¿Acaso tendría razón Gil de Biedma con aquellos célebres versos "envejecer, morir,/es el único argumento de la obra? Desde luego, la realidad se reafirma pertinaz. 

Según Jaime Gil de Biedma, "la mala conciencia estimula las ganas de escribir". Aunque la decisión venía de lejos, no en vano en 1974 iría espaciando sus apariciones, alrededor de 1978 el escritor barcelonés anotaría en su diario: "Nada más triste que saber que uno sabe escribir, pero que no necesita decir nada de particular, ni a los demás ni a sí mismo". En 1968, aparecería su último poemario inédito, Poemas póstumos. Y en 1974 sus memorias Diario del artista seriamente enfermo. El poeta dejaría varias obras cumbres en la poesía del siglo XX tales como Pandémica y celeste o Después de la muerte de Gil de Biedma. El legado de su obra puede observarse en poetas actuales como Luis García Montero, Benjamín Prado o Joaquín Sabina.

Decía Jorge Luis Borges que cualquier libro de más de 100 páginas acaba siendo un libro autobiográfico. Algo así sucede en los álbumes. Ni que decir tiene en las discográfica de artistas asentados y de larga trayectoria. Enrique Bunbury vive en una permanente mutación desde que abandonó el proyecto conjunto de Héroes del Silencio pero no fue hasta su MTV Unplegged El libro de las mutaciones donde lo reconoce: el aragonés errante deja de correr y de tratar de escapar de su propia sombra. Al fin y al cabo, Bunbury es el mismo desde Héroe de leyenda.

Para Patti Smith, "el amor es un banquete en el que nos alimentamos". En El informe Brodie podemos leer: "Las metáforas comunes son las mejores porque son las únicas verdaderas". En Falsearé la leyenda, el pintor y poeta madrileño Pedro Casariego escribiría: "Danzaré entre las hojas chamuscadas por el frío y los demás conmigo,/pero ellos caerán extenuados/y sus músculos heridos servirán para tensar mi nuevo arco/y clavar en sus corazones suplicantes mensajes de amor/que sin duda secará el aliento de la lluvia;/y arrebataré a los niños la dejadez que me apasiona,/se marchitará colgada de las moreras,/como los plásticos sucios en el invierno espinoso".

¿Acaso tendría razón Gil de Biedma con aquellos célebres versos "envejecer, morir,/es el único argumento de la obra? Desde luego, la realidad se reafirma pertinaz. 

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