Si ha visto la televisión en los últimos días del año (o ha abierto su plataforma de streaming de confianza) se habrá encontrado con reposiciones de Harry Potter, Las Crónicas de Narnia, El Señor de los Anillos… y toda clase de películas fantásticas que por algún motivo, acompañan excelentemente al género navideño. Y es que en la cuenta final para comenzar el año nuevo, la magia nos convence más y estamos más dispuestos a dejarnos arrastrar a aventuras épicas para acabar con el mal en el mundo.
En estas fechas, tuvimos la enorme suerte de que los personajes de La Historia Interminable (¡sí! ellos, de verdad) visitasen la ciudad de Sevilla, devolviéndole a la capital andaluza las ganas de soñar tras un año difícil, en todos los sentidos de la palabra. Para el que no lo recuerde, La Historia Interminable fue aquella película de los ochenta con un dragón blanco enorme y unos efectos especiales que maravillaron a la población, fácilmente reconocible por su tema principal The NeverEnding Story. La película sólo recogía la primera mitad de la novela de Michael Ende (del mismo nombre) y más tarde se convirtió en parte de una trilogía que no consiguió el mismo éxito que su primera entrega.
Las calles de la ciudad se vistieron acorde al mundo de La Historia Interminable y entre el despliegue de luces navideñas, encontramos carteles y publicidad de la obra musical que llegó el 19 de diciembre y se marchó el pasado 4 de enero. Cualquier ciudadano que haya paseado recientemente por las calles de Sevilla puede afirmar que se ha encontrado cara a cara con carteles, autobuses, marquesinas del musical, y el que no lo afirme no ha prestado atención.
Con más de 30.000 espectadores, el musical marcha airoso tras un éxito rotundo demostrando que el talento andaluz es merecedor de este reconocimiento y permitiendo a Sevilla soñar con un teatro musical de calidad made in Andalucía.
El 27 de diciembre nos sumergimos en Fantasia, la tierra donde tiene lugar la aventura que lee Bastian Baltasar Bux, nuestro protagonista, y situada en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla (conocido también como Fibes). Los últimos días en Sevilla había llovido y esa misma jornada la ciudad también se mojó, lo que hizo que la llegada al teatro fuese aún más esperada y reconfortante. Nada más cruzar la puerta, Fújur, el gran dragón blanco de la suerte, recibía a los espectadores de aquella tarde, que hacían cola en un pasaje azul con un medallón de dos serpientes entrelazadas que se muerden la cola respectivamente (el Áuryn) con una pequeña inscripción debajo: ‘Haz lo que quieras’.
Se podía palpar la emoción e ilusión en el recibidor del Fibes, con niños correteando de un lado a otro para probar las diferentes estaciones interactivas de los personajes del musical, y con adultos haciéndose fotos en cada esquina decorada de la sala y comprando merchandising de la obra. No hay punto de comparación con lo último que trajo la compañía beon. Entertainment, en la primera parada de su gira con El médico, el musical, compuesto también por Iván Macías (compositor de La Historia Interminable).
En aquella ocasión, en marzo del mismo 2025, en este mismo recibidor, solo había un pequeño photocall con el título del musical escrito en grande, y esta vez parece que no han escatimado en gastos para marcar una gran diferencia. Lo han traído todo: la publicidad abunda en las calles, los animatrónicos prometen una experiencia impactante, la escenografía y vestuario reluce... Parece que tenemos en nuestras manos un espectáculo de calidad profesional capaz de hacerle competencia al resto de ciudades españolas como Madrid y Barcelona, que han logrado colocarse como potencias del teatro musical en los últimos años. Y eso a Sevilla le gusta.
Al acercarse la hora de la función, accedemos al teatro. En el escenario nos deslumbra una imagen espectacular: El Áuryn, gigante, con la frase ‘Haz lo que quieras’ brillando sobre él y un arco de embocadura espectacular, como no recuerdo haber visto para ningún musical reciente en la ciudad. Aquí hay mucho trabajo y se ha cuidado hasta el mínimo detalle. Y tras unos pocos minutos, comienza la magia.
El musical nos transporta a la librería de Koreander (Fernando Baez), un viejo de pelo y barba blancos con mal humor que resulta simpático a la vista. En este primer número hay un despliegue de baile que tiene al público enganchado en un segundo. Tras este, da comienzo (esta vez sí) La Historia Interminable. Bastian Baltasar (interpretado por Victoria Van Den Broeck) se cuela en la librería del viejo huyendo de sus acosadores escolares y tras su primer encuentro con el librero roba el libro que éste estaba leyendo, siendo nada más y nada menos que el libro de La Historia Interminable. Bastian escapa corriendo y se cuela en el desván de su escuela (donde no suele acudir nadie) y una vez en calma, abre el libro.
Cambia la iluminación y de repente somos transportados al Reino de Fantasia, que nos recibe con criaturas bastante variopintas e impresionantes como el Comerrocas o el caracol de carreras. La animatrónica es espectacular y es el primer musical en España que se atreve a utilizarla en escena. Está muy bien elegido su uso ya que recuerda a los efectos originales de la película y el efecto que provoca en el público es una inmersión instantánea. La emoción y felicidad dura poco ya que somos recibidos con malas noticias: la Emperatriz Infantil (gobernadora del reino) se muere debido a “la Nada”, una fuerza destructiva que amenaza con robar la vida de la emperatriz y acabar con el reino. Noelia Rincón, quien la interpreta, canta para contarnos su preocupación con una voz angelical que deja un gran impacto en la gente. Hay un cambio en el ambiente y con su canción, sabemos que el viaje será complicado pero es la única oportunidad para salvar al reino y todos sus habitantes. Solo un guerrero valiente puede encontrar la cura para la enfermedad de la emperatriz, Atreyu, de la tribu de los pieles verdes.
Despliegue mágico
El despliegue de la obra es magia total, números de baile muy llamativos (aunque en algunos puntos un poco descoordinado), una escenografía bestial, unas voces espectaculares… El número de claqué es lo mejor de todo el musical, Ygramul el múltiple (Luis Morón) y sus copias consiguieron tener a la audiencia en la palma de sus manos (o sus pies) durante toda su canción. La actuación de Morla (Irene Pozo), la gran tortuga gigante, tampoco se queda atrás. En toda la escena la actriz interpreta a un ser de dos personalidades opuestas, y lo hace tan bien que cuesta creerse que es una sola persona la que está creando este efecto. Como única puntilla que su personalidad divertida fuese la que tenía acento andaluz marcado no se traduce bien en un público casi al completo sevillano, pero es tan efímero que no te da tiempo a ahondar en esa sensación cuando a los dos minutos nos encontramos en otra escena distinta.
El ritmo de la obra es muy rápido y marcado, ya que en esta versión del guionista Félix Amador también se adapta la segunda parte del libro de Michael Ende. Esto añade más profundidad a la historia, especialmente para el público que solo ha visto la película, pero crea un poco de confusión en el segundo acto porque ocurre todo tan rápido que resulta difícil de captar.
En esta segunda parte, el que para mí fue el número favorito de la tarde fue el dueto de amistad entre Atreyu y Bastian, acompañado de la voz de la Emperatriz Infantil. Este momento dejó al Fibes temblando de emoción con sus tres pequeñas pero a la vez grandes voces. Ni que decir tiene que destacar los efectos de la obra nunca será suficiente, ya que hay números con fuego, agua, un espejo mágico, el dragón volador… Cuando llegaron los saludos de los actores, el público no cabía en sí. La Historia Interminable dirigida por Federico Barrios Fierro ha sido completamente un éxito y una prueba más de que un equipo mayoritariamente andaluz puede hacer barbaridades como esta.
Y todo esto ha sido posible gracias a Dario Regattieri, productor de la obra y CEO de beon. Entertainment que no ha parado de apostar por un teatro musical original aquí en España y más en concreto en Andalucía. Con sede en Mairena del Aljarafe tienen también una rama internacional, beon. Worldwide. que está consiguiendo una gran popularidad gracias a sus espectáculos. Traer la producción de La Historia Interminable no es lo único que han hecho para apostar por el musical andaluz, ya que entre sus próximos proyectos está el Teatro Jerezano (antiguo Cine Jerezano) que están rehabilitando para llevar musicales a la provincia de Cádiz y zonas limítrofes.
Como este productor suizo-alemán ha demostrado ser imparable (en la última función de La Historia Interminable en Sevilla, ¡salió a escena!) creemos que sus sueños, "Convertir España en el tercer país de referencia para los musicales", se harán realidad. Y esto es gracias a producciones originales como este dedicado a la gran obra de Ende, que nos hace soñar con un teatro de calidad andaluz al alcance de todos, así que ¡preparaos mundo, que allá vamos!
