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#CarteleraSur Crítica de la película 'La Librería', de Isabel Coixet.

LA LIBRERÍA (The Bookshop) ( Gran Bretaña, España, Alemania. 2017). Dirección: Isabel Coixet. Guion: Isabel Coixet (adaptación de la novela de Penelope Fitzgerald) Fotografía: Jean Claude Larrieu. Música: Alfonso de Vilallonga. Reparto: Emily Mortimer, Patricia Clarkson, Bill Nighy, Honor Kneafsey, James Lance, Harvey Bennett…

Cuenta Isabel Coixet que al leer la novela de Penelope Fitzgerald, La Librería, sintió que la historia hablaba de ella misma. La directora se veía reflejada en su personaje principal, Florence Green, la viuda que cumple el sueño de abrir una librería en un lugar apartado del ruido de la gran ciudad. Se identifica con la ingenuidad de Florence, quien no ve la mezquindad de las personas que la rodean, y con su pasión por la lectura, su refugio. La crisis política en su tierra, Cataluña, también ha revelado otra cualidad que comparte con la librera de Hardborough, su valor para enfrentarse al grupo, su voluntad de no ceder al gregarismo aun a riesgo de ser expulsada de la comunidad.

Las pequeñas comunidades cerradas, aisladas, son una constante en sus películas, donde mujeres de maneras suaves pero decididas y hombres vulnerables esgrimen las razones de su drama interior. No es su cine propenso a lo jocoso, a la comedia, pero tampoco a la sobreactuación melodramática. A la manera de las heroínas de Jane Austen, los personajes de Coixet se expresan con pequeños gestos sentimentales. La Libreria parte de estos supuestos, la contención gestual, la cotidianeidad que esconde una corriente subterránea de sentimientos.

Las caminatas solitarias de Florence (Emily Mortimer) por las tranquilas calles de Hardborough, su contemplación del mar, nos ilustran sin palabras sobre su sensación de no ser admitida por la comunidad. Las miradas ceñudas de los vecinos tras los visillos de las ventanas son ejemplos de cómo exteriorizar sutilmente su falta de empatía hacia la forastera que cree saber hacer las cosas mejor que ellos.La Librería es una historia sobre el valor de alzar una voz discordante, de pensar por uno mismo y en voz alta, pero también pretende ser una reivindicación del papel de la literatura como refugio. Isabel Coixet parece querer decirnos que los libros nos permiten habitar un mundo propio, vivir otras vidas. Los libros pueden ser mejores compañeros que algunas personas; pueden incluso ser la argamasa de una relación afectiva, lo que la sustenta.

Hay un homenaje explícito a autores como Nabokov o Ray Bradbury y otros menos conocidos. En definitiva, La Librería es una declaración de amor a la lectura. Lo es hasta el punto de olvidar un poco la historia que cuenta. Los espectadores-lectores se verán retratados en el personaje de Florence yéndose a dormir con un libro; imaginando con ella cómo la locura del profesor Humbert por Lolita le enfrenta a las convenciones sociales y le arrastra a la indignidad. Sin embargo, este carácter metaliterario resta vitalidad a La Librería (película). La historia que cuenta resulta algo liviana.

La propia Florence y del Sr. Brundish (Bill Nighy), otro letraherido, son los personajes más memorables. Emily Mortimer y Bill Nighy hacen un trabajo sensible y en algunas escenas emocionante. Patricia Clarkson, en el papel de la influyente y acaudalada Violet Gamart, subraya lo mezquino de su personaje. Como en cualquier producción británica nadie se desmelena y predominan las formas y la buena educación. 

A pesar del buen trabajo de los actores y la cuidada fotografía, un guion sin sorpresas y de baja tensión dramática hacen que la película resulte algo sosa; le falta picante y le sobra amor a los libros. Isabel Coixet es una cineasta con una voz propia, eso es innegable. La Librería comparte muchas cosas con Cosas que nunca te dije (1996), Mi vida sin mí (2003) o La vida secreta de las palabras (2004) pero a diferencia de éstas parece menos fresca y más lastrada por su mensaje. Isabel Coixet, como Florence Green, es valiente para ser ella misma, sin aspavientos. Los libros son su patria, aunque los vientos soplen en otra dirección.

Sobre el autor:

claudia

Claudia González Romero

Periodista.

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