La tercera jornada del Festival Flamenco de Nimes en 2026 ofrecía una programación apta para todos públicos. Los aficionados tanto a lo más como a lo menos jondo pudieron disfrutar de una sesión donde el baile y el toque flamenco eran los indudables protagonistas, con Las Parcas de Paula Comitre, Florencia Oz y Carmen Angulo, por un lado, y, por el otro, el concierto de guitarra de José Fernández Torres Tomatito.
Una tercera jornada con la que la muestra cruzaba el ecuador desde bien temprano con la conferencia impartida por José María Velázquez-Gaztelu en la que se exponía la llegada del pueblo gitano a España a través de la colección Rito y geografía del cante como actividad paralela.
Con ilustraciones audiovisuales extraídas de esta importante serie documental, de la mano del escritor, poeta y periodista arcense los asistentes a la conferencia tuvieron un pormenorizado acercamiento a los orígenes del flamenco y la influencia que tuvo para su creación la comunidad gitana asentada en Andalucía desde el siglo XV.

Una tríada de jóvenes creativas flamencas
Dentro de las propuestas escénicas de la jornada, la Sala Odeón acogía a primera hora de la tarde una de las propuestas más esperadas del Festival Flamenco de Nimes 2026: el espectáculo Parcas. La voz, el ojo, la carne de Paula Comitre, Florencia Oz y Carmen Ángulo.
Una propuesta que nace de una tríada de jóvenes creativas cuyo vínculo dancístico se hunde en sus propios orígenes profesionales — bajo el amparo de Rafaela Carrasco, tanto en su compañía como en el Ballet Flamenco de Andalucía— cuyos caminos vuelve a unirse y a necesitarse.

Juntas, pero no revueltas, desde la horizontalidad y sin estar ninguna por encima de la otra, se apoyan en la magnífica y camaleónica voz de Rocío Luna — Lámpara Minera de 2023 en La Unión— para reflexionar sobre la interconexión de los ciclos de la vida, la juventud, la plenitud y la vejez, iluminando las complejidades y contrastes de la experiencia humana.
El formato íntimo sobre el que se desarrolla el espectáculo invita al espectador a sumergirse en la narrativa de la danza jonda y flamenca, a través de la plasticidad y elegancia de Paula Comitre, la fuerza y la vitalidad de Florencia Oz, así como en la personalidad de Carmen Angulo, quienes no solo celebran ser hacedoras de su propio destino, sino que también han sido capaces de cortar el hilo de los patrones impuestos en pro de su propia libertad.

La música de una vida
La personalidad que imprime José Fernández Torres Tomatito a las primas y bordones de su guitarra es una credencial más que suficiente para disfrutar de su sonido genuino y esencial, cada vez que se tiene la oportunidad de escucharlo en directo.
Da igual cuando y como. Identificable del primer al último acorde. Es historia viva del flamenco. Y es una suerte disfrutarlo sobre los escenarios y, a su vez, trasladar nuestros recuerdos a falsetas y pasajes que nos evocan una época dorada. Junto a José Monge Cruz Camarón de la Isla elevaron lo jondo y lo flamenco a cotas hasta antes poco conocidas.
Ya bien sea a través de sus clásicas alegrías, recordando la balada Two Much que compuso junto a Michel Camilo, que es un clásico de su repertorio, la zambra Moro Tharsis de manos de su hijo o, por supuesto, la evocación a La Leyenda del Tiempo e incluso pasajes del Concierto de Aranjuez y Entre dos aguas entre sus armonías, melodías y compases, lo único cierto y fijo es que en este tiempo disfruta junto a los suyos de lo que más le gusta: la música y el flamenco.
Y eso se nota y se le nota. En la complicidad con el cante de Morenito de Íllora y Kiki Cortiñas, en la percusión con Joni Cortés y, por descontando, junto a su hijo José del Tomate, a quien no solo ha inculcado la pasión por el instrumento de seis cuerdas, sino también la responsabilidad de respetar un género que le ha ofrecido lo mejor que se puede obtener en esta vida: la felicidad.


