cante de la Perla, le daba una cosita suya que lo hacía mejor que la Perla, que ya es decir, porque la Perla era una fenómena

Imitan...

 

Que es lo peor de todo. Imitan y no tienen personalidad, desgraciadamente. No es que no quieran, es que tienen que hacerlo. A lo mejor en este boquete antes había ocho o diez y todos cantando bien y cada uno a su manera. ¿Hoy de quién van a aprender si ya no hay gente mayores de la que aprender? Aprenden de los vídeos y los discos, pero no es lo mismo. Al final, es un cante en serie, como una fábrica de coches, todos iguales. Paula lo decía del toreo. Las cabales de mi tío el Serna no hay quien las haga. Agujetas, que fue un cantaor personalísimo, las grabó, pero no es lo mismo. Cada artista es un mundo y cada artista tiene una personalidad.

 

¿Y usted qué personalidad ha intentado tener?

 

Yo ninguna, la que me sale. Dice la gente que me parezco a mi tío Sordera... bueno, mi tío es. Si me parezco a él, fenómeno.

 

¿Lo puro existe?

 

Aparte de ser una mezcla todo, cada uno lleva el cante a su manera. Lo bonito es superar por el que estás cantando. ¿Quién va a superar a Terremoto? Nadie. Ni su propio hijo. El padre era diferente. Era un gitano que no era normal como cantaba, lo que tenía ese hombre en la garganta. El Serna, un cantaor serio, pero lo que cantaba lo cantaba perfecto. Perfecto, no se iba ni pa' acá, ni pa' allá. Lo bueno que tiene que tener un cantaor es que lo que haga lo haga suyo, a su forma. Tratar de no parecerte a nadie. Que seas tú el que canta, no el que está bajo tierra. Me juntaba con Camarón cuando tenía 15 o 16 años, y aunque hacía el cante de la Perla, le daba una cosita suya que lo hacía mejor que la Perla, que ya es decir, porque la Perla era una fenómena. Yo la he escuchado en persona y esa mujer cantaba por bulerías de forma exquisita.

 

Otro momento del encuentro con Luis El Zambo. FOTO: JUAN CARLOS TORO.

 

¿Cómo ha cambiado todo, no?

 

Anda hombre... A peor.

 

¿Tiene WhatsApp?

 

Yo no. Yo tengo un ladrillo aquí (saca su móvil). No tengo ná de eso (ríe). Con esto voy a tós laos. No quiero nada de eso. Todo el mundo bum, bum, bum, venga pantallazos, y esto (la cabeza) perdía. Los sentidos tienen que estar donde tienen que estar.

 

¿Es más importante escuchar que cantar?

 

Hombre, saber  escuchar es más difícil que saber cantar. Eso lo decía Terremoto. Para saber cantar hay que saber escuchar.

 

Y eso vale para todo, ¿no?

 

Eso vale para todo. Tienes que respetar siempre a una persona que tenga una edad y esté diciendo verdades como templos. Antiguamente no se te ocurría. Y te tenías que callar. Eso es respeto y eso se ha perdido. Ya no encuentras a nadie que respete.

 

¿De ahí vienen todos nuestros males, o al menos muchos de ellos?

 

Yo creo que sí. Si no se respetan los valores, creo que se pierde todo. Una persona que tenga respeto por todo, te guste lo que te guste o pienses como pienses, es lo más bonito del mundo. Cuando llevé a Camarón a escuchar a la Bolola, le pidió un cantecito, y le dijo: tía, después de escucharla a usted, cómo voy a cantar yo... Eso es respetar.

 

De vender pescado a ponerme en un teatro... eso es un respeto. La primera vez en Villamarta estaba nervioso perdío, no tenía estabilidad. Todavía voy a lo sitios y tengo un cosquilleo

¿Es muy maniático cuando sube a un escenario?

 

Yo no. Persignarme y ya está. Y pedirle a Dios fuerzas, porque otra cosa...

 

¿Y miedo escénico?

 

Al principio sí lo tenía. De vender pescado a ponerme en un teatro... eso es un respeto. La primera vez en Villamarta estaba nervioso perdío, no tenía estabilidad. Todavía voy a lo sitios y tengo un cosquilleo aquí (se señala la tripa).

 

¿Eso también es lo bonito, no?

 

Claro, mantener esa cosita, ese miedo escénico... en el momento en el que pierdes el respeto al cante, adiós muy buenas. Hay que respetar lo que haces, si no ¿cómo te van a respetar a ti?

 

¿Hay mucha diferencia entre el silencio del público de fuera y el de aquí?

 

Sí hombre. Cuando cantas y la gente está pendiente a ti, ese silencio es muy bonito. Se transmite. Te emocionas y te destrozas. Lo bonito de esto es estrozarse y perder la memoria. Me ha pasado muchas veces. A lo primero, con el doble de fuerzas, me llevaba tres días cantando. Cuando iba con Miguel (Poveda), que ya estaba yo más placeado, me fui soltando. Pero es que no es lo mismo cantar aquí entre amigos que ahí arriba de un escenario. En un teatro te llevas en lo alto una hora o tres cuartos, y eso pesa mucho. Eso pesa tela. Ves todo lleno de gente y ya estás nervioso perdío. Si es que eso es normal. Y te duela lo que te duela, tienes que cantar.

 

¿Para cantar por derecho no es necesario ser gitano, no?

 

Fíjate Chacón. Inventó treinta malagueñas y treinta cartageneras. No era gitano, pero tenía aquí (se agarra la garganta) un jilguero. Cómo cantaría ese hombre... Y el Niño Gloria, Cepero, Mojama, Isabelita de Jerez... Ella murió en Zamora y cantaba la bulería por soleá pa' reventar.

 

¿La gente lo aplaude todo hoy en día?

 

Bueno, diremos que este es un trabajo que es agradecido. Hoy aunque cantes malamente, te tocan las palmas. La gente se lo traga todo. Antiguamente te silbaban o te tiraban tomates, hoy no. Pero cuando prueban el jamón, en seguida lo notan. En eso rápidamente todo el mundo se pone de acuerdo. La gente se lo come todo porque es que no tiene otra cosa.

 

¿Qué le parece lo de Rosalía?

 

La chiquilla tiene una voz que no se puede aguantar, espectacular. Y si se mete en el flamenco, lo pone más alto. ¿Que no es el flamenco que me gusta a mí? Pues no, pero no dejo de comprender que canta estupendamente. Si canta bien, canta bien. Pero el flamenco de ella no es el cante de aquí de Jerez. Lo mío es la pureza y canto lo que me va saliendo de la cabeza. Canto el cante que duele.

Sobre el autor:

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Paco Sánchez Múgica

Periodista, licenciado en Comunicación por la Universidad de Sevilla, experto en Urbanismo en el Instituto de Práctica Empresarial (IPE). Desde 2014 soy socio fundador y director de lavozdelsur.es. Antes en Grupo Joly. Soy miembro de número de la Cátedra de Flamencología; hice la dramaturgia del espectáculo 'Soníos negros', de la Cía. María del Mar Moreno; colaboro en Guía Repsol; y coordino la comunicación de la Asociación de Festivales Flamencos. Socio de la Asociación de la Prensa de Cádiz (APC) y de la Federación Española de Periodistas (FAPE).

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