IMG_1382-copia
IMG_1382-copia

Nadie quiso perderse la vuelta de Fito & Fitipaldis a la ciudad. El Palacio de Deportes lleno a rebosar disfrutó de dos horas de un espectáculo musical y audiovisual con el que el bilbaíno y su banda presentaron su nuevo disco, que protagoniza buena parte del repertorio. Aunque también hubo tiempo para rememorar otros clásicos de la banda e incluso de la extinta Platero y tú

https://vimeo.com/112620084 Las inmediaciones del Palacio de Deportes se convirtieron en un hervidero de gente desde primera hora de la tarde. Vuelve Fito a la ciudad y la expectación es máxima. La cola llega hasta Chapín y los bares de los alrededores se quedan sin cerveza. Cuando apenas le quedan dos años para los 50, la capacidad de convocatoria de Adolfo Cabrales, de Fito y su banda, sigue intacta. Tras actuar Los Zigarros, los teloneros de esta gira, llega el momento esperado. Puntualidad alemana. El reloj marca las 22:00 horas y comienza el concierto justo a la hora prevista. Fuera luces. El escenario se queda a oscuras por un momento y acto seguido se encienden las tres enormes pantallas colocadas detrás de él. En un rótulo pone: Cementerio de Jerez. En ese momento comienzan a aparecer lápidas con los nombres de los anteriores discos y el tiempo que duraron sus correspondientes giras: A puerta cerrada, Los sueños locos, Lo más lejos a tu ladoPor la boca vive el pezAntes de que cuente diez y el último, que ha salido a la calle hace apenas unas semanas, Huyendo conmigo de mí. Es entonces cuando dos dibujos animados fácilmente reconocibles como Fito y el guitarrista Carlos Raya "salen" de la pantalla y aparecen en el escenario los originales, junto al resto de la banda. Había ganas de volver a tenerlos por aquí. Sólo Jerez y Granada en Andalucía acogerán conciertos de la nueva gira del bilbaíno, y eso se nota. Adolfo Cabrales se acerca al micro, guitarra en mano, y comienza el concierto: Qué pena estar siempre pegado al suelo / El cielo queda demasiado lejos / Tendré que soñar que puedo volar... Con Viene y va empiezan dos horas de espectáculo musical y audiovisual que hicieron las delicias de los presentes. Un público que abarrotó el recinto a pesar de que los precios de las entradas no es que fueran precisamente populares (32 euros en taquilla), pero nadie quería perderse el regreso de Fito a su hábitat natural, los pabellones y recintos de gran aforo, tras una temporada actuando en teatros. El repertorio, como no podía ser de otra manera, incluyó temas de todos sus discos, algunos verdaderos himnos, como Me equivocaría otra vez, Tarde o temprano, Soldadito marinero... Memorable la interpretación de Corazón oxidado, con un final instrumental para enmarcar protagonizado por el guitarrista Carlos Raya y el saxofonista Javier Alzola.
El Palacio de Deportes, lleno hasta la bandera. Foto: Juan Carlos Toro.

Tuvo un especial protagonismo el nuevo disco, ya que interpretaron cinco de sus canciones, la mitad. Aunque los más incondicionales ya se han aprendido las letras, todavía es pronto para que todo el pabellón las cantara al unísono. Un nuevo disco con el sello de Fito, aunque muchos se quejan de que el bilbaíno empieza a acusar síntomas del conocido como síndrome Jarabe de Palo, aquel por el que un grupo cambia la letra un disco tras otro pero repite melodías. Es su seña de identidad. Con ella sigue llenando allá donde va. Si algo va bien, ¿para qué cambiar?, pensará el bilbaíno. Las letras, como acostumbra, de notable para arriba. La primera de las nuevas canciones que se escuchó en el Palacio de Deportes fue Lo que sobra de mí, con un final magnífico: Ahora sé que el cielo no está lejos, nosotros sí / Demasiado tiempo huyendo conmigo de mí... El single, Entre la espada y la pared, el que lleva más tiempo sonando en las radios del país, sí que retumbó con fuerza en el pabellón. Esta sí se la sabía todo el mundo (Las cosas que no pueden ser / Son todas las que he sido yo / Las mezclas no me salen bien / Sexo, drogas, rock & roll). Aunque en esta gira no todo es música, ya que también juega un papel importante el audiovisual. Las pantallas que presiden el escenario no están ahí de adorno. Ni tampoco las situadas a ambos lados, donde se pueden ver a los componentes de la banda durante la actuación. En las que están a sus espaldas se proyectan videoclips o animaciones como la que abrió el concierto e incluso sirven para hacer "un regalo", como dijo el propio Fito, al público jerezano. El viernes estuvieron en Granada y grabaron un saludo para los miles de asistentes en el concierto en Jerez. "Granada, vamos a mandar un saludo a Jerez..." Y en el Palacio de Deportes se hizo lo propio para el público de Valladolid, próximo destino de la gira. Una larga ovación que concluyó con palmas por bulerías. Marca de la casa. Hasta Fito se echó las manos a la cabeza cuando vio la que había liado. La iluminación, con tres juegos de luces en forma de cruz presidiendo el escenario, es otro de los elementos clave del espectáculo. El concierto fue alternando momentos de subidón con canciones más pausadas. Después del naufragio, la última canción del nuevo disco, rompió el ritmo frenético que llevaba el concierto. La balada sirvió al público para tomar aire, aunque quizá sobre en el repertorio. Pero lo compensó con la siguiente: Qué te voy a decir / Si yo acabo de llegar / Si esto es como el marQuien conoce alguna esquina... Con Acabo de llegar "resucitó" el pabellón. Fue el inicio del amago de despedida. Un sí pero no que duró la última media hora. En este intervalo hubo tiempo para rememorar la anterior etapa de Fito, cuando formaba parte de Platero y tú. Fue Alucinante la canción con la que el bilbaíno llegó al corazón de sus seguidores más fieles, los que comenzaron a seguirlo cuando comenzó a despuntar en los años 80: Y es que es tan alucinante que hace días que no duermo / Por si acaso al despertarme veo que todo ha sido un sueño. Cerró al filo de la medianoche con una versión de Nos ocupamos del mar, de Javier Krahe. Un broche final de lujo que fue complementado por unos últimos minutos instrumentales donde se demostró la calidad de una banda que va cambiando de componentes, pero no pierde calidad.

Sobre el autor:

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

… saber más sobre el autor



Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Lo más leído