Nurit Kasztelan, en una imagen de archivo.
Nurit Kasztelan, en una imagen de archivo.

Observar la vida con la perspectiva del tiempo supone asomarnos a un collage de instantes en el que cada uno es una vida propia, todos tuvieron su final y su principio, todos nacen y todos mueren. Así nosotros y así cada uno de nuestros momentos.

Después es el título del poemario de la escritora argentina Nurit Kasztelan publicado en España por Ediciones Liliputienses. Después como partícula temporal que nos traslada al momento posterior a un hecho, pero ¿después de qué? En una estructura elaborada con precisión, Nurit Kasztelan provoca un inicio in medias res para llevarnos de poema en poema a lo largo de una historia. Una estructura narrativa que nos lleva a plantearnos cuál es el conflicto y que se nos desvelará a partir del quinto poema. Con el uso de la primera persona el libro toma un matiz de apariencia autobiográfica para que la historia suceda ante nosotros. En los primeros cinco poemas que abren el libro es la familia quien toma protagonismo. Estos poemas constituyen un grito, una petición de auxilio, una vuelta a la raíz como lugar de refugio, pero también una mano desasida que no encuentra donde agarrarse: “Una rama de mi familia está rota”, dice el primer verso cuyo título marca la pauta del conflicto, Cuál es mi pérdida. Estamos ante una ausencia, un proceso de duelo.

Pero como todo libro que comienza in medias res hay un retroceso, una forma de volver al origen del conflicto que se narra; la pérdida, la ruptura. En Después es necesario llegar a Después de ver el monte Fuji para encontrar ese origen. Si dicen que de un viaje nadie regresa siendo el mismo, Nurit Kasztelan lo expresa de esta forma: “Todavía no descubriste qué pasó ahí / qué le pasó a tu cabeza con ese viaje / cuál es el yo que dejó atrás / cuál sigue igual / atado de rodillas a su infancia, / su presente y su pasado como un nudo.” Para afirmar luego: “Quizás la parte que volvió / es la que todavía sigue sin encontrarse.

Si la poesía parte de una experiencia individual que en manos del lector se convierte en colectiva, la lectura de Después supone el recorrido emocional de desamor ante el proceso de descomposición que sufre una pareja desde la escritura de Kasztelan a la experiencia propia. Desde el deseo de olvidar: “Usamos el sexo como herramienta de duración / y después ¿qué? / Cosas que no me importaría olvidar.” A la lamentación: “No enamorarse. / Lo sabíamos y jugábamos / a creer en otra cosa.” O al impulso de autoprotegernos: “Saber retirarse a tiempo / me repito como mantra.”

La literatura sirve si nos ayuda a entender y a interpretar nuestra propia vida. Y así, el último poema de Después, se plantea en forma de moraleja o de consuelo. Es la única composición del libro en la que el uso de la primera persona muta a la segunda: “No cierres las historias / los amores van y vienen / no trates de buscarle una explicación a todo / entregate al devenir de las cosas / a desandar el camino de tu cabeza / sé lenta para desaprender. / Y ahí donde no hay, corré.”

La lectura de Después nos sitúa ante el collage de nuestra propia vida, ante algunas de esas escenas que se quedaron en el tiempo. Lo importante es que el espejo siempre devuelva una sonrisa y al cerrar la página del libro el recuerdo llegue con cariño.

Nurit Kasztelan (Buenos Aires, 1982), cuyos poemas han sido traducidos al inglés y al portugués, coordinó el ciclo de lecturas La manzana en el gusano y actualmente codirige la editorial de ensayo Latinoamericano Excursiones.

Nurit Kasztelan. 'Después'. Ediciones Liliputienses (2019). 52 paginas. 10,40 euros

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