El monumento en homenaje a Pedro Romero Baro fue inaugurado el 9 de agosto de 2013. Se ubica en la plazoleta que se encuentra en la calle Teniente Andújar, a la salida derecha de la escalera que da acceso a la Plaza de la Merced, a la que está orientado.
La erección del monumento fue patrocinada por la Asociación de Vecinos Las Tres Torres del barrio de Santa María, donde nació y vivió el autor. Además, fue sufragado con los beneficios de una velada carnavalesca en la que participaron varias agrupaciones de carnaval y el apoyo institucional del Ayuntamiento, presidido por Teófila Martínez.
Pedro Romero Baro (Cádiz, 25 de julio de 1938 – San Fernando, 10 de marzo de 2013) fue un destacado autor carnavalesco, especialmente reconocido por su trayectoria en la modalidad de comparsas, aunque también fue autor de alguna chirigota y coro.
Su andadura en la fiesta comenzó en 1967 con la comparsa Los Maniseros. A lo largo de su carrera, Pedro Romero protagonizó una evolución fundamental: dejó de ser un autor de las antiguas Fiestas Típicas para convertirse en un autor de Carnaval en el sentido más puro.
A través de sus letras, comenzó a analizar la sociedad y a ejercer la crítica sin la censura que antes le impedía expresar sus pensamientos. Durante los años 70, desempeñó un papel crucial en los carnavales de la época de la Transición.
Las letras de las coplas de Pedro Romero son recordadas por ser de las primeras en incluir mensajes políticos sin tabúes, rompiendo moldes en una época donde complementaba la agudeza crítica con una gran sensibilidad artística, aspecto que le llevará a ser considerado como “el poeta del carnaval”.
Dentro de ese extenso legado, destaca especialmente el popurrí de la comparsa Nuestra Andalucía (1977), considerada una de sus obras más memorables. En 2009, realizó su última participación en el concurso oficial, con la comparsa de los Gitanos de El Puerto en La tribu del compás.
Su talento y aportación a la fiesta fueron reconocidos en múltiples ocasiones: en 1978, recibió el Antifaz de Oro. En 1982: Fue el pregonero del Carnaval de Cádiz, marcando un hito al ser el primer autor de agrupaciones en ejercer como tal.
Ya en 1970, propuso la creación de la Casa del Comparsista o Museo del Carnaval. Desde 2014, Pedro Romero cuenta con una estrella en el Paseo de la Fama del Carnaval, consolidando su lugar como una figura imprescindible para entender la libertad de expresión en las coplas gaditanas.
Respecto a la Casa del Carnaval planteó: "Una identidad única y soberana autorizada y legalizada que defendiese todos los asuntos relacionados con el mundo del Carnaval, sus necesidades y anhelos… Una casa para que los más jóvenes aprendiesen su cultura carnavalesca y desde muy pequeños tuviesen a su vera autores y directores que les enseñaran y dirigieran por las sendas de las coplas, amando y defendiendo lo suyo…".
El Monumento a Pedro Romero es un busto conmemorativo de bronce fundido y patinado de 55 cm de alto por 42 cm de ancho y 26 cm de fondo. Su composición es frontal y simétrica; representa la cabeza, el cuello y parte del torso, aunque este último solo de manera frontal.
El escultor utilizó como modelo fotografías del homenajeado, a quien representa en su madurez. Viste una chaqueta de solapa sobre una camiseta y luce un collar de cuentas sencillo; esta obra evoca su imagen cotidiana y real en sus últimos años.
Tal como sus vecinos lo recordaban, caminando por las calles del barrio; esto a la vez le otorga un aire contemporáneo y bohemio, alejado tanto del cliché de lo carnavalesco como del rigor institucional propio de los personajes ilustres.
El busto es obra de José Antonio Barberá Briones. En su producción artística, el realismo es fundamental; sus retratos trascienden la descripción física para mostrar la psicología del personaje. A través de esa profundidad personal, comprendemos tanto al individuo como a su contexto.
La textura del busto es pulida y lisa. El largo y abundante cabello, que cubre tanto las orejas como la parte posterior del cuello, está tratado a base de abundantes líneas, aunque poco profundas; de esta forma, carece de claroscuros y capta la textura del pelo, así como su peinado habitual, con la raya en medio.
Destaca en el rostro de Pedro Romero una expresión amable, serena y una ligera sonrisa que transmite, a la vez, cercanía y sabiduría. Los detalles de las arrugas de expresión alrededor de los ojos y la frente están muy bien definidos. Su mirada, dirigida al frente, aporta cierta atemporalidad al conjunto.
El busto de Pedro Romero se erige sobre un pedestal troncopiramidal de 135 cm de alto y de 45 x 35 cm en el lado superior, aplacado en piedra ostionera. Este material lo integra en la fisonomía del entorno, mientras que su altura lo sitúa y acerca al paseante.
En el frontal del mismo se ha colocado una placa conmemorativa de acero rectangular e incrustada en el aplacado, con la leyenda en versales. En ella, además del homenajeado y su cronología, se incluyen unos versos del autor dedicados a Cádiz y se menciona a las entidades y grupos participantes en el homenaje.
En la parte posterior hay otra placa con la letra del pasodoble escrito por Pedro Romero: Nuestro poeta, de la comparsa Los maniseros cubanos (1967), que obtuvo el primer premio. En él alaba al barrio de Santa María; la placa fue donada por la Peña Original Paco Alba.
Ambas placas fueron ejecutadas por la empresa ART-GRAB, las placas de producción industrial son rectangulares de 30x20 cm. Desde su privilegiada atalaya, el poeta contempla por siempre el Centro Municipal del Flamenco y la silueta de la iglesia de Nuestra Señora de la Merced.
