"Los andaluces crearon el underground barcelonés y la movida madrileña"

Fran G. Matute en Espacio Caótica de Sevilla. FOTO: R.S.
Fran G. Matute en Espacio Caótica de Sevilla. FOTO: R.S.

El almeriense Jorge Rueda, fallecido en 2011, fue el fotógrafo que parió el surrealismo fotográfico a mediados de la década de los 70 que luego sería la estética visual de la movida madrileña. Sus fotografías parecen elaboradas con herramientas digitales aunque las hizo en un tiempo donde no existía photoshop ni nada parecido, en los 60 y 70. En ellas se respira a la vez modernidad, universos agrestres, productos de la huerta almeriense y un humor ácido y corrosivo. Él es el padre, con sus fotografías provocadoras y llenas de color, de la modernidad española en fotografía. Sin embargo, no lo conoce nadie, no forma parte del relato cultural español, “aunque de él han bebido todos los fotógrafos de la modernidad”.

Quien asegura esto es Fran G. Matute (Mérida, 1970) que, con el impulso del Centro de Estudios Andaluces, ha publicado el libro Días de viejo color, de donse ha salido a su vez una exposición itinerante sobre la aportación andaluza a la modernidad estética española. Matute asegura que fueron andaluces como los sevillanos Ocaña y Nazario, ambos disidentes sexuales, quienes crearon el sustrato estético del underground barcelonés, del mismo modo que los pintores y escultores Luis Gordillo, Guillermo Pérez Villalta o Chema Cobos son los artistas plásticos que inauguran la figuración madrileña a mediados de los 70, lo que más tarde pasaría a llamarse movida madrileña y liderarían Pedro Almodóvar y Alaska.

“Andalucía se ha quedado fuera del relato cultural porque siempre se ha escrito desde Barcelona y Madri y eso sigue pasando hoy”, sentencia el gestor cultural Fran G. Matute. Por eso, para que no siga ocurriendo, el joven escritor y crítico de arte lleva años poniendo a dialogar las diferentes disciplinas artísticas desde 1959 hasta 1991 para crear un relato del hecho cultural con acento y mirada del sur.

“Ahora está de moda reivindicar la contracultura en España. Se han escrito varios libros y nadie nombra a la cultura andaluza, a pesar de que todos los grandes hitos culturales de la época han tenido presencia andaluza”, asevera el estudioso andaluz, que ha resumido todo lo estudiado en un libro a modo de guía en el que destaca los hechos más relevantes en cada disciplina y a sus autores.

"Válvulas de escape"

El crítico cultural destaca que la modernidad cultural en Andalucía entró por cuatro lugares alejados físicamente entre sí pero con un mismo aglutinante, la entrada de aire extranjero por los agujeros que dejó abiertos la dictadura, a los que él llama "válvulas de escape". Así, los principales focos de entrada de la modernidad fueron la Costa del Sol, con el turismo internacional; Gibraltar, donde hasta el año 69 no había verja y se juntaban ingleses y andaluces; las bases militares de Morón y Rota, de donde sale la música que se está escuchando en Estados Unidos y pasa a oírse en los pubs y discotecas andaluces cuando los soldados salían de permiso; y Almería, que se convierte en un gran plató de cine donde se ruedan las películas más taquilleras del cine internacional del momento. Esa entrada de aire extranjero mezclado con la cultura popular andaluza da lugar a una “infección cultural” o una “modernidad bastarda” que ha llevado a muchos a pensar que no era cultura andaluza porque no lleva el sello de la pureza. “Todavía se insiste en que lo que no es puro no es cultura andaluza”, se lamenta Matute.

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