Ha comenzado el curso en la calle Caballeros. El jueves, Josefa Parra, Marta López Vilar, Isabel Bono y Carmen Camacho, presentaron una antología que ofrece los poemas de veintinueve poetas actuales. El título del libro, (Tras)lúcidas, lo dice todo: poetas inteligentes que están ahora mismo creando, luego existen, pero que corren el riesgo de convertirse en invisibles para una sociedad, la nuestra, que sigue siendo machista, incluso en el ámbito de la cultura. Un collage de fotografías de José Ramón García las hizo visibles en la sala: Esperanza López Parada, Aurora Luque, Susanna Rafart, Miren Agur Meabe, Rosana Acquaroni, Isabel Bono, Guadalupe Grande, Josefa Parra, Ada Salas, Cristina Morano, Nuria Ruiz de Viñaspre, Yaiza Martínez, Esther Muntañola, Begonya Pozo, Miriam Reyes, Olga Novo, Carmen Camacho, Ariadna G. García,  Carmen Garrido, Leire Bilbao, Sandra Santana, Vanessa Pérez-Sauquillo, Erika Martínez, Esther Giménez, Lucía de Fraga, Laia López Manrique, Sofía Castañón, Lola Nieto y Martha Asunción Alonso. Marta López Vilar, antóloga, resaltó que se trata de un libro de poesía, esa fue su intención al estructurar el texto. ¿Por qué esta antología? Una necesidad, una triste necesidad. En pleno siglo XXI, cuando parece que habíamos dejado atrás muchos prejuicios, aclaró, resulta extraño que tengamos que estar reivindicando la existencia de poesía escrita por mujeres. No le gusta tildarla de poesía femenina: “Es poesía, anecdóticamente escrita por mujeres. Pero esa anécdota parece que la sociedad no la tiene muy asimilada. Por eso no queda más remedio que reivindicar la existencia de grandes voces, a las que esa sociedad ha dado la espalda”. Y es un libro de poesía contemporánea. Las autoras han nacido entre 1962 y 1986. Pero no se trata de un canon. Le gustaría que esta obra fuera “una primera puerta, una primera estancia para poder empezar a conocer a grandes poetas. Porque es un homenaje, una reivindicación de todas esas mujeres que, por las circunstancias de su género, han estado obligadas al silencio”. El título Traslúcidas fue propuesto por una de las escritoras, Rosana Acquaroni. La traslucidez implica invisibilidad, no inexistencia, aclaró. Los cuerpos traslúcidos dejan atravesar la luz, pero existen. Son casi fantasmas, presencias que no están ni en un sitio ni en otro. Pero están. La lucidez hace referencia a la clarividencia, a la inteligencia. Le gustaría que fuera un libro de conciencia. Recordó que, como filóloga, en la carrera sólo tuvo que estudiar a cuatro mujeres. En cinco años de carrera, cuatro mujeres. Y además, de una manera marginal. Todas fueron estigmatizadas para que tuvieran visibilidad. Puso el ejemplo de Teresa de Ávila, que se la conoce por su relación con la religión… Los mecanismos de exclusión afectaron también al siglo XX: “Si pensamos en las generaciones del 27 o del 50 no se nos viene a la mente ninguna mujer... ¿No existieron? Claro que las hubo. Y escribían una gran poesía. Pero tuvieron que lidiar con dos facetas, la de escritor, que ya era dura en sí misma en aquellos años, y además su faceta de mujer. Mujer de… o el anonimato más absoluto. María Teresa León es un ejemplo sangrante, una de las mejores voces del 27, oculta tras la sombra de Rafael Alberti. Tantas y tantas mujeres…” En el prólogo hace un recorrido por todas estas injusticias literarias. A partir de los ochenta se empezó a recuperarlas, es cierto, pero la situación no está normalizada todavía. Se trata rescatar la buena poesía, con independencia del género, insistió Marta. Ese es el trabajo de normalización que aún es necesario realizar, sobre todo en la educación. (Tras)lúcidas es un libro poliédrico que pretende recoger la diversidad de voces de la actualidad, heterogéneo, mujeres con diferentes estilos, técnicas y sensibilidades. Incluye poesía escrita en gallego, euskera y catalán, con traducción al lado. Es un libro abierto que el lector debe completar acudiendo a las librerías. La selección de las escritoras se ha basado en dos criterios: nacidas a partir de los 60 y que aportaran poemas inéditos. El libro contiene una breve nota sobre la trayectoria literaria de cada una de las poetas. Isabel Bono, Carmen Camacho y Josefa Parra, que forman parte de esta antología, leyeron una muestra de sus poemas. También recitaron, junto con Marta López Vilar, versos de algunas de las escritoras incluidas en el libro. En los recitales, en los centros educativos, dijo Isabel Bono, el público es mayoritariamente femenino. Pero luego, en las antologías generales, en las instituciones, las mujeres son una minoría… ¿Qué ha ocurrido por el camino para volvernos traslúcidas? Las antologías no están de moda, recalcó, sino que son un acto de justicia. Llevamos demasiado tiempo ignorando el trabajo creativo de las mujeres. Carmen Camacho, citando a Erika Martínez, nos explicó que quizás las mujeres lean más porque dudan más: “Abogo por la liberación de la mujer, la liberación del concepto de mujer que nos han asignado a lo largo de la historia…” Un poema de Isabel Bono (Málaga, 1964):

LA VENGANZA ES UN CERCO DE BARRO

mira envejecen los vivos con sus zapatos nuevos envejecen las manos de sus hijos también nuevas como las tuyas, recorriendo mi cara cada noche después de la primera noche

después tus manos nunca más como los vivos que mueren como sus hijos que también mueren

hasta los árboles mueren porque no saben ser nómadas como tus manos

cortaron los árboles, queda una palmera las piedras no parecen las mismas

si rezara rezaría por ti por los vivos por las manos de sus hijos por todos los árboles

Sobre el autor:

Juan Carlos González

Filósofo. 

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