Si nos referimos a Rubén Alonso, Daniel Cuberta, Camilo Bosso, Daniel Gómez y el conocido ilustrador Miguel Brieva, probablemente sepa que nos referimos a una de las bandas andaluzas de mayor originalidad y talento. Si no los conoce, hoy le presentamos a Las Buenas Noches. Alejándonos de los continuos debates sobre la idiosincrasia de las bandas de nuestra comunidad, que no sirven sino para ensalzar dos o tres atributos con los que clasificar la experiencia musical, permítanos considerar, al menos el día de hoy, al rock andaluz como una expresión de nuestra tierra y nuestra cultura. Sin embargo, Las Buenas Noches tampoco es una banda de rock al uso. Y cualquier tipo de categoría parece no sentarle demasiado bien. Digamos que Las Buenas Noches sería una banda cercana al folk, a medio camino del pop y la inspiración barroca, con una lectura de la escena musical que desborda originalidad por los cuatro costados. Además, su forma de manejar sus creaciones artísticas, alejadas de cualquier comercialidad, destaca por su disponibilidad digital en la web de la banda, posibilitando su descarga gratuita, así como una contribución voluntaria si se desea. Parece que estos sevillanos saben a lo que vienen. Con tres discos publicados y un buen número de conciertos por toda España, la banda ha ido recibiendo la admiración de una gran parte de la crítica especializada que ve en ellos una esperanza en el desarrollo del panorama indie nacional anquilosado en los acordes de Radiohead y el estilo de Thom Yorke. Aunque si bien es cierto que en los últimos años han surgido una serie de bandas que parecen dar una respuesta a la aparente inmovilidad de nuestra escena musical (Pony Bravo, Los Punsetes, Fiera…) sería justo reconocer la originalidad y el riesgo de la propuesta de Brieva que sobresale como un proyecto íntimo y diferente al resto. Su primer disco Aventuras Domésticas (2008) se adelanta como un western folklórico. De profunda inspiración en el blues-folk americano parece erigirse como un preludio de los sonidos que nos ofrecerá la banda. Un disco pausado, bien producido y con canciones memorables: Todas las escopetas, El dios insecto… Un álbum cargado de profunda verdad.

Un aspecto a destacar de Las Buenas Noches es su innegable calidad en la producción (casi diríamos sobreproducción) que se refleja no sólo en sus canciones de complejos arreglos sino en la calidad del producto propiamente artístico, y es que Brieva suele acompañar cada uno de los álbumes de la banda con una historia gráfica genuinamente personal, dando profundidad y contundencia a la obra. Su segundo disco, probablemente el más completo, Un mal Día (Lo tiene cualquiera) (2011), alcanza mayor sobriedad. Parece adquirir un mayor sentido. Las canciones son interdependientes y en general el disco resulta, en nuestra opinión, más comprensible y redondo. Sin duda, uno de los mejores álbumes conceptuales de los últimos años en nuestro país.

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