"La danza ha sido la excusa perfecta para tratar la representación del cuerpo en un espacio"

El pintor Juan Carmona Vargas expone en los Claustros de Santo Domingo la muestra 'Del tiempo y la danza', que se puede visitar hasta el 15 de marzo

Juan Carmona Vargas, junto a uno de sus cuadros en los Claustros. FOTO: MANU GARCÍA
Juan Carmona Vargas, junto a uno de sus cuadros en los Claustros. FOTO: MANU GARCÍA

Juan Carmona Vargas (Jerez, 1965) es pintor por vocación, y gitano por nacimiento, por lo que “aun rindiendo culto a la tradición”, termina haciendo lo que le “viene en gana”. Se considera “un profundo admirador de la pintura de inspiración china, que con mucho esfuerzo intenta desprenderse de lo superfluo y que considera la realidad no más que la vana visión de un mundo flotante e ilusorio”. Es un pintor que valora lo “poético”, dice, “como la única y verdadera llave con la que transitar por ese misterio que el hombre siente ante la naturaleza”. Así ha dado forma a la exposición Del tiempo y la danza, que se puede visitar en la Sala de Profundis de los Claustros de Santo Domingo de Jerez hasta el próximo 15 de marzo (de martes a viernes de 10:30 a 13:30 y de 18:00 a 21:00 horas) y los sábados y domingos por la mañana.

¿Qué ofrece en 'Del tiempo y la danza'?

Pinturas que son mi interpretación de la fotografía escénica, de Luis Castilla o Javier Fergo, las cuales a su vez captan un instante álgido y especial de espectáculos de danza contemporánea. Aquí no se encontrará la pasión por la belleza del cuerpo humano de la tradición griega, sino que centra la atención en el espacio, en este caso el espacio escénico, en ese fondo donde un mundo puede surgir gracias al vacío. Aquí los bailarines son sombras que vienen de esa parte secreta de nosotros mismos que la obra de arte ayuda a descubrir. Aparecen obras donde se puede identificar o no, a Rocío Molina, Israel Galván, María Cabeza de Vaca, Raquel Madrid, Janet Novas, Anna Jonsson, Yinka Esi Graves o Manuela Nogales entre otros. Después de muchos años, más de 30 o 40, he vuelto a pintar en la casa de una gitana vecina de Lola Flores, mi madre.

Después de muchos años, más de 30 o 40, he vuelto a pintar en la casa de una gitana vecina de Lola Flores, mi madre"

¿Qué es para usted la danza?

La danza ha sido la excusa perfecta para volver a tratar la representación del cuerpo en un espacio. Una forma de abandonar momentáneamente el paisaje para enfrentarme de nuevo al reto que siempre supone el cuerpo y su expresión. Las imágenes del Mes de Danza de Sevilla me ofrecieron la oportunidad ideal para evitar caer en un amaneramiento que detesto. Yo veo que la danza todavía posee ese poder ancestral y ritual donde los participantes, poseídos como las marionetas, parecen tener otro nivel y otro estado de conciencia. Son figuras, damas radiantes y alucinadas, bailarines casi incorpóreos que me han pedido acercarme a ellos y sus creaciones, y mirarlos cara a cara. La danza es un cuerpo que se mueve en un espacio y en un tiempo definido. Lo que he pretendido realmente es llevar, a quien las contemple, más allá de los bailarines y sus espectáculos, hacia el palpitar de la línea, el aliento de la mancha, el temblor del mismo papel. Porque he descubierto que la danza solo se deja pintar mediante la representación de su aliento.

El pintor Juan Carmona, durante la presentación de la exposición, con el teniente de alcaldesa Francisco Camas al fondo. FOTO: MANU GARCÍA

¿Cuándo da por acabado un cuadro?

Hay que andar mucho a ciegas para poder ver… y si esto ocurre, siento dentro de mí un gran silencio. Ese gran silencio es el que se produce cuando la pintura logra callar el ruido interior que hay dentro de nosotros, ese ruido del mundo que no nos deja escuchar el verdadero silencio, ver el vacío, estar cara a cara con el misterio de donde parte toda creación, incluida la misma vida. Y esto solo la intuición sabe decírmelo. Por otro lado la pintura en sí puede callar, gritar o lo que sea, pero para mí eso no es más que una cuestión de estilo.

¿Qué entraña más complejidad: un paisaje (su especialidad) o una imagen en movimiento?

Si hablamos de complejidad yo pondría el foco en otro lado, en el otro lado. En ese nuevo nacimiento que se produce cuando alguien contemplando la obra consigue darle su verdadero sentido. Eso sí que es milagroso. La comprensión, que no el entendimiento, es la única puerta que puede conducir al espectador al corazón de la obra artística. Pero eso es muy difícil porque es una revelación que como un relámpago le dejaría desnudo.

¿Qué le inspira a la hora de pintar?

La vida entera, toda ella. Pero si nos ceñimos a esta exposición que aquí nos trae, tengo que confesar que una de las cosas que me parecían más inspiradoras de la danza contemporánea es su marcado carácter heterodoxo. Yo que no creo en las doctrinas ni en los dogmas, sino en el factor enriquecedor, dinamizador y renovador del arte por su valor constructivo, considero que la ortodoxia, incluso disfrazada de verdad, pierde su verdadera esencia, que por otro lado no es otra que la duda y sus interrogantes. Interrogantes que yo he encontrado no solo en los espectáculos de María Cabeza de Vaca o Manuela Nogales, sino también en un Israel Galván o una Rocío Molina.

Una de las cosas que me parecían más inspiradoras de la danza contemporánea es su marcado carácter heterodoxo. Yo no creo en las doctrinas ni en los dogmas, sino en el factor enriquecedor, dinamizador y renovador del arte"

¿Pinta más el cerebro, la vista o la mano?

De la contemplación es de donde parte todo mi proceso creativo. A través de esa especie de meditación carnal, me encuentro libre para crear y, a la vez, estrechamente unido a lo que quiero crear. Solo así puedo abrir la puerta de ese misterio que sin desvelarlo, pretendo presentar a los demás. Pero tampoco es que sea el alma la que pinte, no, el alma se dedica a otros menesteres, la función del alma es ser (el alma es la esencia del ser) no hacer, el alma no labora sino que ora. Se pinta con la mirada de la carne mientras el alma agazapada espera y nos guía. Más bien diría que quien pinta es la mirada, la de la carne (la pintura es un arte muy “carnal”) en contemplación activa y movida por el amor. Por otro lado, la técnica es solo un soporte, como la mano, que una vez que se asimila lo mejor que hacemos es olvidarla. Solo así saldrá de forma natural y sin forzarse, un uso adecuado de ella.

¿Se puede vivir de la pintura en una ciudad como Jerez y en una provincia como Cádiz?

Según dice unas de las vacas sagradas de la pintura en este país “hoy resulta prácticamente imposible vivir del arte en España”, pues si lo dice uno que ha recibido el Premio Nacional de las Artes Plásticas y el Premio Velázquez, que expone donde quiere y cuando quiere... qué te puedo decir yo. También habría que aclarar lo que cada uno entiende por vivir de la pintura. Yo, la verdad, que nunca conseguí que un galerista, como a este señor que tanto se queja, me subvencionara durante 15 años a pesar de no venderle ni un cuadro, yo más bien he tardado 40 años en que un galerista me vendiera dos o tres. Hace un tiempo, no mucho, tenías que ser un “artista del hambre”, ahora lo tienes que ser del marketing, tener recursos económicos y/o familiares para pagar por exponer y en definitiva conseguir ser “un alguien”. Sí, pagar por exponer, es el nuevo fraude. ¡Niños no lo hagáis nunca! Hoy, los que exponemos, porque no tenemos más remedio (y muy agradecido, por cierto) en el circuito cultural local trabajamos gratis, sin tan siquiera cubrir los más mínimos gastos de producción.

¿De dónde le viene su pasión por la pintura?

Pues no tengo ni idea, la verdad. Eso es un misterio. Pero sí es cierto que es una pasión gracias a la cual mi vida se ha desarrollado con una cierta vertebración de la que, de otra forma, hubiera carecido. Desde que tengo uso de razón escucho una llamada, que no he podido nunca ignorar, aunque a veces lo he intentado, te lo confieso. Recuerdo que era un pueblo de esquimales el primer dibujo que tengo conciencia de haber pintado, aun siendo muy niño. Ahí ya estaba esa voz enseñándome que el blanco del papel podría ser... nieve, “concibe este blanco como un color a la vez que un espacio donde realizar tus garabatos”, se me susurró. Yo entiendo que el mismo papel con su blancura es la revelación de donde parte todo, como ese vacío de donde parte toda creación, de donde partió todo el universo. De ahí ha nacido siempre mi inspiración. Así que ya entonces era pintor, aunque no supiera nada de pintura. Porque ya entonces, detrás mía, a ese “algo” le había dado por guiarme y orientarme, y aun sigue, enseñándome la vida toda.

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